La música como instrumento para dar gloria a Dios

Miembros de coros de toda la Diócesis se dan cita en el encuentro diocesano “la música nos une en comunión”.

Violines, violoncelos, órganos electrónicos, guitarras… y voces, muchas voces. Las de casi 300 personas llegadas hasta el Seminario de coros y grupos musicales de la Diócesis de Jaén para participar en el I Encuentro, organizado por la Vicaría de Culto, Espiritualidad y Vocaciones e impulsado por el deseo expreso del Obispo de Jaén.

La jornada pretendía unir voces y un sentir común: que la música acerca el alma a Dios. Y que como ha dicho el Prelado jiennense, “anticipa la liturgia del cielo”.

Ha sido Don Amadeo Rodríguez Magro quien ha dado la bienvenida a los coristas que abarrotaban el salón de actos del Seminario. El Obispo ha resaltado la importante labor de los coros en vida pastoral de las diócesis, les ha recordado que con la música tienen que “crear el clima de cada una de las partes de la Liturgia”. Antes de concluir su intervención, Don Amadeo ha entonado la canción “Juntos cantamos la alegría”, y los participantes del encuentro han unido sus voces a la del Obispo.

A continuación, tomaba la palabra el Vicario de Culto, Espiritualidad y Vocaciones, D. Raúl Contreras para dar las claves de la Jornada. Aludiendo a la premisa del Plan Pastoral de este año, la Comunión, ha recordado que este “Encuentro ha reunido a distintas personas bajo la única melodía de la comunión fraterna”, para después, dar paso a la ponencia “La música en la Liturgia” del sacerdote, D. Daniel Escobar, Doctor en Sagrada Liturgia y Licenciado en Música Sacra. Antes de finalizar, ha elevado una oración al Señor, “Que sea nuestra Diócesis de Jaén y nuestras parroquias espacios donde la diversidad se construye en una polifónica armonía”.

Escobar ha iniciado su conferencia afirmando que “la música expresa la fe de la Iglesia”, para después desgranar, cómo la música ha estado presente en las celebraciones religiosas desde el Antiguo Testamento hasta la actualidad. Su evolución a lo largo de los siglos y la importancia que tiene en la Liturgia. En este sentido, ha expresado que la “música tiene un valor principal en la celebración”, a la vez que ha señalado que “la música ha sido siempre un elemento inseparable de la celebración” y que “el canto es la manifestación más solemne del sentimiento religioso”. Después ha querido precisar, de una forma más práctica, cuáles son las distintas partes de la Eucaristía en las que se debe y dónde no utilizar la música.

Talleres
Al finalizar la exposición, los participantes se han dividido en dos talleres: el de técnica vocal, dirigido por el tenor jiennense, Miguel Ángel Ruiz, y el de instrumentos, guiado por el sacerdote, D. Daniel Escobar.

Después, unos en el salón de actos y otros en la Capilla Mayor han ensayado dos canciones del grupo musical cristiano, EscuchArte, que iban a ser interpretadas, posteriormente, en la oración con la que ha concluido el Encuentro.

Oración
Como colofón a este I Encuentro diocesano de coros, el Obispo ha presidio una celebración en la Capilla del Seminario. Don Amadeo, en la monición inicial ha expresado que “la música eleva el corazón a Dios y conduce el alma al encuentro festivo con los hermanos”, para dar paso a la primera canción que se ha interpretado, La Oración por la Paz, de San Francisco, musicada por EscuchArte.

Después de la Lectura de la carta de San Pablo a los Colosenses, se ha hecho un largo silencio para el encuentro personal con Dios. Antes de concluir, el Obispo ha agradecido a los miembros de los coros sus interpretaciones, “que le han pellizcado el alma”. Ha dado las gracias a todos los asistentes por participar, y por “sentiros Iglesia del Señor; por ser Iglesia del Señor aquí en Jaén y por servir a la Iglesia del Señor. Porque con la música se crea fraternidad, porque con la música se anuncia la palabra y con la música se pone amor, porque la caridad también se ejerce poniendo música y belleza en los corazones”.

El rezo del Padrenuestro y la interpretación de la canción “Contigo estoy” han puesto el punto y final a este encuentro en el que la música ha sido una plegaria al Señor.