El Círculo de Silencio cierra el año con un acto cargado de esperanza Destacado

El pasado martes, 19 de diciembre, tuvo lugar el último Círculo de Silencio del año, y como es habitual, el del último mes del año se desarrolló junto al Albergue Municipal de Transeúntes. Salimos a la periferia para estar cercar de nuestros hermanos migrantes que vienen en esta época a buscar un puesto de trabajo en la recolección de la aceituna. Nos contaban que muchos de ellos vienen y no encuentran lugar para vivir, nadie les alquila una vivienda para poder residir durante la campaña de aceitunera. En estas fechas de Navidad, se repetiría la historia y probablemente no abriéramos la puerta a una pareja migrante a punto de tener un Hijo.

En este Círculo distintos colectivos y personas que habitualmente nos acompañan compartieron "sueños rotos", los cuales arrojamos en un pozo, y a su vez "deseos de futuro" que prendimos, en formas de estrella, en las ramas de un árbol.

HOAC: El sueño roto de la HOAC fue el empobrecimiento de las familias inmigrantes. En el año 2017, los datos de la pobreza en nuestro país son alarmantes. Así lo confirma el informe AROPE realizado por la red Española de lucha contra la pobreza y que recoge que la pobreza afecta al 22,3% de la población y que casi trece millones de personas están en riesgo de exclusión. Crece el empobrecimiento y la desigualdad porque se agranda la brecha entre pobres y ricos. Cada vez más, el trabajo precario, la falta de políticas sociales el paro y la explotación de la economía sumergida llevan a muchas personas a malvivir sin futuro. De ellos, el 52,1% de la población extranjera extracomunitaria y el 40,3% de la población extranjera comunitaria son los dos grupos con mayores tasas de pobreza.
Frente a ese sueño roto, el deseo de la HOAC es que existan Derechos Sociales para todos. Juntos en red tenemos que trabajar para cambiar la forma de pensar de las personas de nuestro alrededor, las de nuestros ambientes y las instituciones, para crear una cultura contra la deshumanización de este sistema productivo y poner en el centro de nuestra denuncia a las personas más débiles: a los trabajadores inmigrantes y sus familias.
El sueño roto del Centro de Día Santa Clara fue el testimonio de Ali, uno de tantos chicos que deja su tierra y cruza el estrecho jugándose la vida con el objetivo de buscar una vida mejor en España, una oportunidad. Pero este país sólo le ha ofrecido la calle como hogar, la delincuencia como subsistencia y las adicciones como único refugio.
Como deseo expresaba, que todas las organizaciones y personas que trabajan día a día para ayudar a personas como Alí a alcanzar sus sueños consigan los objetivos que se marcaron a principio de año, porque supondría un beneficio social y personal para el colectivo de personas inmigrantes en situación de vulnerabilidad y posibilitará la cultura del encuentro.
Amnistía Internacional, grupo de Jaén presentó como sueño roto la realidad que viven en Libia. Denunciaron que en este país se compran y se venden esclavos con el apoyo de la Unión Europea, que provee a países como Libia de medios para frenar la llegada a Europa de subsaharianos. Por unos 800 dólares, la vida de una persona se ha convertido en propiedad de otra. Las personas que logran sobrevivir al desierto del Sáhara son recluidas en centros de detención, en condiciones deplorables donde son sometidos a torturas, malos tratos, y vejaciones. Posteriormente serán vendidos como esclavos, utilizados para exigir dineros a sus familiares, lanzados al Mediterráneo en embarcaciones precarias o simplemente ejecutados. Mientras la Unión Europea ha realizado acuerdos con una de las facciones que controlan el país para que ejerza de muro de contención en esta ruta migratoria. La reciente revelación de ventas de migrantes africanos en Trípoli no es un caso aislado: más de 40 millones de personas en el mundo viven en esclavitud, según un estudio. Amnistía Internacional lleva mucho tiempo luchando por evitar situaciones como estas.
Nuestro máximo deseo, expresaron sus responsables, es que las organizaciones que defienden los derechos humanos puedan disolverse por no tener objetivo que perseguir porque los derechos de todos se respeten en todo el mundo. ¿ Será 2018 el año en que esto se consiga?.
Por su parte, el Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Jaén expresó como sueño roto la triste realidad de los menores migrantes. Paso a paso, gota a gota, miles de huellas infantiles por tierra y mar han ido creando la nueva ruta del dolor infantil. Ese mar, el Mediterráneo, cementerio de vivos y sepultura de Esperanzas. Al menos 200 niños han perdido la vida en lo que va de año intentando cruzar el mediterráneo y más de 3 millones de niños en Siria han sido desplazados de sus hogares.

Como deseo, explicó que hay personas que saben construir puentes donde otros construyen muros. Nosotros tenderemos puentes y nuestro deseo es que Hércules acerque las dos orillas para que los niños migrantes puedan tener rutas seguras donde hacer cuajar sus sueños.

Desde el Secretariado de Migraciones deseamos un nuevo año lleno de los Sueños y la justicia de Dios.

Secretariado de Migraciones

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