El Obispo preside la toma de posesión de los cuatro nuevos Canónigos de las Catedrales de Jaén y Baeza

El Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, nombraba, el pasado 13 de noviembre, Canónigos de la Santa Iglesia Catedral a D. Rogelio de Jesús Garrido Checa, D. José López Chica, D. Juan Francisco Ortiz González y D. Juan Quiles Clajer.


La toma de posesión del nuevo cargo se produjo en la Catedral de Jaén, el pasado 6 de diciembre, a las 18 horas. Familiares, amigos, miembros de la curia y representantes de las comunidades parroquiales quisieron acompañar a los nuevos Canónigos en este día tan importante.

Tras la salida de la Sala Capitular, y ya en la Sacristía del templo, comenzaba la ceremonia. Tras la lectura del nombramiento de los nuevos Canónigos, por parte del Secretario del Cabildo, D. Pedro José Martínez Robles, los cuatro presbíteros realizaron la profesión de fe y, de rodillas ante los Evangelios y el Obispo, culminaron con el juramento de fidelidad.

Posteriormente, presididos por Don Amadeo y acompañados por el resto del Cabildo, se desplazaron al Coro catedralicio, donde el Deán, D. Francisco Juan Martínez Rojas, acompañó uno a uno a los nuevos canónigos a su sillería en la que se colocaron su bonete, tomando posesión así, de manera oficial, del ministerio encomendado.

D. Juan Quiles, en nombre de los cuatro nuevos Canónigos, agradeció, en primer lugar, al Obispo el nombramiento y al Deán y al Cabildo Catedralicio su acogida. También tuvo palabras de agradecimiento para todos los allí presentes. Asimismo, quiso dirigirse a sus tres compañeros: “allí donde estemos, solo tenemos una misión, que es anunciar la Buena Noticia de Jesucristo y, especialmente, llevarla a los pobres y a los débiles. Dejarnos llenar del Amor de Dios y trasmitirlo a nuestras comunidades”. Y finalizaba: “para vosotros y para mí, le pido a Dios ayuda en este ministerio. Ojalá respondamos a la Iglesia y respondamos a Jesucristo, el Señor”.

Por su parte el Obispo quiso hacer hincapié en que los Canónigos no son más que “unos sacerdotes servidores del pueblo de Dios, que vienen, desde el ministerio que van a desempeñar en los templos catedralicios de Jaén y Baeza, para estar al servicio de los demás”. Culminaba además, reconociendo su alegría y dándoles la enhorabuena a los cuatro.

La multitudinaria ceremonia terminaba con la veneración al Santo Rostro.