I Escuela de Otoño de Caritas Diocesana de Jaén

No era de ayer ni de la semana pasada, no. La escuela se fraguaba en nuestras cabezas desde algún curso atrás. Pero sí hace ya algunos meses que se presentaba como un reto a fechar y a materializar en nuestras agendas, y cuando allá por el mes de abril o mayo buscábamos el momento para encontrarnos, no pensábamos en ser más de 30 o 40, pero “El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”. Más de 130 voluntarios de más de 20 Cáritas de diferentes puntos del mapa de la diócesis se reunían en el seminario diocesano los días 4 y 5 de noviembre para formarnos y reflexionar sobre nuestro ser y hacer en Cáritas en torno a cuatro talleres impartidos por técnicos de los Servicios Generales de Caritas Española más uno llevado a cabo por el programa de Empleo diocesano. Más de 130 motivos para dar gracias a Dios. Más de 130 candiles para encender y alumbrar el camino. Más de 130 portadores de esperanza que mañana estarán cerca, muy cerca, de los más desfavorecidos y débiles.

Dos jornadas que comenzamos poniéndonos en las manos del Padre de la Caridad y el Amor después de recorrerse muchos kilómetros bajo la esperada lluvia y en unas condiciones meteorológicas que no amedrentaron nuestro ánimo.

Tras la bienvenida del equipo directivo, una ponencia inaugural y común a cargo de Bernardo Pérez Andreo, doctor en teología (entre otros) y autor de libros con títulos tan sugerentes como “No podéis servir a dos amos. Crisis en el mundo, crisis en la Iglesia” o “La sociedad del escándalo”, que sirvió tanto para despertar a los que venían un poco dormidos como para provocar nuestras conciencias o cuestionar la legitimidad de nuestras “zonas de confort” además de dejar servida la polémica que nos llevó a los talleres específicos (no sin antes dar cuenta de un exquisito café y un variado surtido de dulces y chocolates de Comercio Justo) con todas las ganas de participar, compartir y dialogar.

En el taller de Directivos, las personas que están a cargo de la dirección de los equipos parroquiales o interparroquiales, repensaron cómo asumir esta tarea de una manera más responsable y eficaz.

En Antirumores, se tomó conciencia de lo necesario que es atajar los rumores para conseguir una sociedad más justa y fraterna. Participaron aquí personas con gran interés en implantar unas Cáritas más interculturales y abiertas en las que haya espacio para todos y riqueza de diferencias.

En Comercio Justo, se presentó la alternativa a un comercio injusto y afianzado en nuestro sistema que contribuye a mantener las causas estructurales de la pobreza y a la injusticia social, a través de la apuesta por un comercio justo y responsable, que ponga en el centro a la persona.

En Animación Comunitaria, se trabajó en clave de conseguir que los equipos no sean meros instrumentos de asistencialismo sino verdaderos agentes de animación de la caridad en las comunidades parroquiales.

En el taller de Empleo, se trabajó en la formación de agentes de empleo que puedan combatir el desempleo desde las propias parroquias y las realidades de cada localidad, además de dotarlos de herramientas para acompañar esta situación de exclusión.

Y como nuestros voluntarios bien merecen nuestro mimo, después de dar cuenta de todas las exquisiteces venidas de todos los rincones con las que adornaron nuestra mesa y nuestro estómago, preparamos para ellos una estupenda velada cargada de buen rollo, buena música, mucho baile y sobre todo solidaridad y risas, muchas risas, las que nos arrancaron los chicos del circo solidario de caritas, formado por jóvenes de Proyecto Hombre, los Salesianos o los equipos de calle y PSH, que con su espectáculo de Clowns y animación llenaron de diversión el gimnasio del seminario.

El domingo amaneció y fieles a nuestro ser y a nuestra identidad, nos reunimos alrededor del Altar para la acción de gracias y la celebración de la Eucaristía, acompañados de nuestros seminaristas y ayudados por sus cantos y su frescura.

Se acercaba el final y los talleres nos sirvieron para concretar y para trazar líneas de acción.

Aunque tal vez lo más importante de nuestra escuela ha sido todo lo compartido fuera de los powerpoint o de los papeles y esquemas, todo lo compartido de cada uno de nosotros mismos, ponentes, alumnos, colaboradores, directivos y organizadores. Porque cada uno ha aportado lo que es y lo que hay en su interior. Así, nuestros ponentes han sido sobresalientes, los alumnos los más aventajados, los colaboradores únicos y los directivos y organizadores los más humildes y serviciales. Por todo ello, mereció la pena el esfuerzo.

Muchas han sido las dificultades, pero todas las hemos solventado mejor o peor, pero siempre como equipo. Por eso, desde el equipo de Animación en el Territorio queremos dar las gracias a todos los que hemos hecho de este sueño una realidad. Al Seminario Diocesano que nos acoge y la hermana Pilar que atiende todas nuestras peticiones. A los compañeros que nos estuvieron ayudando y que llegaron a donde nosotros no pudimos.

Al Circo Solidario que amenizó. A Bernardo Pérez Andreo por su magistral intervención. A María, Paco, Emilio y Ana, nuestros ponentes y compañeros de los SS.GG que se desplazaron desde Madrid y que nos animaron desde siempre. Al programa de empleo que se sumó al proyecto. De manera especial a la directiva de Caritas Diocesana porque este proyecto siempre fue el suyo, porque pone su confianza en nosotros, nos dirige y apuesta por éste equipo de cuatro siervos inútiles convirtiéndonos en sólidos instrumentos. Y cómo no, a vosotros, a los voluntarios y voluntarias, nuestro tesoro, que renunciáis a vuestras familias para compartir vuestro tiempo con nosotros y con los últimos no sólo en estos dos días, sino siempre, y que nos hacéis grandes con vuestro cariño.

A todos, ¡GRACIAS, y nuestro compromiso de ponernos a trabajar en la siguiente!

Verónica, Sebastián, Cristóbal y Sonia
Equipo de Animación de Caritas Diocesana de Jaén