“San Manuel González, el hombre que se dejó mirar por Dios”

El pasado sábado 21 de enero, la vocalía de Formación de la Hermandad Sacramental de Jesús Salvador en su Santa Cena y María Santísima de la Caridad y Consolación, con sede en la Parroquia de San Félix de Valois de Jaén, ofrecieron a todos los cofrades y personas interesadas, una especial tarde de formación, celebración y adoración eucarística, para seguir viviendo en clave de fe y seguimiento del Señor en medio de la sociedad.

En presencia del párroco D. Luis Maria Salazar, cofrades, feligreses y miembros de la UNER, se impartió una charla titulada “San Manuel González, el hombre que se dejó mirar por Dios” a cargo de Hna. María del Valle Camino, Misionera Eucarística de Nazaret.

Justamente este hombre, recientemente proclamado santo por el Papa Francisco, el pasado 16 de octubre del 2016, fue el cauce de acercamiento al Misterio eucarístico.

La Hna. María del Valle centró su tema sobre la mirada de Dios y la dicha de dejarse mirar por él, como lo hizo san Manuel ante un sagrario abandonado y el cruce de miradas con sus hermanos, especialmente los más pequeños y abandonados. Hizo eco del Cántico espiritual de san Juan de la Cruz: “El mirar de Dios es amar”.

La charla se desarrolló sobre un pedagógico itinerario que partió de la certeza de que Dios nos mira (Gn 1,30), un paseo por los salmos y una parada significativa ante las 13 miradas de Jesús, cargadas de sentimientos y provocando reacciones. Significativo el apartado de las miradas a Pedro, que san Manuel toma como medio para interpelarnos (elección, arrepentimiento y misión).

Como no podía ser de otra manera, resonó en todos los oyente la afirmación de que aquel Jesús del Evangelio es el mismo Jesús vivo del Sagrario, lo que hizo, hace y lo dijo, dice.

La Hna. resumió la vida de san Manuel diciendo: “El que tanto se dejó mirar por Dios, aprendió a mirar al hombre, en su realidad más profunda, con una mirada misericordiosa y cercana, que mueve y conmueve, que acompaña y guía”.

Concluyó planteando las consecuencias del mirar de Dios en aquel que, con humildad, se deja mirar:

• Respuesta de fe viva,
• Correspondencia agradecida
• Entrega generosa… a todos

Al acercarnos a este santo tan eucarístico y tan apóstol, descubrimos en él a un gran amigo, un buen intercesor y un asequible modelo para la Iglesia y sociedad de nuestro tiempo.

Misioneras Eucarísticas de Nazaret de Jaén

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