‘Iglesia a la escucha’ da la voz a los jóvenes de la diócesis

Decía el cardenal Blázquez en el discurso inaugural de la última asamblea de la Conferencia Episcopal Española: “Los jóvenes dicen con frecuencia que no se les escucha; quizá ni siquiera son preguntados en un clima de mutuo respeto; intentamos evangelizar sin tener en cuenta a quiénes nos dirigimos para hacer juntos el camino”. Y es que la Iglesia en general, y nuestra diócesis en particular, reconoce esa dificultad en el diálogo intergeneracional y se ve movida e imperada, por mandato evangelizador, a recorrer esa distancia para conocer más y mejor a los jóvenes como destinatarios del Evangelio, pero también como actores de esa evangelización y como protagonistas de la vida de la Iglesia, en ese proceso que va desde la síntesis de fe al culminar la iniciación cristiana hasta la edad adulta, tiempo que, además, se define como idóneo para el despertar vocacional y de especial discernimiento para las grandes elecciones de la vida.

Por eso, y aprovechando la ocasión de este momento de preparación inmediata al Sínodo de los Jóvenes, que se celebrará en Roma el próximo octubre, el Secretariado diocesano de Pastoral Juvenil, acogiendo una propuesta de nuestro Obispo, celebró el pasado sábado un encuentro con 24 jóvenes venidos de distintas parroquias y ámbitos eclesiales de toda la diócesis, que dio en llamar ‘Iglesia a la escucha’. La Casa de Espiritualidad ‘Virgen de la Cinta’ fue el escenario de este Consejo Joven improvisado en el que D. José Vilaplana tuvo la ocasión de dar la voz a los jóvenes.

En palabras de Héctor M. Sánchez, director de este secretariado, “se trata de ponerse a la escucha como principio de todo diálogo y para llegar a conocer mejor qué buscan y necesitan los jóvenes de hoy, así como para discernir qué podemos hacer juntos para eso que, como Iglesia, nos preocupa y debe ocupar: que los jóvenes encuentren al Señor y en Él el sentido de sus vidas”.

De este modo, a los participantes se les pidió sinceridad en sus aportaciones y respuestas a las tres preguntas que se lanzaron y que articularon la dinámica de la jornada: la primera, referida al grado de interés que los jóvenes del entorno muestran por el mundo religioso, la Iglesia, su mensaje; una segunda, referida a las satisfacciones, insatisfacciones, expectativas, decepciones, etc. de los participantes en relación con la Iglesia; y, finalmente, se pidieron sugerencias o propuestas concretas para que encuentren su lugar en la Iglesia y para que ésta siga anunciando fielmente el Evangelio a nuestros jóvenes de hoy.

El clima de espontaneidad y la seriedad de sus respuestas, argumentadas y llenas de matices, muestran que los jóvenes más implicados en nuestra Iglesia suelen tener una alta capacidad crítica y un importante nivel de compromiso, dispuestos a “mojarse” y a poner lo mejor de sí como protagonistas y no sólo como sujetos pasivos de la acción de la Iglesia. De este modo, en un clima de diálogo y respeto fueron exponiendo sus distintas percepciones de la realidad.

Relación de la juventud con la Iglesia

Según nuestros jóvenes, el entorno en el que se desenvuelven habitualmente muestra un escaso interés por la Iglesia y su mensaje. Según experimentan, las nuevas generaciones están cargadas de prejuicios y falsas percepciones, en general por una gran falta de formación y porque la demagogia y las falsas noticias no suelen ser contrastada, con lo que alimenta esa opinión sesgada. Peor aún los jóvenes que consideran esto “tema tabú”, se muestran totalmente indiferentes o creen que todo lo que tiene que ver con lo religioso es una reminiscencia de tiempos pasados ya superados. Incluso alguna voz mostró con siente hacia ella un verdadero odio y repulsa. Curiosamente, si se muestra un gran interés por parte de ciertos sectores juveniles por la piedad popular, que aporta una cierta identidad y pertenencia a la Iglesia.

Las causas las ven también en la imagen que proyecta la Iglesia hacia la sociedad: antigua o de otro tiempo y con falta de coherencia, a pesar de que reconocen su ejemplaridad en el ejercicio de la caridad, muchas veces disociada de una visión mas de conjunto. Los condicionantes culturales actuales, como la ideología de género o el efecto amplificador de las redes de algunas sombras de la Iglesia, suponen un reto continuo para nuestros jóvenes que no se sienten libres de expresar sus opiniones creyentes. Una anécdota: dos de los jóvenes que se sentaron en la mesa están en la misma clase y, sin embargo, no se reconocían como cristianos.

El papel de los jóvenes en la Iglesia

Curiosamente, estos jóvenes son reconocidos entre sus amigos y congéneres como personas de referencia y relevantes en su contexto. Se reconoce en ellos valores, pero no la fuente de éstos.

En cuanto a su presencia en la Iglesia se sienten, en general, acogidos e integrados en ella, aunque a veces echan de menos un papel más protagonista, más confianza y reconocimiento, y menos instrumentalización de su presencia. Consideran que la Iglesia es una gran familia de la que se sienten muy orgullosos, aunque también ven cosas en ellas que no les gusta. No creen que exista una institución que, por ejemplo, trabaje por la paz o la ayuda al necesitado con esa entrega y autoridad indiscutible que lo hace la Iglesia.

Propuestas y sugerencias

En general, nuestros jóvenes proponen más formación y encuentro entre todos los agentes de Iglesia, crecer en comunión y trabajar por renovar su imagen y sus lenguajes (sin cambiar lo esencial del mensaje). Las redes sociales, el ámbito universitario y el diálogo con los jóvenes no creyentes se muestran como los grandes retos.

El testimonio de uno de los jóvenes

“La verdad es que llevaba esperando un encuentro como el del sábado hacía años, aunque siempre me ha entusiasmado acudir a los encuentros que se realizaban por parte de la diócesis siempre me volvía a casa con una sensación agridulce, ya que, a mí entender, faltaban actividades en las que pudiéramos establecer una charla entre los jóvenes de más profundidad… El pasado sábado volví a casa sorprendido ya que los jóvenes que allí nos reunimos parecíamos compartir unas inquietudes reales y un cierto camino espiritual, que considero tan importante y que por desgracia no veo en casi ningún joven. El sábado tuvimos la oportunidad de explayarnos con respecto a nuestros pensamientos y puntos de vista con respecto a la iglesia y su necesidad de cambio y adaptación para la vuelta de los jóvenes a ésta”.

“Creo que los jóvenes buscamos una iglesia más dinámica, unos sacerdotes que miren y quieran emular las creativas ideas de San Juan Bosco para acercar a los jóvenes, y usando como modo de evangelización un estilo jesuita, es decir, con nuestro comportamiento y nuestras obras llámenos la atención del Otro y que de esa curiosidad pueda nacer con la ayuda del espíritu Santo un atisbo de fe. En definitiva, creo que todos los allí presentes el pasado sábado, fuimos unos privilegiados por la calidad humana y por el esfuerzo consciente y que valoro profundamente de la diócesis de Huelva, tanto del señor obispo Don José Villaplana como de Héctor, encargado de la pastoral juvenil.”

Luis Martín Acosta,
joven de Bollullos del Condado
y uno de los participantes en este encuentro