“El mundo necesita creer que los carismas son presencia real de la acción del Espíritu hoy y ahora”

¿Qué significa para los carismáticos de Huelva estos 50 años?

Estamos profundamente contentos y agradecidos a Dios por tantas gracias derramadas durante estos 50 años. Hemos recibido la llamada del Papa Francisco de orar un año por este Pentecostés de 2017, en el que toda la Renovación va a celebrar en Roma estos 50 años junto al santo padre. Para nosotros es un gozo compartir con la Iglesia nuestro carisma.

¿Cómo llegó la renovación carismática a Huelva y cuál ha sido su recorrido hasta el momento actual?

La Renovación Carismática llegó a Huelva en 1980, el 20 de enero, de la mano de Isabel Rosado, que hoy pertenece al grupo que está en la Iglesia de los Dolores (el grupo Cenáculo). Una amiga suya de Badajoz, Rosario, había conocido la Renovación en Sevilla y vino trasladada a Huelva, le había impactado tanto que contagió a Isabel y ambas se reunían para rezar de esta “nueva” manera en sus casas particulares, fueron a un retiro a Sevilla y allí recibieron la Efusión del Espíritu Santo, vinieron transformadas, poco a poco fueron invitando a más gente y así surgió el grupo Pentecostés ubicado en el colegio de las Teresianas.

La Renovación siempre ha tenido un espíritu evangelizador, así que se organizaron para ir a las parroquias y a los pueblos a enseñar aquello que se les había regalado. Mari Pulido formó parte de esta corriente de gracia que iba apareciendo poco a poco en la realidad de la diócesis, y junto a otros se lanzaron y así llegaron hasta Isla Cristina, Alosno, Las Cruces, Cabezas Rubias, y más pueblos de la provincia y parroquias de la capital.

¿En qué momento de madurez se halla el movimiento en Huelva?

En este momento hay 15 grupos en toda la diócesis, hemos llegado a tener hasta 24, pero la ausencia de jóvenes también llegó a la renovación igual que al resto de la iglesia y ha habido grupos que han ido desapareciendo debido a la edad y a las dificultades de movilidad de sus miembros. Sin embargo no dejan de surgir nuevos grupos y nuevas personas que cada año se incorporan al movimiento.

En este momento estamos en un momento de redescubrimiento de ese “amor primero” y de reavivar la llama que nos lleve a ser esa Iglesia en salida que el Papa Francisco pide en la Evangelii Gaudium, ser discípulos misioneros y llevar a las parroquias y allá donde podamos la alegría de ser salvados. En la belleza de lo que hacemos, del canto, del baile, de la alabanza el mundo debe descubrir que en Cristo ha sido redimido como decía San Juan Pablo II.

¿Dónde tenéis presencia y qué aporta vuestro carisma a la Iglesia diocesana?

Como te digo hay 15 grupos en la diócesis de los cuales la mitad más o menos está en la capital; el grupo es la célula principal de la renovación, ahí nos nutrimos con la invocación al Espíritu Santo, la alabanza, la lectura de la palabra y el testimonio, la formación y la comunidad. Sin embargo, la Renovación fue regalada a la Iglesia y al mundo para renovarla, nuestra misión es integrarnos en la parroquia, en lo que nos pida la diócesis, sin dejar nuestro carisma pero integrados en la comunidad diocesana; así puedes encontrar hermanos de la Renovación en grupos de Lectura creyente, en Cáritas, en Manos Unidas, en la pastoral penitenciaria, en catequesis, en consejos parroquiales…En la Iglesia, desde la Iglesia y para la Iglesia en definitiva. Para eso nos “inventó” el Espíritu Santo.

La Iglesia y la sociedad necesitan la renovación del Espíritu…

Indudablemente, mira, yo siempre digo una cosa: La renovación no surgió de la cabeza de nadie, de repente un grupo de estudiantes se vieron impulsados a vivir esta gracia. Esto es obra del mismo Espíritu Santo, si no fuera así no hubiera sido posible que, como en aquel primer Pentecostés, de unos pocos surgiera algo tan universal sin estructuras, sin normas, sólo compartiendo la vida que les venía de arriba y les salía por los poros contagiando a todos. Si esto es así, ¿quiénes somos nosotros para enmendarle la plana al Espíritu Santo? ¿no crees?

Nuestro carisma es la alabanza, vivir en alabanza, que no es más que dejar de mirarte a ti, a tu ombligo y mirar hacia arriba y gozarnos por lo que somos, Hijos de Dios. El mundo necesita, la sociedad necesita redescubrir esta verdad porque sólo así dejaremos de mendigar amor, dejaremos de vivir con miedos…Nuestro Padre es Dios, somos sus hijos, somos herederos de su Reino, nada ni nadie podrá separarnos de su Amor. A esto sólo se llega desde la alabanza y la adoración. El mundo necesita creer que los carismas son para siempre, no como recuerdo, sino como presencia real de la acción del Espíritu hoy y ahora.