Una experiencia de vida monacal para los sacerdotes del quinquenio Destacado

Los días 4 y 5 de junio, ha tenido lugar una nueva convocatoria de formación para los sacerdotes del quinquenio, que integra a los ordenados durante los últimos años. También ha sido una jornada de convivencia, ya de fin de curso. En esta ocasión, se ha celebrado en el Monasterio Cisterciense de las Escalonias, en Hornachuelos (Córdoba). Hasta nos desplazamos los sacerdotes Juan Diego Tapia y Alfonso García, y el diácono John Alexander Melo. Nos han acompañado el delegado del clero, José Manuel Suárez; el delegado de evangelización, José Antonio Robles; y el administrador diocesano, José Francisco Serrano.

El Monasterio de las Escalonias es un oasis de paz, en un entorno natural maravilloso y envuelto en un gran silencio, lleno de la presencia de Dios, que invita a la oración y a la contemplación. Allí, los miembros del quinquenio hemos conocido mejor la vida monacal y su labor importante, tanto para la Iglesia como para el mundo.

En este encuentro tuvimos la oportunidad de compartir con los monjes trapenses un poco de su ritmo de vida, marcado por la contemplación y el rezo de la Liturgia de las Horas a lo largo de día. Desde muy temprano, a las 4:30 de la madrugada, estos monjes abrazan al mundo a través de su oración, rogando por todas nuestras necesidades y contribuyendo, con su entrega generosa y su trabajo, a la conversión de nuestras almas y a la salvación de todos los hombres.

Tuvimos también el privilegio de escuchar al monje José Antonio Rabaneda, sacerdote natural de Graena y ordenado en la diócesis de Guadix, que compartió su historia vocacional y su experiencia de más de 15 años de vida monacal, resaltando los valores y principios de la orden cisterciense.

Ya de regreso, nos detuvimos en Montilla para visitar las reliquias del gran maestro San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia y patrón del clero secular español. Allí oramos y pedimos su intercesión por todo el clero accitano, por nuestro seminario y por el aumento de vocaciones en nuestra diócesis. También hubo una petición muy especial por el nuevo obispo que la diócesis accitana necesita y que espera desde el pasado mes de febrero.

Esta convivencia fue sin duda una gran experiencia que nos ayudó a estrechar nuestros lazos de fraternidad y a renovar nuestro espíritu en Dios, para seguir entregándonos generosamente al pastoreo de las parroquias que el Señor nos ha encomendado.

John Alexander Melo

Diácono en Pedro Martínez y Alamedilla

Panel de Noticias

Noticias relacionadas