Huéscar celebra un año más, con grandiosidad, la festividad del Corpus

Un año más, Jesús Sacramentado salía de la Iglesia Mayor, en procesión, por las calles de la ciudad de Huéscar, una vez que finalizó la Eucaristía.


Altares, villancicos, flores, alfombras de hierbas aromáticas y muchos fieles, tanto en la Eucaristía como en la procesión, marcaron la celebración del Corpus Christi en la ciudad de Huéscar. Y todo esto acompañado de un gran respeto y devoción.

Como cada festividad del Corpus, la hermandad del Santísimo de Huéscar, saca a la calle la hermosísima "Torrecilla", una custodia del siglo XVI, sobre su trono adornado para la ocasión. Ante los tradicionales altares, seis en total, la procesión se detiene y la capilla musical, interpreta cada uno de los villancicos, supervivientes de una centenaria tradición musical que hunde sus raíces en los primeros años del siglo XVI. Es un día grande para Huéscar, el día en el que Jesús Sacramentado recorre los lugares por donde cada uno de los oscenses llevan sus alegrías y penas, sus preocupaciones y anhelos.

Como es costumbre, los niños y niñas que este año han recibido la Primera Comunión, un grupo muy numeroso, fueron los encargados de abrir el cortejo procesional, acompañando al Santísimo.
Detrás de ellos, las distintas hermandades y cofradías de la parroquia y muchos fieles que con sus velas hicieron aún más luminoso el día.

La actividad de la hermandad del santísimo se intensifica en estos días. Además, a las 5 de la tarde, en la sacristía, se celebró la reunión que cada año tienen los hermanos y hermanas de dicha hermandad. Y, a las 7 de la tarde, comenzó el rezo solemne de las vísperas, que aún se siguen cantando en latín. Dichas vísperas continuarán hasta el jueves 7 de junio, cuando de nuevo el Santísimo saldrá por las calles de la ciudad.

José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar