Nos preparamos para la jornada de las familias. Del capítulo 4: «El amor en el matrimonio» (miércoles 14-VI-2017)

“Espera. Panta elpízei: no desespera del futuro. Conectado con la palabra anterior, indica la espera de quien sabe que el otro puede cambiar. Siempre espera que sea posible una maduración, un sorpresivo brote de belleza, que las potencialidades más ocultas de su ser germinen algún día. No significa que todo vaya a cambiar en esta vida. Implica aceptar que algunas cosas no sucedan como uno desea, sino que quizás Dios escriba derecho con las líneas torcidas de una persona y saque algún bien de los males que ella no logre superar en esta tierra.

Aquí se hace presente la esperanza en todo su sentido, porque incluye la certeza de una vida más allá de la muerte. Esa persona, con todas sus debilidades, está llamada a la plenitud del cielo. Allí, completamente transformada por la resurrección de Cristo, ya no existirán sus fragilidades, sus oscuridades ni sus patologías. Allí el verdadero ser de esa persona brillará con toda su potencia de bien y de hermosura. Eso también nos permite, en medio de las molestias de esta tierra, contemplar a esa persona con una mirada sobrenatural, a la luz de la esperanza, y esperar esa plenitud que un día recibirá en el Reino celestial, aunque ahora no sea visible.” (AL 116-117).

Comentario: Qué propio del cristiano la esperanza y qué necesaria debe ser dentro del matrimonio. Cuando del otro duelen hechos y dichos, saber no desesperar. Si el día del sacramento los esposos se prometen amar hasta lo irracional, si reconocen que decir “te quiero” equivale a decir “tú no morirás”, en la cotidianeidad, entre los pucheros, habrán de saber esperar, de confiar en Dios como garante del amor que se prometieron ante Él. Esperar a la vez que actuar, la oración y el diálogo, buscar el bien del otro y profundizar empáticamente en su existencia.

Antonio Francisco Serrano Molina

Nos preparamos para la Jornada de las familias (24 de Junio en Guadix). Cada día se nos ofrece un pequeño texto de La Exhortación del Papa Francisco Amoris laetitia. Nos ayudará un breve comentario que acompañará al texto magisterial. Se trata de que dediquemos un rato a meditar la reflexión del Papa. Quedan invitados los matrimonios a trabajar juntos el texto. Y por supuesto, esta ventana quiere estar abierta a posibles comentarios, reflexiones compartidas, sugerencias. Ojalá que la meditación diaria de Amoris laetitia suscite un diálogo fluido a través de este medio web.

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