Nos preparamos para la jornada de las familias. Del capítulo 4: «El amor en el matrimonio» (martes 13-VI-2017)

“Confía, Panta pisteuei, «todo lo cree», por el contexto, no se debe entender «fe» en el sentido teológico, sino en el sentido corriente de «confianza». No se trata sólo de no sospechar que el otro esté mintiendo o engañando. Esa confianza básica reconoce la luz encendida por Dios, que se esconde detrás de la oscuridad, o la brasa que todavía arde debajo de las cenizas.

Esta misma confianza hace posible una relación de libertad. No es necesario controlar al otro, seguir minuciosamente sus pasos, para evitar que escape de nuestros brazos. El amor confía, deja en libertad, renuncia a controlarlo todo, a poseer, a dominar. Esa libertad, que hace posible espacios de autonomía, apertura al mundo y nuevas experiencias, permite que la relación se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado sin horizontes. Así, los cónyuges, al reencontrarse, pueden vivir la alegría de compartir lo que han recibido y aprendido fuera del círculo familiar. Al mismo tiempo, hace posible la sinceridad y la transparencia, porque cuando uno sabe que los demás confían en él y valoran la bondad básica de su ser, entonces sí se muestra tal cual es, sin ocultamientos. Alguien que sabe que siempre sospechan de él, que lo juzgan sin compasión, que no lo aman de manera incondicional, preferirá guardar sus secretos, esconder sus caídas y debilidades, fingir lo que no es. En cambio, una familia donde reina una básica y cariñosa confianza, y donde siempre se vuelve a confiar a pesar de todo, permite que brote la verdadera identidad de sus miembros, y hace que espontáneamente se rechacen el engaño, la falsedad o la mentira.” (AL 114-115)

Comentario: Si caemos en la tentación de la tristeza y la desconfianza, pronto surgen juicios muy severos acerca de las decisiones y de los comportamientos de la mujer o del marido. Igualmente, respecto de los hijos es importantísima la educación rigurosa sin severidad. Si no se engendran virtudes terminan por vencer los vicios. La virtud de la confianza engendra la capacidad de fiarse de los demás y fiarse de Dios. La severidad triste es el peor enemigo de la confianza. No es necesario ser perfectos en todo. Pero sí es imprescindible reconocer que Dios ha puesto en cada uno una serie enorme de magníficas virtudes: el día que Dios nos hizo no estaba de guasa, y hemos salido bastante completos, por eso hay que confiar en las virtudes, bondades y aciertos que cada uno tiene.

Manuel Amezcua Morillas.

Nos preparamos para la Jornada de las familias (24 de Junio en Guadix). Cada día se nos ofrece un pequeño texto de La Exhortación del Papa Francisco Amoris laetitia. Nos ayudará un breve comentario que acompañará al texto magisterial. Se trata de que dediquemos un rato a meditar la reflexión del Papa. Quedan invitados los matrimonios a trabajar juntos el texto. Y por supuesto, esta ventana quiere estar abierta a posibles comentarios, reflexiones compartidas, sugerencias. Ojalá que la meditación diaria de Amoris laetitia suscite un diálogo fluido a través de este medio web.