“Pobres seres humanos que todos necesitamos, y con la mano tendida, unos para con otros”

Reflexión y oración ante la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo del Consuelo en la estación de penitencia de su Hermandad el Miércoles Santo.

Santísimo Cristo del Consuelo, la palabra consuelo es una de esas palabras grandes del vocabulario humano. Todos, todos los seres humanos, todas las personas, no sólo en un momento de nuestra vida, sino en muchos momentos de nuestra vida tenemos necesidad de consuelo. Y sin embargo, hemos hecho una cultura y un mundo donde es muy difícil consolar y ser consolados. En primer lugar, porque hemos hecho una cultura de la apariencia, de la fachada, y entonces todos tenemos que tener el rostro de un anuncio de dentífrico, sonrientes siempre y ocultamos nuestra condición de seres dolidos y necesitados unos de otros.

Uno de los más grandes pensadores del siglo XX escribió un libro que se titulaba “Animales racionales y dependientes”. Dependemos todos unos de otros. Y sin embargo, hemos hecho el ideal de nuestra cultura el ser independientes, no depender de nadie. Resultado: una soledad pavorosa, que, realmente, arrasa nuestras sociedades de muchas maneras.

Vale ahí primero el que podemos acudir siempre a Ti en busca de consuelo, pero también vale aquella otra oración de San Francisco: “Señor, que no desee tanto el ser consolado, sino consolar”.

Lo que puede cambiar este mundo es que alguien, algunas personas empiecen a vivir en una dirección diferente; no en la idea de ser autosuficientes, sin necesitar de nadie, sino la idea de ser pobres seres humanos que todos necesitamos, y con la mano tendida, unos para con otros, para hacer el camino de nuestra vida.

Cuántas cosas serían más bellas en nuestro mundo si, Señor, Tú nos enseñaras, o estuviéramos dispuestos a aprender a vivir así. Eso es lo que te pedimos esta noche. Todos juntos:

Padre Nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

Plaza de las Pasiegas (Granada)
17 de abril de 2019