“Dios debe ser conocido para poder ser amado y servido” Destacado

Sor Flora Blandina es la superiora de la congregación de las Hermanas Misioneras Servidoras de la Palabra en Granada, carisma fundado en Méjico (1984) que llega por primera vez a Europa a través de nuestra diócesis para “saciar el hambre” de la Palabra de Dios en los corazones de quienes lo buscan.

Hermana, hablemos del carisma de la congregación ¿cómo nacieron las Hermanas Misioneras Servidoras de la Palabra?

Nuestra Comunidad fue fundada en el año 1984, en Méjico, por el padre italiano D. Luis Butera. Cuando llegó a Méjico vio que había fervor, había religiosidad, pero también había mucha carencia en el conocimiento de la Palabra de Dios. Entonces él se preocupó y se ocupó de evangelizar personalmente. La manera en la que él lo empezó a hacer fue por medio de un formato donde creó una manera de evangelizar que aunque la gente no supiera leer, escribir, para ellos fuera entendible.


¿En que consistía esta nueva forma de evangelizar?

Se trata de explicar la historia de la Salvación de una manera actualizada para que descubrieran como la Palabra de dios era actual, del día de hoy. Como Dios no habla hoy, no de un pasado, sino nos habla de un presente real. Así fue como se fueron formando grupos que después al recibir la Palabra de Dios, ellos mismos motivados por el padre empezaron a evangelizar a los vecinos, a los que podían.


Y la evangelización trajo sus frutos…

Casi sin querer, sin pensar en formar una Comunidad, se empezaron a formar de estos grupos laicos jóvenes que se comprometían a hacer un año de experiencia como misioneros viviendo los consejos evangélicos: pobreza, castidad y obediencia, recorriendo distintas regiones del interior de Méjico.

Después de un dos años algunos llegaron a renovar sus promesas hasta cinco años porque algunos de ellos ya quería más bien dedicar su vida a este apostolado, a esa manera de vivir y de trabajar. Y así fue como empezó a formarse la Comunidad que después se hizo religiosa.

 

¿Cómo trabajan religiosos y religiosas, junto a los laicos unidos en la tarea común de llevar la palabra de Dios?

Poco a poco y en virtud de nuestra misión esencial que es llevar a todos los hombres la Palabra de Dios, nuestro fundador siguió escribiendo, no solo la historia de la Salvación, sino que vinieron después otros cursos sobre vida en el Espíritu Santo, orar evangelizando, y la evangelización con los Sacramentos. A partir del desarrollo de estos cursos pudimos empezar a crecer juntos.

Los laicos entran con esa promesa de vivir un tiempo de formación donde se aprende a vivir comunitariamente, a vivir la oración diaria, la Eucaristía, el trabajo…El objetivo es formar como misioneros pero también como personas.


¿Cuál es la presencia de la congregación actualmente a nivel internacional?

En la actualidad estamos en cuatro continentes de una manera mayoritaria en América, en Estados Unidos, Méjico y América Latina. Somos en total 400 hermanas religiosas, somos una comunidad muy joven, hay 30 postulantes también en nuestras casas de forman que se encuentra en Méjico. Por otra parte también la congregación tiene rama masculina, los Hermanos Siervos de la Palabra.


La misión en Granada es la primera presencia que las Servidoras de la Palabra abren en España y Europa, ¿verdad?

Así es. En Granada somos una comunidad de cuatros religiosas, somos las primeras en traer nuestro carisma a Europa y España. Estamos en la diócesis gracias a la invitación de Mons. Javier Martínez. Nuestro trabajo es la evangelización, llevar la Palabra de Dios de la misma manera tocando puertas, llendo a visitar los hogares, llevándoles lo que llamamos “el pan de la palabra”, comentando y meditando con ellos un texto bíblico y después de eso, después de conocernos, empezar a congregar en las casas, en la iglesia, para empezar a formar estos grupos.


¿En qué puntos de la diócesis están desarrollando su misión?

Actualmente los Hermanos Servidores de la Palabra viven en Castell de ferro trabajando conjuntamente con dos religiosas misioneras. Las demás estamos en una de las capillas de Gualchos, y realizamos nuestro apostolado, que aún está comenzando en estos primeros meses en la diócesis, en La Rábita y Albuñol donde nuestra labor también consiste en acompañar a los sacerdotes de estos pueblos y ayudarlos en lo que necesiten. También conducimos tres grupos de formación en el Monasterio de la Visitación de Granada.


María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada