“Una adelantada a la hora de poder vivir como mujer y laica la llamada personal del Señor”

Desde el pasado 12 de marzo, Pepita Moreno, muy vinculada al trabajo pastoral misionero, ecuménico y evangelizador en la Diócesis de Granada, descansa en los brazos del Padre. Fallecía a la edad de 87 años, tras una vida cumplida de alguien que “ha vivido muy intensamente la experiencia de la Iglesia”.

La Diócesis de Granada la despedía al día siguiente, en la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias, a los pies de la Patrona, en las exequias que ofició nuestro arzobispo D. Javier Martínez y concelebró una docena de sacerdotes, entre ellos su párroco D. Blas Gordo, quien conoció a Pepita Moreno en los años 90 y colaboró de forma muy cercana con esta mujer laica de vida entregada por la evangelización y la misión diocesanas.

Pepita Moreno fue Delegada durante muchos años de ecumenismo en Granada, hasta hace apenas dos años. Llevó la fe consigo desde su más temprana edad, a través de su familia y, después, en uno de los ámbitos en los que vio crecer su experiencia cristiana, en la Renovación Carismática, donde fue responsable a nivel local y nacional. “Un lugar de alimento espiritual y religioso bastante rico”, explicó D. Blas Gordo, párroco de Nuestra Señora de las Angustias y colaborador cercano con Pepita Moreno en distintas iniciativas de la Iglesia de Granada.

También el ámbito educativo, fue un área de especial dedicación para la evangelización de esta mujer. Para ello, fue importante el Instituto Juan XXIII de Cartuja, al que estuvo vinculada durante 50 años y al que acompañó su implantación y desarrollo posterior a lo largo de décadas. También en la pastoral del propio colegio, junto a los profesores y alumnos, que, a medida que iban creciendo, encontraban en Pepita Moreno una ayuda, mientras ella iba sembrando en ellos nuevos monitores de esos grupos cristianos en los que estaba vinculada. “Ha sido prácticamente el alma mater de la experiencia cristiana que ha nacido allí, con catequesis de Primera Comunión y catequesis de tipo misionero, y también de Confirmación. Y después con el grupo Luz y vida del ámbito salesiano”, explica D. Blas Gordo.

EVANGELIZACION DIOCESANA
Su vinculación más directa con la Diócesis en el ámbito pastoral y evangelizador se remonta a los años en los que, siendo arzobispo de Granada D. José Méndez, participó en un encuentro en Roma sobre experiencias de evangelización. De la ciudad eterna llegó a Granada con la decisión de extender la evangelización a todo el mundo empezando por su ciudad. Y así se lo propuso al arzobispo Méndez, dando origen a la actual Escuela Diocesana San Gregorio de Elvira, para la formación evangelizadora de las personas que desean conocer y ahondar en el conocimiento de la experiencia cristiana. Unos inicios que se han ido desarrollando a lo largo de los años hasta la actual Escuela San Gregorio de Elvira, y que contó también con la implicación y trabajo pastoral de un grupo de laicos y sacerdotes, entre ellos D. Jorge Guillén y el propio D. Blas Gordo, que es también Delegado diocesano para la Pastoral del Clero.

Pepita Moreno -nos cuenta D. Blas- ha vivido la Escuela Diocesana San Gregorio de Elvira “como un ámbito muy particular, donde la responsabilidad la ha llevado prácticamente hasta hace un mes. Aunque hay un equipo que trabaja en ella, Pepita era la primera que llegaba y abría la puerta. En ese sentido ha sido quien ha ido manteniendo el alma de esta Escuela”.

De su etapa como Delegada de ecumenismo, tarea que ha desempeñado durante años, Pepita se implicó “de forma intensa” en su contacto y cercanía con cristianos de otras denominaciones, estando asimismo comprometida en la convocatoria anual en la Diócesis, junto con la Iglesia Universal, de la Semana de oración por la unidad de los cristianos.

“Queda la presencia de alguien que, habiendo vivido la renovación del Concilio, ha sido una adelantada a la hora de poder vivir como mujer y laica la llamada personal que el Señor le hace para ser misionera, para difundir la fe y de una manera muy particular en el ámbito juvenil y en otros campos”, explica D. Blas Gordo.

Sus días en esta tierra han terminado, pero para ella sólo queda ya la eternidad, de la que goza contemplando el Rostro de Dios, el mismo al que rezaba cada día, y hasta el final de sus días, también en los encuentros de oración en los que participaba cada lunes en la parroquia de San Emilio.

Paqui Pallarés
Directora de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada