Ordenación Diaconal de un Misionero Redentorista

Mons. Javier Martínez ha ordenado diácono a D. Jorge Ambel en Granada.
D. Jorge Ambel, escribe su experiencia de la vocación:

Comienzo estas líneas presentándome: mi nombre es Jorge Ambel Galán y soy un misionero redentorista granadino. Tengo 29 años y mi familia ha vivido siempre en el barrio del centro, en la Plaza Gran Capitán.

Soy el cuarto de cinco hermanos que se han criado en una familia que ha buscado estar siempre unida, incluso cuando las cosas no han sido fáciles. A mis 21 años, siendo catequista del Colegio La Asunción, orando con otros catequistas,  sentí en el corazón la llamada del Señor “Jorge, ocúpate de mis cosas.”

Me costó trabajo asumir que Dios podía haberse fijado en mí para ser misionero y sacerdote, y no digamos a las personas de mi entorno, a las cercanas y a las de lejos. En muchos aspectos mi vida no era el clásico prototipo de “cura”. El caso es que siguiendo la llamada del Señor, superando obstáculos y temores, comencé a buscar y él fue, poquito a poco, poniendo señales en el camino. Hay quien las llama coincidencias. Yo comparto el término que utiliza un querido amigo mío: más que coincidencias son “diosidades”.

Esas “diosidades” me llevaron a encontrarme un buen día con un redentorista, Paco Tejerizo, que me abrió las puertas del Santuario del Perpetuo Socorro y, con ellas, las puertas a la Congregación del Santísimo Redentor, los misioneros redentoristas, que tanto han hecho por anunciar la sobreabundante Redención de Dios en nuestra ciudad. Conocer los redentoristas y desear ingresar en la congregación fue todo uno. Así sentía yo que me quería Dios en su Iglesia: misionero redentorista, religioso y sacerdote, como un joven fuerte en la esperanza  que desde la normalidad de conocer sus limitaciones y su potencialidades busca gastar su vida haciendo aquello que la llena de sentido: anunciar, como San Alfonso, que la salvación de Dios es inmensa y se derrama para todas las personas, para todas.

Dos años de postulantado en Valencia y un año de Noviciado me condujeron a profesar mis primeros votos como religioso también en nuestra ciudad de Granada, el 28 de agosto de 2004. Tras esto, vinieron los estudios de Teología en Salamanca y Madrid, un año de experiencia pastoral en Mérida y, tras un curso en mi destino actual, en Madrid, hice mi profesión perpetua el 2 de Mayo de 2009. Este sábado, día 26 de Septiembre, en el que los redentoristas celebramos al Beato Gaspar Stangassinger y en el que la ciudad entera se prepara para recibir a su patrona, Ntra. Sra. de la Angustias, por sus calles, yo seré ordenado diácono.

Como titulo estas palabras, mi padre dice que una Iglesia que no sirve a la humanidad, no sirve para nada. Yo me siento llamado a servir a los hombres y mujeres de hoy en la Iglesia Católica, como misionero, como instrumento de Dios, anunciando su Palabra, orando, asistiendo en la celebración de los sacramentos, atento a las necesidades de los más abandonados…es un ambicioso proyecto de vida, pero camino de la mano del Señor, que me creó y me llamó por mi nombre, Él, que se hace grande en mi debilidad. Por eso siento que, a su lado, podré ser, como dijo San Pedro Poveda, un “instrumento para hacer cosas buenas”.

A vosotros, mis hermanos de la Iglesia de Granada, antes de despedirme, os pido la oración que, al fin y al cabo, como me dijo D. Javier, el Sr. Arzobispo, es lo que nos sostiene para seguir caminando un paso más, un poco más, en este camino que Dios nos traza. Encomendadme mucho al perpetuo socorro de Santa María para que persevere en esta misión a la que Dios me llama y sea fiel servidor de su voluntad. Un afectuoso saludo para todos.