Imprimir esta página

Fuente de Vida: 117 años de Adoratrices en Córdoba

María Micaela dedicó su vida a trabajar con las mujeres y fue pionera en trabajar con mujeres en riesgo de exclusión. Sobre todo, le horrorizaba que la mujer comerciara con su cuerpo, que viviese de la prostitución. Luchó por fundar una congregación que llamó Congregación de Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad. Así, la casa de las adoratrices Fuente de Vida lleva desde 1901 acogiendo y acompañando a mujeres embarazas y con hijos.

Nueve mujeres con edades entre los 18 y 38 años conviven actualmente con seis religiosas que las acompañan y ayudan en su periodo de gestación y en el primer año de vida de su bebé. Son mujeres víctimas de trata, víctimas de violencia de género, prostitución y exclusión social. María Mateo Domene es la directora general de la Comunidad de Adoratrices de Córdoba, y reconoce que la labor que llevan a cabo es “dura pero muy bonita”, ya que tienen que despertar en ellas todo tipo de habilidades. Para ello, numerosos talleres son impartidos por voluntarios, educadoras, y trabajadores de la casa para que aprendan a limpiar, cocinar, coser, o castellano, entre otros. Son conscientes de que no pueden hacer “grandes cosas por ellas, pero sí pequeñas cosas para que adquieran hábitos y responsabilidades”.

Este proyecto consta de tres fases. En la fase de acogida reciben a las mujeres y se marcan objetivos con ellas. Normalmente, suele ser el periodo gestacional hasta que comienza la búsqueda de empleo. “Cuando las mujeres se han insertado en el mercado laboral y lleva un tiempo trabajando con un salario mínimo interprofesional que la capacita a seguir con su vida, se pasa a una segunda fase llamada inserción, donde las mujeres pasan a una casa anexa donde pueden estar seis meses, siempre que lleven un ahorro económico y cumplan con las normas establecidas”, explica Sara Romero, trabajadora social. Por último, en la fase de autonomía, las mujeres viven “en un piso que está fuera del recurso en sí donde pueden estar seis meses renovables a otros seis. “Aquí, la mujer está capacitada para ser autónoma y tiene un sueldo para mantenerse. Al igual que trabaja se sigue formando para tener un currículum que le amplíe los ámbitos laborales donde poder trabajar”, añade.

Cuando finalizan estas tres fases, las hermanas adoratrices siguen siendo un referente para estas mujeres, ya que “la mayoría no tienen familia en España porque son extranjeras”, asegura la directora, y desde la casa Fuente de Vida se les ayuda con alimentación.

En cuanto a la financiación del proyecto, Esmeralda Pino, encargada de gestión de proyectos, afirma que “todos los años estamos a ciegas de saber si vamos a contar o no con financiación. Es verdad que llevamos dos años recibiendo muchos donativos particulares porque la gente se ha volcado mucho con el proyecto. Hacemos dos veces al año una jornada de puertas abiertas y reuniones con colegios para que nos conozcan y los niños desde pequeños se vayan concienciando, y también vean la casa Fuente de Vida como una opción de ayuda y voluntariado”. Como parte del voluntariado encontramos a voluntarias que se encargan de acompañar a las mujeres a todas las citas de su embarazo y de estar en el momento del parto a voluntarios que imparten talleres y formaciones.