Cuenta atrás para partir a las misiones Destacado

Más de veinte seglares y sacerdotes cordobeses están a punto de partir en misión a lugares como Picota y Shamboyacu en Perú; Paraguarí en Paraguay o Villarrica en Chile. Unas misiones que tienen el fin de “evangelizar yendo en nombre de Dios”, según Antonio Evans, que lleva 34 años al frente de la Delegación de Misiones de Córdoba.


Estos misioneros han recibido formación por parte de sacerdotes que ya han estado en las misiones. El delgado de misiones asegura que “van allí para aprender, para llenarse de vivencias y contagiar el amor y la alegría de Dios”.
Cuatro destinos donde misionar
Los primeros misioneros en partir serán los destinados a Picota. La misión allí es un evangelizar constante “anunciando la buena noticia, diciendo lo que tú eres para Dios, llevando la alegría del Evangelio y sacerdotes para que allí puedan tener al menos una vez al año los sacramentos. En Picota hacen faltan laicos que hablen, que anuncien, que formen y que compartan, sin llevar nunca un complejo de superioridad porque si sabes ver, aprendes tú más que ellos”, reconoce don Antonio Evans.
Pablo tiene 22 años y es la primera vez que va a las misiones, en concreto a la de Picota en Perú. Reconoce que lo que le ha impulsado a ir es “la sonrisa y la felicidad de las personas que vuelven de las misiones”, que le ha hecho plantearse qué hay allí que necesita “para poder estar como las personas que vuelven”.
José María Muñoz, sacerdote de la parroquia Cristo Rey de Córdoba, viajará a una escuela hogar de Shamboyacu fundada por las monjas obreras de Córdoba. Lo acompañarán un grupo de monitores de tiempo libre para hacer cursillos con los chicos de Shamboyacu y alrededores. Una escuela hogar que “fue posible gracias al Cabildo de Córdoba”, recuerda el delegado de misiones.
El 11 de julio cinco jóvenes cordobeses partirán a la misión de Villarrica en Chile. Estarán acompañados por sacerdotes de las diócesis de Getafe y Madrid y 15 personas más. Pasarán 4 días en Santiago de Chile y, hasta el 8 de agosto, la misión se centrará en Villarrica, donde contactarán con el ámbito rural. Jaime acude a Chile gracias a su tío, que es sacerdote de la diócesis de Madrid destinado a Chile. Asegura que, además de la misión rural, llevarán a cabo una misión urbana yendo a residencias de ancianos y cárceles, haciendo programas de radio y barriendo los colegios de la zona de charlas y catequesis. Jaime reconoce la difícil situación en la que se encuentra actualmente la Iglesia en Chile y afirma que hace falta “movimiento y evangelización”.
Jaime, con sus 18 años de edad, espera “poder enseñar a la gente la alegría de ser de Cristo y de haber conocido a Cristo. Decirles que tenemos un amor enorme, que es gratis y que está aquí. Tal vez nos encontremos con situaciones difíciles pero qué más que ir a anunciar el amor de verdad a todo el mundo, y eso supera al miedo.”
Los últimos en ir a la misión serán aquellos que vayan a Paraguarí en Paraguay. Estos lo harán el 14 de julio y regresarán el 5 de agosto. Esta misión surge dentro de la misión diocesana gracias a Ilda y Marcela, dos monjas obreras que han sido destinadas a Paraguay. Allí viajarán el sacerdote Miguel Varona junto a Cristina y Juan, que conocieron a estas religiosas obreras el año pasado en Picota y repiten este año porque “ir a un lugar donde no aportas nada material y solo acompañas a la evangelización con los sacerdotes es una experiencia que te enriquece viendo la fe de las personas y tú creces en la fe”.