“La soberanía cultural y la soberanía popular no incluyen el derecho de autodeterminación” Destacado

El pasado 23 de abril, el Cardenal Arzobispo Emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela pronunció una conferencia titulada “El episcopado español y su doctrina sobre el Nacionalismo”.
En esta jornada de formación canónica dirigida principalmente, a los sacerdotes de la Diócesis que están realizando el curso de Derecho Canónico ofrecido por la Diócesis de Córdoba, el Cardenal Arzobispo Emérito de Madrid, Mons. Antonio María Rouco Varela, ofreció una ponencia sobre el Magisterio de la Iglesia acerca del nacionalismo.


En la primera parte de la conferencia, el Cardenal comenzó explicando la historia del nacimiento de los nacionalismos haciendo un recorrido por los grandes momentos históricos como la Revolución Francesa, donde nace la concepción de “soberanía nacional” residente en el pueblo. Posteriormente, tras la Segunda Guerra Mundial y con el nacimiento del Estado Moderno, en base a las grandes corrientes éticas más positivas de la historia y de la teoría política de los siglos XIX y XX, vuelven a surgir las tensiones nacionalistas, indica Mons. Rouco Varela. “Es entonces cuando Juan Pablo II que venía de la experiencia polaca de una gran nación ideal que llega a la libertad después de la segunda Guerra Mundial, en dos discursos, uno ante la Unesco en 1980 y otro ante las Naciones Unidas en 1995, utiliza la categoría de soberanía en un doble sentido, por un lado el sentido cultural y espiritual y por otro, en un sentido político”.

Al respecto, Antonio María Rouco Varela define la nación como “un grupo humano que comparte los ideales de memoria histórica, de relaciones familiares, de territorio y de costumbres y tiene derecho a que se le respete ese patrimonio propio. Y a eso se le llama “soberanía espiritual y cultural”. Y luego “la soberanía política es distinta, una realidad nacional que tenga esas peculiaridades no por eso tiene derecho a autodeterminarse, a separarse, no incluye el derecho de secesión, pero sí que se le respeten las peculiaridades históricas” y esta es la situación actual de España en la cual profundizó durante la segunda parte de su conferencia.