El presbiterio diocesano celebra la fiesta de San Juan de Ávila

“Todos reconocemos el gran regalo que nos ha hecho el Señor cuando nos llamó para ser sacerdotes”, así pedía el Obispo de Cartagena al presbiterio diocesano dar gracias a Dios por el ministerio sacerdotal recibido, en la Eucaristía que tenía lugar esta mañana para celebrar la fiesta de San Juan de Ávila, patrón del clero secular español.

La parroquia de San Juan de Ávila de Murcia acogía esta la celebración, presidida por el Obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, acompañado por el Arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín; los 27 presbíteros que celebran este año las bodas de diamante, oro y plata sacerdotales; y más de 200 sacerdotes llegados de las ocho zonas pastorales de la Diócesis.

La celebración ha comenzado con el recuerdo a los presbíteros fallecidos desde mayo de 2017: José Carbonell, José Antonio Trigueros, Miguel Écija, Cándido González, José María Lozano, Pedro Ballester, Juan Valverde, Antonio Sánchez López, José María Serrano, Antonio Sánchez Hernández y Pedro Pelegrín.

Mons. Lorca ha invitado a todos los sacerdotes a renovar la esperanza y la alegría de “haber sido llamados por Dios a la santidad… Vuestra vida es sobria, pero también es audaz, capaces de iluminar vuestra existencia y vuestro trabajo pastoral con la presencia de Dios que nos ama y nos sigue llamando”.

Tres sacerdotes celebran este año sus bodas de diamante: Mateo Carbonell Rodríguez, Juan Sánchez Díaz y Donato Torrecillas Sáez. “Habéis participado, como excelentes testigos, en la vida de mucha gente que os abrió las puertas de su ser, sólo porque les ofrecíais la confianza de ser enviados por el Señor y la garantía de ser portadores de la luz de Dios… La Iglesia de Cartagena os reconoce vuestra labor y damos gracias juntos por vuestro ejemplo”, les ha dicho el Obispo.

En 2018 celebran sus bodas de oro sacerdotales trece presbíteros: Damián Abellán, José María Barquero, Juan Fernández, Gabriel Galián, Francisco García, Antonio León, Antonio López, Manuel Lorente, José Marco, Antonio Martínez, Cristóbal Robles, Pedro Manuel Sánchez y Ricardo Luis Tornell. “Tenemos que lanzar también las campanas al vuelo para dar gracias por toda una vida entregada y valiente, porque no ha sido fácil, los tiempos que os han tocado vivir han estado revueltos, pero es cierto que os han servido de reto para seguir cumpliendo la tarea a la que os llamó el Señor”, ha destacado Mons. Lorca de los que cumplen 50 años como sacerdotes.

“Os estrenasteis como flamantes curas dispuestos a comeros el mundo”, así se ha dirigido el Prelado a los once presbíteros, ordenados en 1993, que celebran este año sus bodas de plata sacerdotales: Juan Antonio Breis, Juan Matías Caballero, José Antonio Cano, Bibiano Escudero, José Antonio García, Luis Miguel García, Vicente Hernández, Joaquín López, Felipe Martí, Fernando Nadal y Juan Tudela. “No os han faltado ocasiones para la admiración por las obras de Dios a través de vuestras manos, por las puertas que se os han ido abriendo y las ayudas que habéis prestado, como buenos samaritanos: curando heridas, oyendo penas, perdonando pecados, catequizando y fortaleciendo la fe, celebrándola y sirviendo, siempre sirviendo”, ha subrayado.

En nombre de los 27 presbíteros que celebran sus bodas de diamante, oro y plata sacerdotales, Damián Abellán ha dado las gracias a Dios, por elegirlos para ser “pastores según su corazón”; a María, Reina de los Corazones, “a la que un día nos consagramos y en cuyo corazón ha ido gestando y cuidando nuestra vocación”; y a quienes durante estos años les han acompañado en su ministerio sacerdotal: “Imposible abarcar y agradecer a cuantos fueron instrumento de Dios para nuestra vocación. Emocionado y agradecido recuerdo por nuestros padres y familias; por nuestros pueblos; por los párrocos; las parroquias, las de origen y las de nuestro ministerio. Cuántas oraciones y sacrificios de religiosas y de tanta buena gente, cuánto apoyo y afecto ofrecido a nosotros y por nosotros. Gracias a los que aún caminan sobre la tierra y que el Señor les conceda su bendición en el cielo a los que ya se fueron”.