El Papa Francisco proclama Venerable a Madre Paula, fundadora de las Franciscanas de la Purísima Destacado

La Congregación para las Causas de los Santos ha publicado la promulgación del decreto en el que el Papa Francisco ha reconocido las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Paula de Jesús Gil Cano, proclamándola así Venerable.

Dentro del proceso de canonización, hay distintas etapas, por las que la Iglesia reconoce el espíritu de santidad del fiel. La proclamación de Venerable es el segundo paso (tras ser declarado Siervo de Dios) que se produce cuando el Santo Padre dicta el Decreto de Heroicidad de Virtudes.

La Venerable Madre Paula de Jesús Gil Cano (Vera 1849-Murcia 1913) fundó la congregación de Hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción en Murcia. El 14 de octubre de 1995 se abría en la Diócesis de Cartagena el proceso diocesano para su canonización.

Historia de la Congregación

En la madrugada del 15 de octubre de 1879, la ciudad de Murcia se cubrió de agua. La riada de Santa Teresa arrasó la ciudad, dejando más de 700 muertos y miles de casas destruidas. Se contaban por miles las familias que se quedaron sin hogar y los cientos de niños huérfanos. Ante esta catástrofe, una mujer, Amparo Pérez, se ofreció a las autoridades civiles y eclesiásticas para acoger a esas niñas que se habían quedado sin nadie.

Para emprender este nuevo camino, fue a pedir ayuda a la Casa de Misericordia de Cartagena, donde las Hijas de la Caridad acogían a niños y niñas huérfanos. Estas le presentaron a Paula Gil Cano, una joven de 30 años, que marcharía a Murcia para fundar el asilo el 8 de diciembre de 1879.

En una casa en la calle Aguadores de Murcia, actual calle Gómez Cortina, acogieron a las primeras niñas huérfanas. Poco a poco se juntaron otras jóvenes para ayudarlas. Es entonces cuando el Obispo las invita a vivir todo eso como algo más que una obra social o un grupo cristiano, y las encomienda a los franciscanos.

El 1 de enero de 1880 reciben el hábito franciscano azul, color de la Virgen. Franciscanas porque se acogen a ese carisma, y de la Purísima, porque Paula Gil tenía una gran devoción a esta advocación mariana, que recibió de las Hijas de la Caridad de Cartagena.

El número de niñas acogidas aumentaba, lo que las obligó a cambiar de casa. Recorrieron así ocho casas hasta llegar a la actual.

Adaptadas a la necesidad

Actualmente viven en la comunidad de la Casa Madre Paula de Murcia doce hermanas, cuatro aspirantes y dos postulantes. Aunque la congregación fue fundada para atender a las niñas pobres y abandonadas, víctimas de la riada de Santa Teresa, a lo largo de los años se ha ido adaptando a las distintas necesidades que hay en el mundo. Decía Madre Paula que tenían que estar allí “donde haya una necesidad que socorrer y una lágrima que enjugar”. Y siguiendo ese espíritu están presentes también en colegios, hospitales y misiones.

Esta congregación, que nace en Murcia y es aquí donde tiene la casa madre, en la calle San Carlos (frente al convento de los Frailes Franciscanos), está dividida en tres provincias, y cada una de ellas comprende 18 o 20 casas. En la Región cuentan con cinco casas: la casa madre y otra comunidad en el actual hospital Quirón de Murcia (antes San Carlos), donde prestan servicios desde 1979, ambas en Murcia; las residencias de ancianos de Mazarrón y San Javier; y la residencia de verano y enfermería de las hermanas mayores, en Lo Pagán.