“La cruz de Jesús es la gran manifestación del amor de Dios, que cuida de nosotros a pesar de nuestros pecados”

La sede gaditana acogió la Solemne Misa de clausura del Año Jubilar Diocesano, que estuvo presidida por el Cardenal Arzobispo Emérito de Pamplona y Tudela, Mons. D. Fernando Sebastián Aguilar, invitado expresamente por el obispo diocesano, Mons. D. Rafael Zornoza Boy. Con esta ceremonia, celebrada la tarde del 14 de septiembre, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, se puso fin al Año Jubilar Diocesano que ha conmemorado los 750 años del traslado de la sede episcopal de Medina Sidonia a Cádiz.

La diócesis, ampliamente representada por sus fieles, sacerdotes, grupos parroquiales, movimientos, religiosos y religiosas, hermandades y cofradías... llenaron el primer templo diocesano.

Mons. Fernando Sebastián aseguró durante la celebración que “la memoria y los recuerdos nos ayudan a saber quienes somos y de donde venimos. Es bueno mirar hacia atrás, pero es mejor mirar hacia adelante”.

Asimismo, definió a los gaditanos como “gente activa, que miran la vida con esperanza, que tienen siempre proyectos e iniciativas nuevas”. Por ello, afirmó que “este aniversario tiene que ser para los católicos de Cádiz un impulso grande, una llamada fuerte y una convocatoria numerosa”.

Con respecto a la coincidencia de este aniversario con la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, Mons. Sebastián dijo que “puede ser un mensaje, una señal de Dios. La cruz es el centro y la cumbre, no sólo de la vida de la Iglesia, sino de la vida de la humanidad entera”.

De otro lado, lanzó un mensaje a todos los fieles para que tengan más presente a los jóvenes en la vida de la Iglesia. “Tenemos que ser capaces de mostrarles que el camino de Cristo es el camino de la piedad, de la confianza en Dios, del amor fraterno, el camino de la paz y del auténtico progreso”.

Por último, el Cardenal Arzobispo Emérito de Pamplona y Tudela, dio tres recomendaciones que debemos seguir: conservar y aumentar la devoción a la Señal de la Cruz, dedicar cinco minutos al día a la lectura del Evangelio, y no dejar la misa de los domingos por nada en el mundo, ya que es el aglutinante de la Iglesia y la renovación semanal de nuestra fe.

Al finalizar la ceremonia se hizo entrega de la medalla Pro Ecclesia Gadicense et Septense, a personas que han destacado por su labor en la Iglesia de Cádiz y Ceuta. Unos galardones que se entregan por primera vez en la diócesis, pero que pretenden ser una tradición en los próximos años. En esta ocasión, los galardonados fueron: D. Ángel Salazar Fuentes, Dña. Prudencia Alonso Sanz, Dña. Esperanza Gil Trujillo, D. Juan Siles Ruiz, Dña. Juana Bello López y Dña. Carmen Meléndez Borrás. Esta última recibirá su medalla en Ceuta por residir en la ciudad autónoma.

Finaliza así un año de gracia cargado de actividades catequéticas, pastorales, culturales... entre las que ha destacado, el trabajo y reflexión en las parroquias sobre la Iglesia diocesana, las peregrinaciones a la Catedral para lucrar la indulgencia del Año Jubilar y la exposición Traslatio Sedis que continuará hasta diciembre en la seo gaditana. En definitiva, un año que ha servido para impulsar la diócesis de una forma espiritual y pastoral.

Panel de Noticias

Noticias relacionadas