Memoria anual de Cáritas: La Iglesia diocesana al servicio de las personas más vulnerables

La ayuda de Cáritas llega a más de 8700 personas, según la memoria anual, ofreciendo esperanza y creando oportunidades de vida digna.


Con motivo de la celebración el próximo domingo 3 de junio de la solemnidad del Corpus Christi – Día de Caridad, Cáritas Diocesana ofrece los datos de su memoria anual del año 2017. Bajo el lema “Tu compromiso mejora el mundo”, la Memoria anual de Cáritas en las Diócesis de Cádiz y de Ceuta ofrecen una fotografía real de cómo la Iglesia y una buena parte de la sociedad gaditana y ceutí siguen “optando por las personas y sus vidas”, y manifiestan su compromiso para combatir las realidades de injusticia que afectan a miles de familias excluidas en nuestra Diócesis.
El esfuerzo conjunto de la Iglesia Diocesana:
2.086.340 euros invertidos en 2017
La Iglesia Diocesana, a través de su organismo oficial para la acción socio caritativa, invirtió el pasado año 2.086.340 euros. Estos recursos son resultado, por una parte, de lo invertido por las Cáritas Diocesanas de forma directa a través de sus proyectos y servicios especializados y, por otra parte, son resultado también del esfuerzo conjunto de las parroquias, a través de los respectivos servicios de acogida que atienden los equipos de voluntarios con que cuenta la red Cáritas en nuestra Diócesis.
La suma de esta inversión ha permitido sostener un amplio abanico de acciones de acogida y acompañamiento, en las que han participado 8.715 personas. En total, la ayuda de las Cáritas Diocesanas ha alcanzado a 24.688 personas, que han podido recuperar la esperanza con el apoyo de casi 1.127 voluntarios y 35 trabajadores contratados. La red Cáritas está formada por 123 centros de acción social (parroquias, dispositivos diocesanos, proyectos, sedes SSGG).
La realidad social en la que Cáritas actúa
Vivimos un tiempo de post-crisis en el que los indicadores socio-económicos auguran una clara mejoría que, sin embargo, todavía está lejos de poder restituir las condiciones de vida previas a la crisis para una parte significativa de la población que no puede obviarse. La recuperación ha alcanzado afortunadamente a algunas personas que en años anteriores acudieron a Cáritas demandando ayuda, pero aún son muchas las familias y las personas solas sin red ni cobertura comunitaria que siguen atrapadas en situaciones cotidianas de precariedad, inseguridad y dependencia.
La recuperación de la economía y del empleo está siguiendo un ritmo pausado, que se traduce en una mejora de las condiciones de vida muy lenta, poco vigorosa y efectiva. A pesar de que el desempleo se reduce con intensidad (con un gran volumen de empleo precario), la desigualdad y la pobreza no disminuyen de manera proporcional. Tampoco la recuperación que se observa alcanza a todos los sectores de la población por igual. Aquellas familias que ya sufrían condiciones de vulnerabilidad cuando comenzó la crisis económica, y que soportaron con más rigor los años de recesión económica, desempleo y desinversión de las políticas sociales, siguen siendo las familias menos favorecidas por el cambio de ciclo económico.
Desde la experiencia de trabajo cotidiano que Cáritas desarrolla al lado de las personas vulnerables, constatamos cinco puntos:
1. La recuperación no está llegando a todas las familias.
2. La desigualdad se está enquistando en nuestra sociedad.
3. La puerta del empleo sigue cerrada para muchas personas.
4. El mercado laboral no asegura unas condiciones de vida dignas.
5. La precariedad se está extendiendo como un modelo de vida.
Una tercera parte de las ayudas dedicada a Acogida y Atención Primaria
Nos encontramos con situaciones de precariedad que se alargan en el tiempo y que alcanzan a familias que, aun cuando tengan a alguno de sus miembros en activo (trabajadores pobres), no logran cubrir sus necesidades diarias básicas.
Ante esta realidad, Cáritas sigue centrando una parte principal de sus esfuerzos en el servicio de acogida y atención primaria. Estas acciones constituyen la labor fundamental de los voluntarios de Cáritas en las parroquias, que acogen, escuchan y acompañan a las familias de su entorno. Les ofrecen ayudas para alimentación, vivienda, suministros básicos, vestidos, transporte, farmacia, sanidad o educación, principalmente.
Junto a estas ayudas, Cáritas impulsa espacios de relación para compartir la realidad que viven las personas y reforzar los lazos familiares, al tiempo que ofrece orientación (en colaboración con el Centro de Orientación Familiar de la Bahía de Cádiz) y apoyo para avanzar en su camino de recuperación y acompaña a personas mayores en soledad, proporcionando compañía y apoyo a 121 mayores, bien en residencias, bien en domicilios y dedicando a infancia y juventud proyectos de apoyo escolar, educación en valores y animación socio-cultural.
Con respecto a los recursos invertidos, de cada 100 euros, Cáritas destinó 40,37 euros —más de una tercera parte— a estos programas de Acogida, siendo el total en este apartado 842.340,11euros. (Cádiz, Ceuta y parroquias).
Desarrollo humano a través del trabajo.
Cáritas Diocesana de Cádiz, puente al Empleo
La opción por la inserción social a través del empleo viene centrando el mayor esfuerzo promocional de Cáritas en la última década. Es una acción realizada mediante itinerarios personalizados y caracterizada por importantes niveles de inserción, si se tiene en cuenta que de las 751 personas que en el último año participaron en nuestros programas de empleo, el 37% (278 personas) consiguieron acceder a un puesto de trabajo con contrato.
Una parte destacable en estos itinerarios es la que constituye su oferta formativa para mejorar la empleabilidad, que desde hace tres años sigue una tendencia positiva creciente en cuanto a inserción laboral y educativa de los alumnos que se benefician con las distintas modalidades de formación programadas. Durante el año 2017, 218 alumnos han sido formados por Cáritas y eso ha permitido, gracias también al programa de mediación laboral, que 145 de ellos hayan encontrado trabajo. Igualmente, un 5% de los alumnos han retomado a la formación reglada.
El perfil de las personas atendidas desde el servicio de empleo de Cáritas Diocesana responde mayormente a personas desempleadas (25 – 45 años), con baja cualificación profesional, cargas familiares y situación de vulnerabilidad social. De cada 100 euros invertidos en 2017, unos 26,58 euros se destinaron a las acciones encaminadas a mejorar la empleabilidad de personas atendidas. En total, se invirtieron más de 554.473,41 euros. (Cádiz).
Cáritas Diocesana de Cádiz, con y para las personas sin hogar
El programa de atención a las personas sin hogar se extiende por toda la geografía diocesana, dando acogida y acompañamiento a 1109 personas. El perfil de las personas que atendemos responde a hombres, de entre 40 y 60 años. Muchos de ellos tienen problemas de salud mental, reclaman medios sanitarios que desbordan la capacidad de nuestros dispositivos, lo que pone de manifiesto, año tras año, la dolorosa realidad de marginación y déficit de atención de estas personas por parte de los servicios públicos de salud y sociales competentes, a los que corresponde coordinarse para acometer esta atención humanitaria elemental.
El año 2017 fue testigo de la bendición y apertura del Centro Madre Teresa en San Fernando, donde se ha reubicado el proyecto “Luz y Sal”, que lleva a cabo acciones que posibilitan a las personas sin hogar emprender un itinerario personal de recuperación que rompe su aislamiento social, con la mirada puesta en su autonomía. Cáritas complementa este proyecto con otros dispositivos, propios o de otras entidades, ubicados en distintos lugares de la Diócesis, que trabajan de forma coordinada y cooperan con otros recursos en el proceso de integración (alojamiento, alimentación, ropa…).
Del total de los recursos invertidos, Cáritas Diocesana de Cádiz destinó a la intervención con personas sin hogar 328.252,55 miles de euros, suponiendo que de cada 100 euros, 15,73 euros se destinan a estas acciones.
Este trabajo a favor de las personas que acuden a Cáritas está acompañado y sostenido por actividades de apoyo y formación del voluntariado (57.270,61 €), comunicación y sensibilización (43.510,58 €) y labores de gestión y desarrollo institucional (260.493,30 €).
En materia de Cooperación Internacional, la Iglesia Diocesana, ha compartido sus bienes, a través de Cáritas Española, con los pueblos de Somalia, México, Ecuador, Haití, Sudan del Sur, Yemen y Bangladesh, siendo el total donado a los países del sur 21.050 euros.
Dificultades y avances institucionales.
El año 2017 ha presentado, en general, dificultades para Cáritas y para Cáritas Diocesana de Cádiz, de forma especial, en materia económica. La percepción de la recuperación parcial de la economía ha producido un efecto de freno y disminución en las aportaciones y donaciones recibidas el pasado año, al igual que ha sucedido en otras muchas entidades sin ánimo de lucro dedicadas a la asistencia y promoción social. El descenso de las aportaciones privadas, sumado a retrasos en el abono de cantidades comprometidas por algunas administraciones, a las que Cáritas ha tenido que hacer frente con sus fondos, ha obligado a la Entidad a poner en marcha un plan de sostenibilidad para garantizar su obra social, consiguiendo mantener todos sus servicios y programas.
Por otra parte, como avance significativo que en sí mismo supone una respuesta de esperanza y confianza en Cáritas Diocesana, en el año 2017 merece especial mención la aprobación por parte de Monseñor Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta y presidente de Cáritas Diocesana, de un nuevo marco estatutario para ambas Cáritas en el ámbito de las diócesis de Cádiz y de Ceuta. Esta labor de actualización de la Institución ha impulsado un proceso de modernización, de renovación y mayor participación del voluntariado y de refuerzo de sus órganos de gobierno, iniciado el pasado mes de noviembre con la constitución del Consejo Diocesano de Cáritas Diocesana de Cádiz.
Gracias desde el corazón.
Cáritas quiere animar y alentar a todas las personas que buscan mejorar su vida, y agradece a todos los que han hecho posible la acción que se ha llevado a cabo en el pasado año. Sin la ayuda, la entrega y generosidad de muchas personas, empresas y entidades privadas y públicas, no se podrían haber creado oportunidades para tantas personas. Aunque aún queda mucho por hacer y por eso es necesario crecer en actitudes y compromisos que hagan posible la mejora de nuestro mundo.

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