Cáritas diocesana presenta un estudio que analiza la situación de la vivienda de la Barriada San Juan de Dios

Hoy han presentado dicho informe Francisco Domouso, director de Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez, Raúl Flores, del Equipo de Estudios de Cáritas Española y de la Fundación FOESSA y Pepe Reyes, miembro del equipo de la Cáritas parroquial de San Juan de Dios.


Este estudio es el resultado del análisis de la situación residencial de seis bloques de sesenta viviendas cada uno y, sobre el total de 360 viviendas que componen la barriada San Juan de Dios, se han realizado 111 cuestionarios. Dicho estudio ha sido realizado por un equipo de Cáritas parroquial de San Juan de Dios junto a Cáritas Diocesana y el apoyo de Cáritas Española.

Francisco Domouso ha intervenido explicando que "tenemos la obligación y la necesidad de hacer visible muchas de las realidades como estas en las que se observa la dejadez de la sociedad en general y de las administraciones en particular" ya que "no cumplen con el derecho constitucional de una vivienda digna y adecuada". Asimismo, ha hecho referencia a los anteriores estudios presentados por Cáritas en la zona rural y en centro, añadiendo que "nos permiten visibilizar y denunciar el escaso desarrollo de políticas coherentes y decididas para eliminar esta situación indigna de habitabilidad residencial".

Cáritas ha destacado, tras la realización de este estudio y como conclusiones principales, la inestabilidad de casi la mitad de sus habitantes debido al régimen de tenencia de la vivienda, así como la inexistencia de condiciones óptimas de habitabilidad en un tercio de los hogares, debido a numerosas deficiencias arquitectónicas y la inadecuación de una cuarta parte de las viviendas a las necesidades y características de las familias.

En cuanto a los resultados, Raúl Flores ha detallado las conclusiones y antes ha realizado un repaso de la situación en lo referente a la vivienda. De este modo, ha afirmado que "más de un millón de hogares se encuentran en situación de inseguridad, mientras que en Andalucia 237.000 están en esta situación". Asimismo, en cuanto a la inadecuacion de la vivienda ha explicado que "esta problemática afecta a más de 5 millones de personas y más de 800.000 en Andalucía". Asimismo ha destacado que "muchas de las personas que viven en este barrio no sienten paz y alivio al llegar a su hogar, sino todo lo contrario".

En cuanto a los resultados, en lo referente a las características familiares, se observa que la mayor parte de las familias, el 44% son nucleares (con uno o dos hijos), mientras que el 58% viven hacinadas y el 10% de las familias tienen personas con movilidad reducida, con el agravante de que las condiciones arquitectónicas no reúnen los requisitos normativos.

Por otro lado, el 48% de las familias están viviendo de forma insegura, ya que están de ocupas, con cesión en precario o en alquiler irregular.

Otra de las cuestiones en la que dicho estudio presta especial atención es en lo referente a las zonas comunes del barrio. El 66% de dichas zonas se encuentra en mal estado (escaleras, paredes, buzones, barandas y quitamiedos, bajantes comunes, instalaciones eléctricas...). Por otro lado, el 10% de las viviendas no cuenta con todos los suministros básicos y, en lo referente a estructura, los techos y paredes se encuentran en regular y mal estado en un 60% y el 40% de los baños están en esta misma situación.

En lo referente a la pobreza energética, aunque el 78% de las viviendas utilizan tanto la luz como el gas, el 29% han sufrido alguna interrupción del suministro de luz. Asimismo, el 72% de los hogares tiene humedades y goteras, el 41% tienen parásitos y el 39% sufre problemas en la estructura. En definitiva, el 11% de las viviendas presenta estado inhabitable, mientras que el 43% de las familias viven hacinadas.

Ante esta realidad, desde Cáritas Diocesana se plantea la necesidad de realizar una valoración en profundidad caso a caso, ya que, teniendo en cuenta lo plural que resulta ser el barrio, requiere intervenciones diversas, ya que las políticas individuales y de carácter asistencialista no son suficientes. De hecho, José Reyes, del equipo de Cáritas parroquial de San Juan de Dios ha afirmado que "no debemos poner etiquetas al barrio, ni debemos estigmatizarlo, ya que hay mucha gente que no se quiere ir de aquí,tiene sus viviendas reformadas, sin embargo, el entorno está muy degradado".

Asimismo, resulta importante promover la participación de las familias y la creación de espacios de esparcimiento, ocio y tiempo libre para los residentes. En aquellos casos detectados de viviendas inhabitables, se plantea la concesión de ayudas económicas municipales o la realización de arreglos por parte de las Áreas municipales competentes para ello: Infraestructuras, Patrimonio o Emuvijesa. Para llevar a cabo las medidas más a medio plazo, se considera fundamental la puesta en marcha de una mesa de trabajo para iniciar un proceso de intervención comunitaria que mejore la calidad de vida de las familias que residen en el barrio.