Fiñana recibe de manos del Obispo las reliquias de sus Beatos Melitón Martínez y Manuel Alcayde Destacado

El pasado domingo, 1 de julio, el Sr. Obispo, Mons. González Montes, llegaba a la Parroquia de Fiñana para entregar las reliquias de los Beatos Melitón Martínez Gómez y Manuel Alcayde Pérez. Tras la oración personal ante el Santísimo, el Sr. Obispo bendijo e inauguró la mecanización del campanario, comenzando a sonar seis campanas al comienzo de la procesión que traerían al templo las reliquias de los Beatos.


A las siete y media de la tarde, salían de la Ermita de Nuestro Padre Jesús las reliquias de los Beatos Melitón y Manuel. Portadas por los Horquilleros de San Juan y del Nazareno, y bajo palio de respeto, fueron recibidas en la calle por infinidad de fieles que, portando velas y palmas, los acompañaron hasta el templo parroquial en un recorrido engalanado para la ocasión. No faltaron en tan solemne acto los cohetes, ni los sones de la Banda de Música Municipal. En el atrio del templo recibieron las reliquias el Sr. Obispo y el Delegado para las Causas de los Santos.
Tras la colocación de las reliquias junto al presbiterio, dio comienzo la Santa Misa presidida por el Sr. Obispo. En su homilía el prelado desgranó las biografías de los beatos, destacando su estrega a los pobres y enfermos en más de veinticinco años de ministerio, y el testimonio que dieron de Jesucristo con el derramamiento de su sangre en la persecución religiosa.
Antes de la bendición, el Delegado para las Causas de los Santos leyó el acta de entrega al párroco de Fiñana de las reliquias para su custodia y veneración. Tras la rúbrica del acta por el Sr. Obispo y el párroco, las reliquias fueron depositadas en el primitivo altar de san Sebastián, patrón de Fiñana, bellamente adornado para la ocasión.
El párroco, D. Antonio García Martínez agradeció de corazón al Sr. Obispo la entrega de las reliquias de tan venerados mártires y le pidió que tuviera presente en sus oraciones la próxima obra de restauración del templo que la parroquia va a emprender. Con el canto del Salve Regina a la Reina de los Mártires, dio por concluido un día histórico para la Villa y la Parroquia de Fiñana.