El obispo preside, por vez primera en la Diócesis, la Santa Misa según el Modo extraordinario del Rito Romano

El pasado domingo de la Octava de Pascua, llamado también “de Quasimodo” y “de la Divina Misericordia”, el Obispo diocesano celebró en la Catedral de la Encarnación un solemne Pontifical según el modo extraordinario del rito romano de la santa Misa.

La celebración ponía culminaba las celebraciones del Triduo Pascual de Semana Santa y de la Octava de Pascua. Mucha gente en la Catedral de Almería, acompañados los fieles, fotógrafos y medios de comunicación que querían dejar constancia de la celebración del rito romano en su versión extraordinaria. La Misa estuvo organizada por la Delegación Episcopal para la Liturgia y los Ritos, al frente de la cual está el Vicario episcopal para la ciudad y zona centro de la diócesis, el canónigo prefecto de pastoral de la Catedral y Delegado para la Liturgia, D. Juan Torrecillas Cano.

Mons. González Montes quiso de esta manera poner de relieve que, además del modo ordinario de la celebración de la santa Misa, siguiendo la enseñanza y el magisterio de los papas, el Misal promulgado en 1962 por san Juan XXIII puede ser usado para la celebración de la Misa, pues nunca fue abrogado, como recordé en su día Benedicto XVI, y tal como san Juan Pablo II había querido promover esta celebración para aquellos fieles amantes de la forma tradicional de la celebración de la Misa.

El Obispo ha nombrado capellán al párroco de Santiago Apóstol de la Capital, D. Francisco J. Escámez Mañas, y ha fijado esta Iglesia para la celebración de la Misa según el modo extraordinario para aquellos fieles de la diócesis que puedan frecuentar esta liturgia eucarística según la frecuencia que el capellán disponga, y siempre atendiendo a la vigilancia y moderación de la sagrada Liturgia que corresponde al Obispo con la ayuda de la Delegación Episcopal para la Liturgia y los Ritos.

El canónigo D. Francisco J. Escámez Mañas hizo la función propia del Presbítero asistente del Obispo durante la celebración, y el Obispo estuvo auxiliado por el diácono y el subdiácono, cuyas funciones estuvieron encomendadas a los diáconos diocesanos D. Jesús G. García Aíz, diácono permanente, y a D. José María Parra Verdú, diácono transeúnte y seminarista en preparación para su ordenación presbiteral. Un coro de seminaristas tuvo a cargo el canto gregoriano, muy bien ejecutado, bajo la dirección del canónigo Maestro de Capilla, D. Juan Torrecillas Cano. Otros seminaristas y jóvenes laicos asistieron como ministros del altar al Obispo, el cual saludó a los representantes de otras comunidades litúrgicas amantes del rito de la Misa según el modo extraordinario que habían acudido a Almería para la ocasión desde Málaga, Murcia y Sevilla. Publicamos, como en otras ocasiones, la homilía del Obispo almeriense.