El obispo clausura las II Jornadas de Católicos y vida pública Destacado

Durante el pasado viernes 19 y sábado 20 de enero se han celebrado las II Jornadas de Católicos y Vida Pública en Almería, bajo el título «La Presencia pública y social de la Iglesia Católica: Retos, Horizontes y Apremios».


Unas Jornadas que han pretendido crear un espacio de reflexión, y que la Fundación universitaria CEU san Pablo y la Asociación Católica de Propagandistas organizan de forma periódica por todas las diócesis españolas, siguiendo el espíritu de sus fundadores el Cardenal Ángel Herrera Oria y del P. Ángel Ayala y Alarcó, SJ, sobre el papel de los laicos en la sociedad. En Almería han recibido la colaboración de la Extensión Cultural diocesana del Obispado de Almería, a través del Instituto Superior de Ciencias Religiosas (ISCR).

El Obispo diocesano, Mons. D. Adolfo González Montes ha sido el encargado de inaugurar y clausurar dichas Jornadas que se han celebrado en el Auditorio diocesano Juan Pablo II de Almería, contando con la compañía, por un lado, de D. Rafael Ortega Benito, Director de Jornadas y Congresos Católicos y vida pública, y por otro, del Director del ISCR, D. Jesús Ginés García Aiz.

En ellas, políticos, juristas y profesores, moderados en una mesa redonda por D. Trino Gómez Ruiz (ex director del Centro asociado de la UNED en Almería), animaban a los cristianos a luchar en un mundo que pretende excluirlos de la vida pública y los alentaban a hacerlo «con generosidad, valentía y exigiendo libertad y respeto para vivir nuestras convicciones y proponer nuestra manera de ver las cosas como fundamento de una paz auténtica», en palabras del magistrado del Tribunal Supremo D. Benito Gálvez Acosta, uno de los participantes en las Jornadas.

Las personalidades políticas de una y otra ideología, fueron protagonistas en las sesiones celebradas el viernes, que arrancaron con una magistral conferencia del ex alcalde socialista de La Coruña y ex embajador cerca de la Santa Sede, D. Francisco Vázquez Vázquez, quien propuso su testimonio personal sobre el papel de la Iglesia en la Transición, indicando que «la Iglesia fue impulsora de la reconciliación nacional, en la Constitución de 1978; la primera constitución española sin vencedores ni vencidos, donde destacó la generosidad y la renuncia por parte de todos, en una situación económica mucho más difícil a la actual».

La diputada nacional del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, Doña Carmen Navarro Cruz, hablaba de la «obligación» de los cristianos de participar en la vida pública, «de forma que sirviéramos a la sociedad en el punto en el que nos correspondía», alertando sobre «la dulce dictadura del relativismo».

Por su parte, el Alcalde de Vícar, el también socialista D. Antonio Bonilla Rodríguez, manifestaba que «todo servidor público ha de estar siempre asistido en su proceder por el código de sus valores, que son los valores que emanan del Evangelio», relatando después, algunas experiencias vividas en el municipio que rige.

Todos los participantes en la sesión del viernes coincidieron en señalar que no existía una única opción política cristiana, sino que los cristianos debían estar en todos los partidos, tal como quiso el Beato Papa Pablo VI cuando propugnó, durante la Transición, la separación total entre Iglesia y Estado en base a la doctrina emanada del concilio Vaticano II, tal como recordaba en su conferencia D. Francisco Vázquez.

Entre los ponentes de las sesiones del sábado, se encontraban D. Juan pablo Maldonado Montoya, profesor titular de derecho del trabajo y de la seguridad social en la Facultad de Derecho de la Universidad CEU san Pablo de Madrid, que aportaba tres grandes retos: «facilitar la igualdad profesional de mujeres y hombres, integrar socialmente al inmigrante, y una mayor estabilidad laboral de los trabajadores», sosteniendo que los católicos debíamos asumir como un deber la tarea de buscar soluciones a esos problemas sociales desde una impronta cristiana; y D. Carlos García de Andoín, Director del Instituto diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao, que afirmaba que «los cristianos, si realmente tenemos sentido de la solidaridad y estamos entroncados con la fraternidad y comunidad, no debemos olvidar las nuevas cuestiones sociales».

Por otro lado, se desarrollaron 2 mesas redondas. La primera analizaba «la presencia de la Iglesia en las periferias sociales y existenciales», moderada por D. Juan Guillermo González-Meneses (Registrador de la Propiedad), y en la que han participado D. Fausto Romero-Miura (abogado y escritor), D. Pedro Antonio Pérez (Director del Secretariado de Pastoral Social y Migraciones), D. José Luis Aguilar (Director de Cáritas diocesana), y Doña Isabel Mendizábal (Presidenta de Manos Unidas); y la segunda mesa que versaba sobre la corresponsabilidad eclesial y social del compromiso cristiano en el mundo, era moderada por D. Antonio Cobo (profesor de Filosofía del Centro de Estudios Eclesiásticos e ISCR), y en ella participaban D. Victoriano Montoya (profesor de Teología dogmática en el Centro de Estudios Eclesiásticos e ISCR), D. Manuel Pozo Oller (profesor de Teología pastoral en el Centro de Estudios Eclesiásticos e ISCR), D. Diego Zafra (Magistrado del Juzgado de lo Social) y D. Ramón Martínez (profesor de Filosofía en el Centro de Estudios Eclesiásticos). En ambas mesas, los intervinientes se implicaron y reflexionaron sobre las cuestiones planteadas, ofreciendo propuestas, estableciendo posibles horizontes y resaltando proyectos en marcha y logros realizados.

Tras la clausura de esta segunda edición de las Jornadas, a las 19:00 horas, el Obispo diocesano presidió la santa Misa en la S. A. I. Catedral de la Encarnación, a la que asistieron todos los intervinientes, participantes y asistentes de las Jornadas.