El obispo de Almería participa en el Vaticano en el encuentro sobre el futuro de Europa Destacado

Crónica del Encuentro “(Re)thinking Europa”, al que ha asistido Mons. González Montes, Obispo de Almería y Delegado de la Conferencia Episcopal Española en la COMECE

Los días 27 al 29 de octubre tuvo lugar en el Vaticano el Encuentro de la delegaciones enviadas por las Conferencias Episcopales de los países miembros de la Unión Europea, para tomar parte en los diálogos sobre el futuro de Europa, propiciado por la Comisión de Obispos de las Conferencias Episcopales de los 28 países de la Unión Europea. Esta Comisión es conocida como COMECE, a la cual pertenece el Obispo de Almería como Obispo delegado de la Conferencia Episcopal Española. El programa venía formulado con el título “(Re)thinking Europe: Cristian contributions to the future of the European proyect”, un programa motivado por la efeméride que ha ocupado la atención de todos en estos meses: los 60 años transcurridos desde la firma de los Tratados de Roma que pusieron a andar la Comunidad Europea. Sobre el programa planeaban de modo invisible, pero hondamente sentida, la presencia de los “Padres Fundadores” de la Comunidad, las históricas personalidades de la política Europea motivada por el deseo de una paz duradera, después de la Segunda Guerra mundial (Jean Monnet, Alcide De Gasperi, Robert Schuman, Konrad Adenauer). Una evocación del pasado como trampolín para el futuro motivaba unos diálogos que los obispos de la Comisión quisieron poner en marcha de acuerdo con las Conferencias Episcopales a las que representan y con la ayuda y colaboración de la Secretaría de Estado de la Santa Sede.
Los diálogos tuvieron lugar en la Aula Nueva del Sínodo, dentro de la Ciudad del Vaticano. La Sala acogió medio millar de participantes, a los cuales se sumaron algunos observadores de otras Iglesias. Tomaron parte no sólo los obispos de la Comisión, sino también algunos cardenales de la Curia, obispos invitados y los representantes de la Santa Sede en diversos organismos internacionales, un amplio número de parlamentarios y directivos delas instituciones de la Unión Europea. Las delegaciones de las Conferencias agrupaban a un buen número de políticos de distintas tendencias y agrupaciones, profesores de universidades, ejecutivos de algunas secretarías de la Unión y representantes de las instancias políticas de los distintos países.
Los diálogos se llevaron a cabo en el contexto de las intervenciones de ponentes a los cuales se habían confiado a algunas reflexiones planteadas junto con los organizadores. Tras la intervención del Secretario de Estado, Cardenal Pietro Parolin, dando la bienvenida al Vaticano y orientando la reflexión, la intervención del Presidente de la Comisión de obispos delegados, el Cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, y el que fuera primer Vice-Presidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, se sucedieron los tres panelesque el primer día dejaron abierto el debate sobre el futuro de Europa a partir de su crisis presente. Laas causas de esta crisis son complejas y parecen haberse agudizado tras el Brexit planteado por el Reino Unido, la dificultad de regular los movimientos migratorios, la huida de los refugiados de los escenarios de las guerras en el Oriente Cercano, que han venido a sumarse a las dificultades financieras de esta década, se planteaba la pregunta: ¿a dónde va la Unión Europea? ¿Cómo puede contribuir la Unión Europea a la estabilidad a la paz de las naciones mediante la ampliación del bienestar social de los europeos a los países en vías de desarrollo? Los talleres de debate se organizaron para la mañana segunda jornada del encuentro teniendo en cuenta los grupos lingüísticos y estuvieron moderados por los embajadores ante la Santa Sede. De nuevo encuentro en el Aula Nueva del Sínodo y debate general sobre la base de los trabajos de los grupos lingüísticos, moderando el debate el arzobispo Paul Gallagher, Secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados. El resultado del Encuentro ha sido esperanzador, porque los valores ciudadanos y democráticos no entrarán en crisis, si se mantienen los valores morales y espirituales que conjuren la tentación de actuar sólo por motivaciones económicas o de protección y defensa de los intereses nacionales. El populismo y el nacionalismo son riesgos muy graves a los cuales ha de enfrentarse con decisión la Unión Europea; y no podrá hacerlo si no es consciente de su identidad histórica y de la visión de la dignidad humana y las libertades que hunden sus raíces en la civilización cristiana. La memoria de los padres fundacionales evidencia algo que a veces parece ocultarse: que fueron esos valores morales y espirituales los que alentaron la voluntad de paz duradera, y los que condujeron a buscar la unidad de Europa como garantía de un entendimiento entre las naciones que firmaron los Tratados de Roma.
El encuentro llegaba a su fin con los discursos finales del Cardenal Marx y del presidente del Parlamento Europea, Antonio Tajani. La audiencia con el Papa Francisco, para la clausura del encuentro le dio ocasión para pronunciar un importante discurso, inspirado en la Doctrina social de la Iglesia y la búsqueda de una justicia basada en los valores del humanismo cristiano: acogida de los que llegan y, al mismo tiempo, necesaria regulación por parte de las autoridades, y sobre todo, compromiso de la Unión Europea por propiciar la paz y el entendimiento de las naciones, tomando aquellas medidas que favorezcan el desarrollo de los países de donde proceden los movimientos migratorios, defensa de la libertad religiosa y respeto a la identidad de las sociedades receptoras. Terminado su discurso, el Santo Padre fue recibiendo y saludando personalmente a todos los participantes.