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Religiosas de la María Inmaculada

El Obispo de Almería clausura las celebraciones de su centenario.
A las 11 h. del domingo 14 de noviembre, en la Iglesia-Santuario de la Virgen del Mar, Monseñor González Montes, Obispo de Almería celebrará la Eucaristía de clausura del centenario de las religiosas de María Inmaculada de Almería.

Durante toda la semana, la congregación ha celebrado una serie de actos litúrgicos y culturales, con motivo de los cien años que lleva la orden religiosa en tierras almerienses.

Desde que el 23 de abril de 1908 llegaran a la capital, por deseo expreso del entonces Obispo de Almería, D. Vicente Casanova Marzol, las religiosas de María Inmaculada han desarrollado su tarea pastoral, hasta el día de hoy, en los siguientes frentes: residencia de jóvenes y estudiantes, Centro Social de acogida a inmigrantes, talleres de formación, colaboración con las misiones de África y México, entre otras actividades evangélicas.

Esta gran aventura comenzó con seis hermanas, dos de ellas novicias, con una meta muy clara: abrir y consolidar un colegio de formación y acogida para jóvenes sirvientas. A pesar de la escasez de recurso y las dificultades propias de la época, la Hermanas consiguieron forjar a muchas generaciones de muchahchas en las tareas del hogar. Tras un periodo de formación, las religiosas buscaban casa a las jóvenes para el servicio. Dichos hogares debían de cumplir unos mínimos de decencia y moral, con el fin de que las muchachas continuasen con la formación aprendida en la Residencia.

Además de esta tarea ocupacional, las Hermanas realizaban un seguimiento posterior a las jóvenes, hasta que se establecieran como mujeres adultas y maduras. Uno de los cauces privilegiados para este fin era la Escula Dominical, en la que las jóvenes sirvientas se curtían en la doctrina de la Iglesia y en los cultos religiosos de la ciudad. De hecho participaban activamente en las fiestas religiosas más importantes del calendario, así como en aquellas otras de ámbito privado dentro de la propia Residencia.

No obstante, si algo ha caracterizado la trayectoria de esta congregación en la historia de la diócesis fue la respuesta generosa de las hermanas y su constancia, en los momentos más dramáticos de su estancia en esta tierra: incendios, terremotos y las consecuencias  sangrantes que tuvo la Guerra Civil española para ellas; en especial, cuando los soldados republicanos arrestaron a la mayoría de las hermanas sin más. También el hecho de que, por aquel entonces, Almería fuese una ciudad tan pequeña fue un reto para que el proyecto de formación para jóvenes sirvientas cuajara como lo hizo.