Mártires almerienses

Entre los mártires que serán beatificados el próximo 28 de octubre en Roma, se encuentran dos nacidos en la Diócesis de Almería
D. Andrés  Jiménez Galera, nació en Rambla de Orla (Almería) el 25 de enero de 1904. Ingresó en el Seminario y recibió la orden sacerdotal en 1926, ejerciendo el sagrado ministerio en Almería, hasta que en 1935 entró en la Congregación Salesiana.
Apenas había comenzado el noviciado en Mohernando (Guadalajara) cuando fue detenido con toda la comunidad. Se dedicó junto con el Director, a reconfortar y dar ánimos a los demás, exhortándoles a confiar en la Providencia  a aceptar los que le Señor quisiera disponer. Llegó a  ofrecer su vida por la salvación de sus compañeros.
El 27 de julio los presos fueron trasladados de Guadalajara a Mohernando. Durante el trayecto algunos milicianos, notando el crucifijo que Andrés llevaba consigo, le mandaron arrojarlo al suelo; ante su decidido rechazo, lo mataron en el km 52 de la Nacional II a la edad de 32 años. 

Fray José  Maria de la Dolorosa (con  nombre de pila Vicente Álamo Jiménez), nació en Fondón (Almería) el 3 de agosto de 1901. Discernida su vocación al Carmelo, será hermano donado. Ingresó en el noviciado de Segovia en 1925, profesando en febrero de 1928. Ejerció el oficio conventual de portero y cocinero. De carácter sumamente alegre.
Fue martirizado en Cabañas de la Sagra (Toledo) el 30 de julio de 1936, junto a Constancio de San José, compañero de comunidad; iba a cumplir 34 años.
Junto a los dos almerienses, los  Siervos de Dios Andrés Jiménez Galera y  Fray José María  de la Dolorosa, serán beatificados otros cuatro siervos de Dios que aunque no nacieron  en Almería, desarrollaron también su labor pastoral en la Diócesis antes de recibir el martirio. Son las Hermanas Juana Francisca Pérez de Labeaga y María García Ferreiro de la Congregación de las Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento, y Dalmacio Bellota Pérez y Modesto Sáez Manzanares, Hermanos de las Escuelas Cristianas, en La Salle, colegio por el que han pasado tantos almerienses para recibir su formación cristiana e intelectual.