La huella de la JMJ

Carta de agradecimiento del Delegado de Juventud y Coordinador de la JMJ en Jaén, D. José Antonio Sánchez Ortiz, a los medios de comunicación.

Estimados amigos de los medios de comunicación:

¡No puedo olvidar la JMJ! Después de un mes, todavía recuerdo emocionado todo lo que viví en Madrid durante la Jornada Mundial de la Juventud entre el día 16 y 21 de agosto, al mismo tiempo que el camino de dos años de denodado trabajo que tenía como meta la participación en dicha Jornada. Han sido los años más intensos de mi vida, y la JMJ Madrid 2011 ha sido el acontecimiento eclesial que más ha marcado mi existencia humana y sacerdotal. No se puede comparar con nada, y creo que todos los que hemos tenido la oportunidad de trabajar en la organización de la JMJ en Jaén o participar de algún modo en ella, somos conscientes de que ha sido un momento único en nuestra vida, del cual hemos aprendido mucho y nos hemos enriquecido enormemente.

No pretendo hacer un balance de todo lo que ha supuesto la JMJ en mi vida personal y para la Iglesia de Jaén o la Iglesia en España. Mi pretensión en estas líneas no es esa. Además, que ya se ha escrito mucho sobre la repercusión que ha tenido la JMJ, y se seguirá escribiendo. Más bien, yo quisiera expresar mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que, de una manera u otra, han hecho posible que los jóvenes de Jaén participaran en este acontecimiento juvenil mundial, irrepetible e histórico, que ha supuesto, además, para la diócesis de Jaén escribir una de las páginas más hermosas de su historia, en tres capítulos:  la presencia de la Cruz y el Icono de la JMJ por 17 municipios de la provincia (30 de mayo al 5 de junio), los Días en las Diócesis (del 11 al 15 de agosto) y los jóvenes de Jaén en Madrid (del 16 al 21 de agosto). Voluntarios, parroquias, cofradías y hermandades, movimientos juveniles, instituciones civiles, los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, Cruz Roja, medios de comunicación, empresas colaboradoras… han hecho posible y real algo que al principio parecía más una utopía que una meta alcanzable, pues que los jóvenes de Jaén, la diócesis de Jaén y la sociedad jiennense en general, participaran en “algo grande”, como anuncia el lema de la JMJ en Jaén, era más un sueño acompañado de ilusión que una posibilidad real.

Ahora que todo ha pasado se puede afirmar, sin ser vanidosos, que ha sido un “trabajo bien hecho”, hasta el punto de que en otras diócesis españolas han tenido eco tanto los actos organizados durante la presencia de la Cruz y el Icono en Jaén, como los Días en las Diócesis. Y la verdadera razón de este éxito ha sido el gran equipo humano que ha estado detrás de la organización de cada acto y la disponibilidad para colaborar de todos aquellos organismos, instituciones y empresas que han participado. Sin este equipo humano y sin esta colaboración  hubiese sido imposible nada de cuanto se ha hecho. Por eso se vuelve a poner de manifiesto una cosa: el trabajo en comunión es posible, y además más fructífero.

Por otra parte, en Jaén, la JMJ (en sus tres capítulos) no ha sido un simple baño de multitud, que también, sino más bien la expresión de una fe viva, joven y actual, donde se ha enterrado esa falsa idea de pensar que la fe es para vivirla en el ámbito de lo privado, se ha superado el complejo de inferioridad que muchas veces se vivía por ser católico y ha desaparecido el prejuicio de creer que el mensaje de Jesús está dirigido sólo a unos pocos. La JMJ ha supuesto salir de nuestros templos e introducirnos en una sociedad que se autodefine “laica” (sin entender el verdadero sentido de este término) y que quiere, pero no puede, negar a Cristo y a su Iglesia como respuesta llena de esperanza. La experiencia ha sido tan abrumadora que ahora la clave está en seguir ese camino que ha iniciado la JMJ para que los cristianos, especialmente los jóvenes, se conviertan en los “apóstoles del tercer milenio” y se convierta en testigos creíbles de la fe.

Nadie me lo ha contado, yo lo he visto y vivido muy de cerca: jóvenes con ilusión. Y no me refiero a la ilusión superficial del fin de semana que se desvanece el lunes, o a la ilusión del que quiere un capricho y cuando lo consigue desaparece; sino a la ilusión que brota del corazón que ha tenido una experiencia única, porque le ha tocado lo más profundo de su ser, es decir, la ilusión que brota de la esperanza que nace de una experiencia de la fe y que impulsa a ser mejor persona. Los jóvenes han tenido un encuentro con Dios, y lo han vivido junto a una multitud de jóvenes, convocados por el Papa Benedicto XVI. Eso les ha llenado de ilusión y debemos preguntarnos el porqué. Seguro que hay muchas respuestas, pero yo me quedaría con esta: los jóvenes han tenido una experiencia de Dios y de Iglesia.

Ahora será tarea de la Iglesia en Jaén mantener la ilusión y el impulso que la JMJ Madrid 2011 ha supuesto para los jóvenes y las comunidades cristianas de nuestra diócesis, consciente no sólo de que el camino para la JMJ Río de Janeiro 2013 ya ha empezado, sino,  sobre todo, que ya está en marcha el camino hacia una sociedad donde los jóvenes cristianos de Jaén sean capaces de transformar nuestro mundo desde la fe, la esperanza y, especialmente, el Amor.

José Antonio Sanchez Ortiz
Delegado Episcopal de Juventud y Coordinador de la JMJ en Jaén  

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