Los COF diocesanos, una gozosa realidad

Carta del arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo

Queridos hermanos y hermanas:

El 12 de junio del año 2011 dedicaba mi carta semanal al Centro de
Orientación Familiar (COF) de Dos Hermanas recién inaugurado. Lo calificaba
como un precioso servicio al matrimonio y a la familia. Recordaba entonces el
discurso pronunciado por el Papa Benedicto XVI en la Vigilia del V Encuentro
Mundial de las Familias de Valencia en la noche del 8 de julio de 2006. En aquella
ocasión nos dijo el Santo Padre que los desafíos de la sociedad actual, marcada por
la dispersión que se genera sobre todo en el ámbito urbano, hacen necesario
garantizar que las familias no están solas. Por ello, la Iglesia tiene la
responsabilidad de ofrecer acompañamiento, estímulo y alimento espiritual que
fortalezca la cohesión familiar, sobre todo en las pruebas o momentos críticos. En
este sentido, animó el Santo Padre a todas las instituciones eclesiales, Diócesis,
parroquias y asociaciones que trabajan en esta pastoral específica a crear redes de
apoyo y mano cercana de la Iglesia para el crecimiento de la familia en la fe y el
robustecimiento de la unidad del matrimonio.
Citaba también otro discurso del Papa pronunciado ante los participantes en
el encuentro internacional del movimiento Retrouvaille, que desde hace más de
treinta años trabaja al servicio de matrimonios en dificultades. Se refería a las crisis
conyugales, que en sus fases más agudas tantas parejas viven como una pesadilla,
con inmenso dolor y desesperanza, con una evidente sensación de fracaso, como
la prueba de que el sueño ha terminado y que, por desgracia, "no hay nada que
hacer". Las más de las veces estas crisis terminan en separaciones y divorcios, que
se han convertido en algo dolorosamente corriente.
Ante estas situaciones, tan frecuentes por desgracia en nuestros días, es
preciso que la Iglesia acompañe a estos esposos, les ayude a reconstruir sus
relaciones a través de personas que viven con gozo su vida matrimonial y que están
dispuestas a compartir algo de su propia esperanza con quienes la han perdido. Las
crisis matrimoniales, de suyo, no tienen por qué terminar inevitablemente en
ruptura. Crisis es sinónimo de lucha y de tensión espiritual. Pueden y deben ser
ocasión de crecimiento, de purificación, de maduración y fortalecimiento del amor
conyugal, como ha repetido muchas veces el papa Francisco. Todo ello es posible
desde la fe, con la ayuda de Dios, y con la ayuda de personas que se brindan a
acompañar a los matrimonios problematizados, que les escuchan y alientan para
que redescubran el tesoro escondido del matrimonio, personas que soplan en los
pequeños rescoldos del amor que quedan todavía y que han quedado sepultados
bajo las cenizas.
La verdad es que este servicio fraterno no sintoniza con la mentalidad hoy
imperante. Son muchos los que, ante la crisis de un matrimonio, se aprestan
enseguida a aconsejarle la separación o el divorcio, haciendo de la crisis un camino
sin retorno, cuando podría solucionarse con el diálogo y la generosidad entre la
pareja y la ayuda y el acompañamiento de la Iglesia a través de personas que ponen
sus conocimientos y su tiempo para servir a los matrimonios en dificultades.
Respondiendo a las recomendaciones del Papa y a una necesidad muy real,
nuestra Archidiócesis, bajo la responsabilidad del arzobispo, de los Delegados
diocesanos de Familia y Vida y de los párrocos de Dos Hermanas, con el Patrocinio
de las Hermandades, creó en el mes de marzo de 2011 un Centro de Orientación
Familiar en la citada ciudad. Poco después inaugurábamos dos centros análogos,
en Triana, bajo los auspicios de las siete Hermandades de penitencia de aquel
popular barrio, y en Tomares, trasladado hoy a la parroquia del Espíritu Santo de
Mairena del Aljarafe, bajo el patrocinio de la parroquia y de un grupo de
matrimonios entusiastas. Vinieron después el COF de Osuna, impulsado por un
matrimonio ejemplar, que dedica horas incontables a este servicio, y el de la
parroquia de San Sebastián de Sevilla, sustentado por la comunidad parroquial, la
Hermandad de la Paz y un grupo de matrimonios sensibilizados y bien preparados.
Los Centros de Orientación Familiar, hoy agrupados en la Fundación diocesana
Santa María, Reina de la Familia, prestan servicios de asesoramiento en los campos
de la orientación, la terapia y la mediación familiar, la ayuda psicológica para
niños, el asesoramiento ginecológico, y el asesoramiento legal y en derecho
canónico para matrimonios.
Antes de concluir, y después de asegurar que los cinco Centros están
haciendo muchísimo bien, quiero agradecer a Dios nuestro Señor su ayuda y el
apoyo de tantas personas generosas. Que Dios les pague su hermoso servicio. Pido
a los sacerdotes, consagrados y miembros de grupos apostólicos que den a conocer
la existencia de estos Centros a las familias que precisan ayuda. Encomiendo estas
importantes obras apostólicas a la Sagrada Familia de Nazaret. Que la Santísima
Virgen, Reina de la familia, bendiga a cuantos están implicados en esta pastoral
tan urgente y necesaria.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

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