75 aniversario de la Coronación Canónica de Santa María de la Victoria

Homilía pronunciada por el obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá, en la celebración del 75 aniversario de la Coronación Canónica de la Imagen de Santa María de la Victoria (Santuario de la Virgen de la Victoria - Málaga)

75 ANIVERSARIO DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA IMAGEN DE SANTA MARÍA DE LA VICTORIA
(Málaga, 11 de febrero de 2018)

Lecturas: Is 9,1-3.5-6; Sal 112,1-9; Ap 11,19a; 12,1-6a; Lc 1,26-38.

1.- Nos hemos reunido en el Santuario de Santa María de la Victoria, nuestra Patrona, para dar gracias a Dios por el 75 Aniversario de la Coronación canónica de la imagen, que se venera en este sagrado lugar.

En el año 1939, terminada la Guerra Civil española, se celebró el día 8 de septiembre la procesión de la Virgen, a cuyo término se comprometió el entonces obispo Mons. Balbino Santos Olivera comenzar los trámites ante la Santa Sede, para coronar canónicamente la sagrada Imagen.

Habiendo acreditado los requisitos establecidos por la Iglesia para la coronación de la imágenes: devoción extensa, antigüedad, raigambre, culto, arraigo popular, en el año 1940 expedía el Vaticano el documento "Breve", que se ha leído anteriormente, por el cual se concedía la coronación canónica a la Patrona de la Diócesis de Málaga, siendo papa Pío XII.

Hubo una larga preparación de varios años en la que participaron las instituciones religiosas y civiles. Es importante preparar bien las celebraciones, para que sean fructuosas. El Obispo solicitó la colaboración del pueblo para sufragar los gastos de las coronas, para que se viera que el pueblo de Málaga quería la coronación de su venerada imagen; y que no era la petición de unos pocos. Sería el orfebre Félix Granda quien realizará las coronas.

Finalmente, el día 8 de febrero de 1943, tras una solemne novena a la Virgen, el nuncio apostólico en España, Mons. Cicognani, acompañado de varios obispos españoles, coronó las imágenes de la Virgen y del Niño Jesús. Trasladada la imagen desde la Catedral al Santuario, hubo una novena de acción de gracias.

2.- Queremos dar gracias a Dios por la coronación de esta imagen de Santa María de la Victoria, que, según las fuentes, data del siglo XV, realizada probablemente por un escultor alemán. Era la imagen que se encontraba en el oratorio que el rey Fernando el Católico tenía durante el asedio a la ciudad de Málaga en 1487. Según la tradición, esta imagen le fue entregada al rey aragonés por el emperador Maximiliano I de Habsburgo.

Esta imagen, tan querida, venerada y amada por nosotros, al contemplarla debemos percibir que recoge más de cinco siglos de devoción a la Virgen María; y recuerda la firmeza y la constancia de la fe cristiana mantenida durante todo este tiempo.

Pedimos a Santa María de la Victoria que siga protegiendo la Diócesis de Málaga, para que se mantenga fiel a la fe cristiana, a la fe católica; y la libre de ideologías contrarias a la misma.

Hace cinco siglos había actitudes, religiones, formas de pensar contrarios a la fe cristiana. Y hubo una "victoria". En el momento actual nos encontramos en nuestra sociedad con formas de pensar, modas, actitudes e ideologías contrarias a la fe cristiana. Hay unas antropologías que no aceptan la antropología cristiana revelada; y la fe debe ser firmemente mantenida sin asimilar elementos extraños a la fe cristiana. No se puede decir que se es católico aceptando simultáneamente otras maneras de pensar y concebir al hombre y a la vida.

La imagen coronada expresa la dulzura, la delicadeza y la solicitud de la Virgen-Madre, en posición sedente con el Niño Jesús en sus rodillas y entre sus brazos. Es una imagen entrañable y preciosa de la Virgen, que manifiesta su maternidad, título más importante de la Virgen y que más le honra: ser Madre el Hijo de Dios.

3.- Las lecturas proclamadas hoy tienen el denominador común de la maternidad de María. El profeta Isaías nos presenta a un infante, que se nos ha regalado y al que llama "Dios fuerte" y "Príncipe de la Paz" (cf. Is 9,5). Santa María de la Victoria es la Madre de ese Hijo de Dios, que viene a traer el reino de la paz al mundo y que ilumina con su Luz a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte (cf. Is 9,1). Este texto es propio del tiempo de Navidad.

El libro del Apocalipsis describe un espectáculo impresionante: "Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta y grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz" (Ap 12,1-2). Ante ella aparece un gran dragón de siete cabezas y diez cuernos, que quiere devorar a su hijo cuando lo dé a luz (cf. Ap 12,3-4). Pero el dragón es vencido. Y el Hijo de la Mujer que nace de sus entrañas se convierte en Salvador de la humanidad.

Y el evangelio de Lucas presenta a la Virgen María, desposada con José, que recibe el anuncio del ángel: "Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo" (Lc 1,31-32). María respondió con humildad, con sencillez y con fe: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38). ¡Qué hermoso ejemplo para nosotros: de fe, de humildad, de amor a Dios y de confianza en Él! ¡Qué gran ejemplo es para nosotros nuestra Madre y Patrona, Santa María de la Victoria!

4.- Los orígenes de la fe cristiana comienzan, pues, con esta excepcional Mujer; no ha habido otra igual entre todas las mujeres, ni la habrá en toda la historia de la humanidad. Su aceptación de la voluntad de Dios y su maternidad ha cambiado el rumbo de la historia humana.

Hoy venimos ante la imagen coronada de Santa María de la Victoria a dar gracias a Dios por habernos regalado una Madre tan buena, tan hermosa, tan limpia de pecado y tan luminosa, tan llena de luz porque lleva el Sol en sus entrañas. Sus hijos malagueños queremos venerarla, amarla y manifestarle nuestro amor filial.

La glorificación de María está asociada a la glorificación de Jesucristo resucitado; y su coronación como Reina es la culminación de su maternidad divina, que va desde el anuncio del ángel (cf. Lc 1,31) hasta la cruz del calvario, donde el mismo Jesús nos la entregó como madre (cf. Jn 19,26-27). Una maternidad vivida en obediencia plena al designio de Dios y a su voluntad. Por eso, la realeza de esta "madre del Rey" se comprende a la luz del misterio del Verbo encarnado, verdadero Hijo de Dios y al mismo tiempo verdadero hijo de María. La coronación se hace solo a los reyes y reinas; por tanto, la coronación va unida de modo natural a su título de "Reina".

5.- Hoy la invocamos nosotros con fe y la aclamamos como Reina y Señora nuestra, agradeciendo su maternal solicitud. Le confiamos nuestra vida, para que nos acompañe en todo momento; le pedimos que nos ayude siempre, en las dificultades y en los momentos gozosos; le rogamos que nos mantenga en el amor a su Hijo Jesucristo, Rey y Señor del universo.

Le confiamos nuestra diócesis de Málaga, para que la proteja siempre y sea su custodia y guía maternal; le presentamos los súplicas de los cofrades, de los devotos, de los que se acercan a este Santuario, para que encuentren fuerza y gozo en su peregrinar cristiano.

Le pedimos que bendiga a los esposos, a los padres, a los hijos y a todas las familias; que ilumine a nuestros gobernantes en su misión de velar por el bien común, por el bien de todos los ciudadanos y no solo por intereses partidistas; y que todos la aclamemos como Madre y Señora nuestra.

Terminamos con la oración que le dirigimos en la novena: ¡Oh, Virgen de la Victoria, Madre y abogada nuestra, rogad por nosotros! Amén.