75 aniversario de la bendición de la imagen de Jesús de la Cofradía de Jesús de la Columna

Homilía del obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá

75 ANIVERSARIO DE LA BENDICIÓN
DE LA IMAGEN DE JESÚS
DE LA COFRADÍA DE JESÚS DE LA COLUMNA
(Parroquia de los Santos Mártires-Málaga, 16 septiembre 2017)
Lecturas: Eclo 27,33 – 28,9; Sal 102; Rm 14,7-9; Mt 18,21-35.
(Domingo Ordinario XXIV-A)

1.- Perdonar de corazón

Las lecturas de este domingo nos hablan del perdón. ¿Cómo podemos esperar el perdón de Dios, que tanto necesitamos, si no somos capaces nosotros de perdonar al hermano? Como ocurrió en la parábola que Jesús cuenta: un siervo recibe el perdón de una grandísima deuda, imposible de pagar incluso vendiéndolo a él, a su familia y todas sus posesiones (cf. Mt 18, 25). Y cuando sale de la condonación de la deuda, agarra por el cuello a un compañero suyo que le debía una miseria (cf. Mt 18, 28).

Según los evangelios la actitud de perdón determina si realmente se ha cruzado el umbral del seguimiento de Jesús o no se ha cruzado aún. Es un indicativo por el que podemos saber si seguimos o no a Jesús; si somos discípulos suyos o no. Él es el gran Maestro y el único Mediador, que nos ha traído el gran perdón de Dios. Si estamos dispuestos a perdonar, nos pareceremos a Jesús.

Veamos si estamos dispuestos a perdonar, fruto de nuestro seguimiento del Señor o existen en nosotros unas reticencias, unas rémoras, que obstaculizan nuestro perdón. Ser cristiano comporta la actitud del perdón constante a todos, hermanos, amigos y enemigos; a todos sin excepción. La comunidad cristiana y, por ende, la cofradía, debe ser un lugar modélico de perdón; porque si no hay perdón en la comunidad o en la hermandad, poco cristianismo verdadero existe. El perdón es una piedra de toque importante por la que se puede medir la vida de una comunidad cristiana o de una cofradía.

Podríamos preguntarnos con qué personas concretas mantenemos enemistades, pequeñas o grandes; y qué estamos dispuestos a hacer, para superarlas. Sea de quien sea la culpa, el cristiano no debe esperar a que el otro pida perdón, ni exigirle reparaciones. A veces oímos decir: si no me pide perdón, si no me dirige la palabra, si me niega el saludo,… no perdono. El cristiano, simplemente, “perdonar de corazón”, como pide Jesús al final de la parábola: «Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano» (Mt 18, 35).

El Señor pide que hagamos algún gesto de perdón, aunque sea pequeño; tal vez baste con un saludo, un darse la mano, una mirada acogedora, una sonrisa, un detalle hacia el otro. Rezar por ese hermano es ya un modo de acercarnos a él.

Y si, por los motivos que sean, se han creado tensiones y divisiones en la comunidad cristiana o en la cofradía, habrá que hacer todo lo posible por superarlo; nos lo pide el mismo Señor; nos lo pide Jesús, que fue atado a la columna por nuestros pecados y nos ofreció su perdón.

2.- Ejemplo de amor de “Jesús de la Columna”

La capacidad de perdonar no procede del ser humano; porque solo Dios puede perdonar los pecados (cf. Mc 2,1); la capacidad de perdonar nos viene del perdón que Dios nos ha otorga previamente. En nuestra relación con Dios, no caben dudas sobre quién tiene la culpa. Existe una distancia infinita entre el amor que de Dios ha derramado sobre nosotros y nuestra manera de actuar y de corresponderle. Mientras que la distancia entre un ser humano y otro es muy pequeña; y, por tanto, resulta fácil salvar esa distancia.

Jesucristo, el Hijo de Dios, vino al mundo para perdonar al hombre caído en el pecado y alejado de Dios. La imagen que contemplamos de “Jesús de la Columna”, titular de vuestra Cofradía, cuyo 75 aniversario de la Bendición celebramos, expresa el amor infinito de Dios a cada uno de nosotros. Jesucristo sufrió la flagelación para redimir y salvar a la humanidad.

3.- La Hermandad de Jesús de la Columna

La Hermandad de Jesús de la Columna, popularmente de los Gitanos, fue instituida a finales del siglo XVII en la parroquia de la Merced en Málaga.

Como bien sabéis, la época de la postguerra española se distinguió por una revitalización de cofradías, que habían sufrido la destrucción de gran parte de su patrimonio artístico, provocado por el odio a la fe cristiana y la persecución a muerte contra los católicos. La cofradía creó una nueva imagen de Jesús, obra del escultor malagueño y gitano, Juan Vargas Cortés, que sustituía en 1942 a la realizada por Francisco de Paula Gómez Valdivieso, del siglo XVIII.

En esta misma parroquia de los Santos Mártires, donde se bendijo entonces la imagen, damos gracias hoy a Dios por habernos concedido disfrutar, contemplar y rezar ante esta hermosa obra escultórica, que identifica a la cofradía de los Gitanos.

Contemplando la imagen, podemos verificar que no se trata de una representación realista de lo que le ocurrió al Señor atado a la columna para la flagelación. Es una imagen para la piedad y el culto; una imagen para contemplarla y rezar ante ella. La flagelación fue mucho más dura y atroz.

Queridos cofrades, de modo especial los miembros de la Hermandad de “Jesús de la Columna”, aquí tenéis a vuestro titular, modelo de amor, que se deja arrancar la piel por perdonar; que se deja destrozar por amor.

¿Qué implica contemplar a Jesús de la Columna? Supone seguirle y amarle; exige no adorar a otros dioses, como hacen nuestros contemporáneos. Jesús de la Columna es nuestro Dios y Señor: «Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos» (Rm 14, 9). Para ser Señor nuestro.

Como hemos escuchado en la carta de san Pablo a los Romanos, todo cristiano debe vivir para el Señor Jesús: «Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor» (Rm 14, 7-8).

4.- Preparación del 75 Aniversario de la bendición

Los buenos y grandes proyectos suelen necesitar tiempo para realizarlos. La vida de una cofradía, que está arraigada desde hace más de cuatro siglos, va realizando sus proyectos según sus posibilidades.

La Hermandad de Jesús de la Columna encargó esta imagen, que costó tiempo en ser realizada; el autor hizo primero un modelo en yeso y después en madera, pasando más de dos años mientras tanto, como suele pasar con las grandes obras. Como pasa con las catedrales, concretamente con la nuestra; ya han pasado más de dos siglos y aún no está terminada. Pero la terminaremos; aunque no necesariamente los presentes, pero sí nuestros sucesores.

La Cofradía de Jesús de la Columna quería realzar esta hermosa imagen; pero los años de la postguerra española no eran los mejores para invertir mucho en patrimonio cultural y religioso, porque había otras necesidades más básicas y urgentes.

Por ello proyectó realizar varias cosas, para hacerlas poco a poco. En primer lugar, las potencias de Cristo, según diseño de Juan Casielles del Nido. Las potencias indican la humanidad de Cristo, con las facultades de memoria, entendimiento y voluntad. De la misma manera que la voluntad de Cristo estaba en sintonía y en obediencia a la voluntad del Padre, nuestra voluntad debe estar subyugada y obediente a la de Cristo; nuestra memoria y entendimiento deben estar vinculados a los de Cristo.

También habéis hecho un nuevo estandarte del Señor, diseño de Eloy Téllez y realización por los talleres de bordado de Juan Rosen, sobre una barra labrada por el orfebre Manuel Valera; también una nueva pureza; un nuevo libro de estatutos; y un mosaico conmemorativo. Cosas loables y preciosas, que enriquecen el patrimonio y expresan vuestro amor al Señor.

Para preparar el 75 Aniversario de la Bendición habéis realizado una serie de actos de culto, de acción caritativa y social, de reflexión y de estudio. ¡Enhorabuena! ¡Os felicitamos por la preparación!

5.- Compromisos con motivo del 75 Aniversario

Pero la vida continúa. La celebración del 75 Aniversario de la Bendición de la imagen debe ser un motivo para mirar hacia adelante y vivir mejor la fe en Jesús, para comprometernos más en el discipulado del Señor, para proclamar con mayor convicción que seguir a Jesucristo da sentido a la propia vida, para anunciar que Cristo es el único Salvador y Señor de la historia y de nuestras vidas.

La Hermandad debe enseñar a todos sus miembros a perdonar siempre, como responde Jesús a la pregunta de Pedro: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mt 18, 22); es decir, siempre. La Hermandad debe enseñar y procurar el consenso entre los hermanos; mantener la unidad y la comunión, vivir como verdaderos hijos de la Iglesia, celebrar la fe en la parroquia de pertenencia y ser miembros activos de la misma. Os animo a hacer un proyecto de vida de la Cofradía, con la misma ilusión que habéis hecho un programa para la celebración del Aniversario.

Felicitándoos, pues, por esta efeméride que estamos celebrando y dando gracias a Dios por la misma, pedimos a la Virgen, María Santísima de la O, que este 75 Aniversario sea una ocasión para profundizar en nuestro compromiso cristiano. ¡Que Ella nos acompañe en nuestro caminar cristiano, para ser mejores hijos suyos y discípulos de Jesús de la Columna! Amén.

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