Málaga Oficina de Información de los Obispos del Sur de España http://odisur.es Mon, 19 Nov 2018 09:16:19 +0000 Joomla! 1.5 - Open Source Content Management es-es Ordenación de diáconos http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46777-ordenación-de-diáconos.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46777-ordenación-de-diáconos.html Ordenación de diáconos

Homilía pronunciada por el obispo de Málaga, Jesús Catalá, en la ordenación de diáconos celebrada en la Catedral de Málaga el 27 de octubre de 2018.

ORDENACIÓN DE DIÁCONOS

(Catedral-Málaga, 27 octubre 2018)

Lecturas: Ef 4,7-16; Sal 121,1-5; Lc 13,1-9.

Evangelizadores intrépidos

1.- Llamados a evangelizar

Hoy vamos a conferir los ministerios laicales de Lector y Acólito a nuestros hermanos José-Antonio, Salvador y Jesús, candidatos al Diaconado permanente. Y otorgamos a los seminaristas Ernesto, Manuel-Jesús y Quique el ministerio diaconal, en vistas a la ordenación sacerdotal.

El Señor os ha llamado, queridos candidatos al diaconado, a servir a su Iglesia. Él os constituye hoy en heraldos de su Evangelio, profetas de su Palabra, evangelizadores de su Persona, anunciadores de la Buena Nueva: «A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo» (Ef 4,7). Es voluntad suya; no nuestra. Y nadie debe exigir este ministerio, sino aquel que sea llamado por Dios.

Jesucristo os confía hoy la misión de construir la Iglesia, de manera orgánica: «Él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores» (Ef 4,11),

2.- Servidores del Cuerpo de Cristo

El Señor os llama a ser servidores de su Cuerpo, que es la Iglesia. La finalidad de esta elección y misión no es la realización y el enriquecimiento personal. Hace algunas décadas se hablaba mucho de la realización personal, incluso en el ejercicio del ministerio sacerdotal; menos mal que fue una moda pasajera. Vuestro ministerio es para la edificación de la Iglesia: «Para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo» (Ef 4,12);

Jesucristo os pide que seáis servidores de su Cuerpo, que es la Iglesia. De ese modo, «todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor» (Ef 4,16).

Y el último objetivo de toda esta organicidad y estructura es llegar a la plenitud en Cristo: «Hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud» (Ef 4,13).

3.- Faros en la tempestad

El Señor os invita a ser faros en la tempestad. Existen hoy en día muchas doctrinas, ideologías, modas, maneras de pensar; algunas de ellas son contrarias al Evangelio de Jesucristo.

El Señor os llama para que seáis guías en medio de tanta maraña doctrinal; que seáis faros en la tempestad, para que la gente pueda llegar a puerto seguro. Debéis ayudar a vuestros contemporáneos a discernir la verdad, en medio de tantas opiniones, que se erigen como verdaderas y salvadoras; debéis ayudarles a ser críticos ante tanta confusión; debéis ayudarles a ser libres ante tanta manipulación del ser humano; debéis ofrecerles un norte seguro para que no sean «sacudidos por las olas y llevados a la deriva por todo viento de doctrina, en la falacia de los hombres, que con astucia conduce al error» (Ef 4,14).

Las opiniones, las modas, las ideologías, las falsas verdades y otras cosas por el estilo no salvan al hombre. Sólo salva Jesucristo, único Redentor y Salvador de la humanidad. Su persona y su obra debe ser el centro de vuestra predicación. Realizando la verdad en el amor, debéis hacer «crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo» (Ef 4,15). Solo Él es la cabeza de toda la humanidad, el guía y pontífice que lleva a la felicidad verdadera.

4.- Dar buen fruto

Jesús explicó en la parábola de la higuera que había que dar buen fruto: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró» (Lc 13,6).

El dueño del campo se cansa de cultivar sus árboles, si no dan fruto; y plantea al viñador arrancar el árbol que no da fruto: «Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?» (Lc 13,7).

El Señor espera de nosotros que demos fruto abundante y bueno. Para eso nos envía. Si no damos fruto, nos cortará y eliminará.

Estáis llamados, queridos candidatos al diaconado, a ser heraldos del Evangelio y a proclamar las Sagrada Escrituras. El Concilio Vaticano II recuerda a los sacerdotes y diáconos la necesidad de sumergirse en las Sagradas Escrituras para dar buen fruto: “Es necesario, pues, que todos los clérigos, sobre todo los sacerdotes de Cristo y los demás que como los diáconos y catequistas se dedican legítimamente al ministerio de la palabra, se sumerjan en las Escrituras con asidua lectura y con estudio diligente, para que ninguno de ellos resulte "predicador vacío y superfluo de la palabra de Dios que no la escucha en su interior", puesto que debe comunicar a los fieles que se le han confiado, sobre todo en la Sagrada Liturgia, las inmensas riquezas de la palabra divina” (Dei Verbum, 25).

Leed y meditad la Sagrada Escritura para hacerla vida en vuestros corazones y poder anunciarla a los demás.

5.- Santidad de los ministros

Pedimos al Señor que os haga “evangelizadores intrépidos”, que tengan la valentía de anunciar a Jesucristo, único Salvador de la humanidad.

Es muy importante procurar la santidad. El papa Pablo VI, recientemente canonizado, recordaba: “Paradójicamente, el mundo, que a pesar de los innumerables signos de rechazo de Dios lo busca sin embargo por caminos insospechados y siente dolorosamente su necesidad; el mundo exige a los evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos mismos conocen y tratan familiarmente, como si estuvieran viendo al Invisible (cf. Heb. 11,27). El mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos, especialmente para los pequeños y los pobres, obediencia y humildad, desapego de sí mismos y renuncia. Sin esta marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón de los hombres de este tiempo. Corre el riesgo de hacerse vana e infecunda” (Evangelii nuntiandi, 76).

Como sabéis, hoy hemos celebrado el funeral de nuestro hermano sacerdote Francisco Molina Cabrillana. Ayer, estando él aún en pleno conocimiento le comunicaron que hoy iban a ser ordenados tres diáconos; y le preguntaron qué mensaje les diría; él con gran paz respondió: “Alegría”. Queridos candidatos, «estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo» (Lc 10, 20); estad alegres porque habéis sido llamados a ejercer el ministerio de Diáconos; estad alegres porque el Señor os confía una hermosa tarea.

¡Que la Virgen Santísima os proteja y acompañe en vuestro nuevo ministerio! Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Tue, 30 Oct 2018 13:26:57 +0000
Envío de los profesores cristianos http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46233-envío-de-los-profesores-cristianos.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46233-envío-de-los-profesores-cristianos.html Envío de los profesores cristianos

Homilía pronunciada por D. Jesús Catalá en la Eucaristía de Envío de los Profesores Cristianos, celebrada en la Catedral de Málaga el 29 de septiembre de 2018.

ENVÍO DE LOS PROFESORES CRISTIANOS
(Catedral-Málaga, 29 septiembre 2018)

Lecturas: Num 11, 25-29; Sal 18, 8.10-14; Sant 5, 1-6; Mc 9, 38-48.
(Domingo Ordinario XXVI-B)

1.- ¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!


Hemos escuchado el texto del libro de los Números, en el que se nos narra que en el antiguo pueblo de Israel Dios concedió a Moisés su espíritu para profetizar y guiar al pueblo; repartiendo también este don a los setenta ancianos, que se pusieron a profetizar (cf. Num 11, 25).

Dos de estos ancianos, que no habían acudido a la cita, también recibieron el mismo don y se pusieron a profetizar fuera del grupo. Josué, el ayudante de Moisés, quiso prohibírselo; pero Moisés respondió: «¿Es que estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del Señor y profetizara!» (Num 11, 29).

A veces, queridos fieles, nos cuesta aceptar que otros realicen ciertas actividades eclesiales, que consideramos como propias. La tarea de evangelizar y anunciar a Cristo no es exclusiva de ningún grupo eclesial.

En la monición de entrada se nos ha dicho que en esta celebración al inicio del curso escolar se hace el “Envío de los Profesores de Religión”, que necesitan la venia del Obispo que les faculta para impartir las clases en los colegios. Desde hace algunos años hemos ampliado este “Envío” no solo para los Profesores de Religión, sino para todos los Profesores cristianos.

En la tarea de evangelización nadie tiene la exclusiva: ni los catequistas, ni los profesores de religión, ni los padres, ni los sacerdotes; ni los colegios de religiosos, ni los colegios de la Fundación Victoria, ni las escuelas concertadas, ni las privadas.

En esta celebración de inicio de curso pastoral el Señor os envía a todos los cristianos, sobre todo los que trabajáis en el campo educativo, a llevar adelante la misión evangelizadora, para que Jesucristo pueda ser conocido y amado como Hijo de Dios y como Salvador de la humanidad.

Os animo a todos a ser consecuentes con vuestro compromiso bautismal y a dar testimonio cristiano en los ambientes donde vivís y trabajáis. Deseo que todos los profesores cristianos, impartan la materia que impartan, deis testimonio valiente de vuestra fe en el campo educativo. Desde la matemática, la literatura, la música, la historia, las lenguas, desde cualquier asignatura se puede ser un verdadero testigo de la fe.

El Concilio Vaticano II nos lo ha recordado: “Los fieles, incorporados a la Iglesia por el bautismo, quedan destinados por el carácter al culto de la religión cristiana y, regenerados como hijos de Dios, tienen el deber de confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia” (Lumen gentium, 11). Ningún cristiano está excluido de esta tarea y de este compromiso.

Todos los bautizados participamos de la función profética de Cristo, igual que de su función sacerdotal y real. Ser profeta no es una excepción, ni una suerte, o casualidad que se reproduce cada varios siglos. Todos estamos llamados a escuchar en nosotros mismos las exigencias de la Palabra de Dios ante los hechos, ante la realidad; y todos estamos llamados a hacerlas presentes en la comunidad.


2.- El Espíritu del Señor trasciende las fronteras


Entre los discípulos del Señor también estaban preocupados porque algunos que no eran del grupo hacían milagros: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros» (Mc 9, 38).

Pero Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí» (Mc 9, 39).

Dos mil años después también sucede lo mismo. Algunos no aceptan que otros, que no son del grupo, puedan realizar cosas que suele realizar el propio grupo.

Sorprende la generosidad de Dios, que derrama su Espíritu en una medida amplia, que supera nuestras fronteras religiosas, grupales, ideológicas y nuestros nominalismos.

No hace falta ir declarando pertenencias. Dios conoce el corazón y sabe que hay muchas otras ovejas que las tiene que atraer; que tiene que traerlas a su rebaño, para que haya «un solo rebaño y un solo pastor» (Jn 10,16). Algunas personas, sin saberlo, se comportan con los criterios de la misericordia y de la compasión, que son distintivos de los discípulos de Cristo. El perdón, el amor, la misericordia es lo que más atrae a la persona; mientras que el odio y el rechazo alejan.

Debemos ampliar la mirada y, como tantas veces dice el papa Francisco, salir de la autorreferencialiadad (cf. Evangelii gaudium, 8; 94-95), poniendo a Dios y al hermano como centro y evitando quedar encerrados en el propio grupo. El Espíritu actúa más allá de nuestras fronteras pobres y limitadas.

Dice el Señor: «El que no está contra nosotros está a favor nuestro» (Mc 9, 40). Hay muchas personas honradas, buenas, espirituales, generosas, que prestan ayuda a los más necesitados, sin pertenecer explícitamente a ninguna institución eclesial; y lo hacen de forma anónima, callada y sencilla.

Jesús abre fronteras, acoge a los hombres de buena voluntad, aprecia todos los valores y se deja guiar por una actitud integradora. Todos los valores son aprovechables y se pueden integrar en el proyecto del reino de Dios. Pero esto no anula el hecho también fundamental de que Jesús es único salvador y el único revelador del Padre. El sólo es el Camino y la Verdad y la Vida (cf. Jn 14,6). Solo Jesús es el único salvador universal.

La actitud integradora de Jesús revela a su vez que en las diversas culturas hay una presencia de la única revelación de Dios, que se manifiesta en la creación y en la historia, y llega a su plenitud en el mismo Jesús. Es lo que el Concilio Vaticano II llamó las “semillas del Verbo” (cf. Ad gentes, 11). Hay semillas de la revelación en otras culturas no cristianas; y son como una preparación para aceptar la revelación plena que ha manifestado Cristo Jesús. Debemos saber descubrir esas semillas e integrarlas en nuestro diálogo con los demás.


3.- Acoger al hermano como al mismo Cristo


Queridos padres, educadores, profesores, en la tarea que tenéis como docentes recordad que lo que hagáis al educando lo hacéis al mismo Cristo: «El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa» (Mc 9, 41). Lo que hacéis a otro lo hacéis a mí.

Procurad sacar de los educandos lo mejor de ellos mismos, para que se revele la imagen de hijos de Dios que llevan dentro. Eso significa “educar” (e-ducere). No emborronéis la imagen; no la estropeéis; sacadla a la luz lo más limpiamente posible.

¡Pero tened cuidado de no escandalizar, manipular o educar mal a vuestros alumnos o a vuestros hijos! El Señor Jesús es muy claro y parece duro en este sentido: «El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar» (Mc 9, 42).

Os envío a todos: en primer lugar a los profesores de Religión, porque necesitáis la “venia” del Obispo; y a todos los profesores cristianos de cualquier materia; y a todos los padres y educadores os envío también a evangelizar en el hermoso campo de la educación.

Pedimos a Santa María de la Victoria que nos acompañe en la hermosa y a la vez difícil tarea de ser educadores. Y que Ella nos enseñe a educar como lo hizo con su Hijo Jesús. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 01 Oct 2018 12:23:40 +0000
Jornada sacerdotal de inicio del curso http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46189-jornada-sacerdotal-de-inicio-del-curso.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46189-jornada-sacerdotal-de-inicio-del-curso.html Jornada sacerdotal de inicio del curso

Homilía pronunciada por D. Jesús Catalá en la Jornada Sacerdotal de inicio del curso celebrada en el Seminario Diocesano de Málaga el 20 de septiembre.

JORNADA SACERDOTAL DE INICIO DEL CURSO

(Seminario-Málaga, 20 septiembre 2018)

Lecturas: 1 Co 12, 4-11; Papa Francisco, Gaudete et exsultate, 3-5.

1.- El ejemplo de los santos que nos alientan y acompañan

El texto bíblico de la lectura breve de la “Hora Tertia” nos ha hablado de que hay diversidad de carismas y ministerios, pero un mismo Señor (1 Co 12, 4-5). El Señor es uno y único. Y esto nos anima a pedir al Señor la unidad de la Iglesia y también la unidad en el presbiterio. Este encuentro es un signo de unidad y de comunión, que debe fortalecer y expresar la unidad y comunión presbiteral.

He tomado un texto de la exhortación Gaudete et exsultate [GE] (nn. 3-5) del papa Francisco, que habla de los santos y que deseo aplicar al presbiterio.

La carta a Hebreos dice que: «teniendo una nube tan ingente de testigos, corramos, con constancia, en la carrera que nos toca» (12,1). Ellos nos alientan a no detenernos y nos estimulan a seguir caminando hacia la meta.

Es cierto que los santos nos estimulan en el camino hacia la santidad. Pero también es cierto que hay hermanos nuestros sacerdotes, que nos estimulan en la carrera que nos toca.

El papa Francisco se refiere a los santos de la puerta de al lado: “Y entre ellos puede estar nuestra propia madre, una abuela u otras personas cercanas (cf. 2 Tm 1,5)” (GE, 3). Nosotros podríamos referirnos al cura cercano a mí, al párroco de mi comunidad, al arcipreste, a mi antecesor, a mi sucesor, a mi compañero de curso y de trabajo.

Añade el Papa un comentario, aplicado a los santos, que un servidor aplica a los sacerdotes: “quizá su vida no fue siempre perfecta, pero aun en medio de imperfecciones y caídas siguieron adelante y agradaron al Señor” (GE, 3).

Cuántos curas, de los que estáis hoy aquí y de otros que no están, han vivido con imperfecciones, con caídas y con limitaciones, pero seguís adelante intentando agradar al Señor. Tal vez un día la Iglesia beatifique a algunos de los que estáis sentados en estos bancos, donde también se sentaron san Manuel González, el que fue rector del Seminario, Enrique Vidaurreta, y el diácono Juan Duarte.

Hace años (25.10.1987) asistí en Roma a la beatificación de un italiano, en la que estaban presentes su esposa y una hija. Podemos imaginar lo que significaba para esa mujer asistir a tal acto. Los periodistas le preguntaron: ¿Cómo veía Vd. a su esposo? ¿Percibía que él era un santo? Su respuesta fue que ella no pensaba que su marido fuese un santo. Reconocía que se amaban mutuamente y que vivían en paz; su marido era una “buena persona”, pero jamás pensó que llegaría a los altares.

Eso nos puede ocurrir también a nosotros respecto a los demás sacerdotes. Podemos pensar que el sacerdote que está a nuestro lado o cercano a nosotros es una “buena persona”; tal vez esta apreciación esté indicando mucho. Por tanto, ¡ánimo! Tenemos el ejemplo de los santos que nos alientan y nos acompañan.


2.- La comunión de los santos y su intercesión

Lo que hace un miembro de la Iglesia, sea bueno o malo, repercute en todos los demás; así lo expresa la comunión de los santos. Como dice el papa Francisco: “los santos que ya han llegado a la presencia de Dios mantienen con nosotros lazos de amor y comunión” (GE, 4).

Pedimos la intercesión de los santos, sobre todo los más vinculados y cercanos a nuestra Diócesis.

Tenemos bastantes beatos y santos nacidos en la Diócesis o que vivieron aquí. Unos fueron pastores, otros mártires de la fe, otros fundadores de congregaciones religiosas. Todos ellos son nuestros intercesores.

Podemos decir que «estamos rodeados, guiados y conducidos por los amigos de Dios […] No tengo que llevar yo solo lo que, en realidad, nunca podría soportar yo solo. La muchedumbre de los santos de Dios me protege, me sostiene y me conduce» (Benedicto XVI, Homilía en el solemne inicio del ministerio petrino. Vaticano, 24.04.2005).


3.- La entrega de la propia vida a imitación de Cristo

Y, finalmente, estamos llamados a entregar la propia vida a imitación de Cristo.

“En los procesos de beatificación y canonización se tienen en cuenta los signos de heroicidad en el ejercicio de las virtudes, la entrega de la vida en el martirio y también los casos en que se haya verificado un ofrecimiento de la propia vida por los demás, sostenido hasta la muerte” (GE, 5).

Se valora mucho el testimonio que han dado de Jesucristo y la imitación que han hecho de él en su vida. Se trata de una tarea y un reto muy fuertes, porque se busca imitar a Jesucristo. Y para nosotros, los sacerdotes, se trata de imitar a Cristo Sacerdote, Profeta y Rey. A esto nos estimula y anima la celebración de hoy.

Pedimos al Señor que nos conceda su gracia, para que podamos contar con la comunión e intercesión de los santos. Y también con el testimonio, la caridad, la comunión y la fraternidad del sacerdote de al lado. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Thu, 27 Sep 2018 08:41:10 +0000
Confirmaciones en la parroquia de Santo Domingo http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46128-confirmaciones-en-la-parroquia-de-santo-domingo.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46128-confirmaciones-en-la-parroquia-de-santo-domingo.html Confirmaciones en la parroquia de Santo Domingo

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la celebración del sacramento de la Confirmación en la parroquia de Santo Domingo, en Benalmádena.

CONFIRMACIONES EN LA PARROQUIA

DE SANTO DOMINGO

(Benalmádena-Pueblo, 23 septiembre 2018)

Lecturas: Sab 2, 17-20; Sal 53, 3-8; Sant 3, 16 – 4, 3; Mc 9, 29-37.

(Domingo Ordinario XXV-B)

1.- Ser constructores de paz


El apóstol Santiago nos advierte de los males que acarrean las rivalidades y del odio: «donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencia y todo tipo de malas acciones» (Sant 3, 16). Nuestra sociedad está repleta de envidias y rivalidades, que hacen inviable a veces una convivencia pacífica y fraterna. El Señor nos llama a ser constructores de paz.

El origen del mal está dentro del ser humano: «¿De dónde proceden los conflictos y las luchas que se dan entre vosotros?» (Sant 4, 1). Jesús explicaba a sus discípulos: «de dentro, del corazón del hombre salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro» (Mc 7, 21-23).

Frente a la actitud de los fariseos, que ponían el acento de la purificación en las cosas externas, Jesús responde que estas maldades son las que dañan.

Lo que vale es el cambio interior. Los que se dejan llevar del Espíritu de Dios gozan de una vida «apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera» (Sant 3, 17).

Los confirmandos vais a recibir los dones del Espíritu Santo, que os llenará el corazón de sabiduría y de paz. El Señor llama bienaventurados a los constructores de paz (cf. Mt 5,9). ¡Sed, pues, portadores de paz y de alegría! El don del Espíritu os fortalecerá para vivir como pacificadores y realizar acciones buenas.

Pedimos al Señor que purifique lo que sale de nuestros corazones. Todos tenemos necesidad de ser perdonados, purificados y transformados. Los confirmandos vais a salir transformados de esta celebración.


2.- Estar abiertos al Espíritu Santo

En el evangelio Jesús pregunta a sus discípulos: «¿De qué discutíais por el camino? Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante» (Mc 9, 33-34). Querían saber quién ocuparía el primer lugar, los puestos de honor y de poder.

Ellos hablaban un lenguaje muy alejado del lenguaje del Maestro. Jesús les estaba hablando de humillaciones, desprecios, escarnios, juicios injustos y muerte ignominiosa en Jerusalén. Sin embargo, ellos discutían por el camino quién obtendría el mejor puesto de honor al lado del Mesías triunfador y rey.

Tal vez nos suceda a nosotros algo parecido y estemos buscando puestos de honor. Pero ser cristiano no es para ocupar un lugar especial de honor; ni siquiera los sacerdotes o los obispos; las tareas eclesiales son servicio a los demás: catequista, miembro del coro, visitador de enfermos, consejeros. Todo esto no son “honores”, sino servicios que nadie debe ufanarse por hacerlos; más bien hemos de dar gracias a Dios que nos permite realizarlos en pro de la comunidad.

Los discípulos del Señor pensaban tal vez que el reino prometido por Jesús consistía en poder y gloria, lejos de la humillación y la cruz. Pero pudieron comprobar que el reino de Dios venía por la pasión y muerte del Hijo del Hombre. Después de haber presenciado la muerte de Jesús, ya no tenían deseos de ocupar un puesto importante en su reino. Solo la resurrección de Señor y el envío del Espíritu Santo les hizo comprender la verdad.

El Reino de Dios se instaura en el mundo con la gracia transformadora del Espíritu y el testimonio valiente de los cristianos. Era necesaria la experiencia de la resurrección y la luz pascual para comprender al Mesías y su misión en el mundo. Los cristianos experimentamos la resurrección del Señor en cada pascua dominical. Y hoy los confirmandos vais a recibir el don del Espíritu, como un nuevo Pentecostés.

La experiencia de la resurrección del Señor y la donación del Espíritu os tienen que transformar por dentro. Queridos confirmandos, abrid vuestra mente y vuestro corazón al don del Espíritu, que vais a recibir. Él os enseñará y os guiará hasta la verdad plena (cf. Jn 16,12-13). El Señor quiere haceros testigos valientes de su Evangelio; y no debéis avergonzaros de ser cristianos, aunque nuestra sociedad no valora el cristianismo, sino que lo critica y lo vitupera.


3.- El que quiera ser el primero, sea el servidor de todos

Jesús respondió a sus discípulos: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9, 35).

Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado» (Mc 9, 37).

El niño significa “lo débil” y “lo frágil”. Acoger a un niño quiere decir acoger a un anciano, a un enfermo, a un despreciado de la sociedad, a un arrinconado en una residencia, a un olvidado y solo en su casa, a un no-nacido, a un emigrante. El que acoge a alguna de esas personas, acoge al Señor.

Hemos de ir cambiando nuestra mentalidad. Quien haya entrado hoy en este templo con la visión de que ser cristiano es vivir como el mundo vive, puede ir ya cambiando su visión y asimilar la que Jesucristo nos enseña.

Cristo trastoca nuestros criterios y lo de la sociedad. Ésta valora el honor, el poder, el orgullo, la ambición, el tener; y desprecia lo último, lo pobre, lo inútil, lo que no cuenta en términos materiales, lo que no da votos en las elecciones, lo que no enriquece materialmente.

La exigencia de ser el último y el servidor de todos contradice la actitud normal y habitual de la gente y de nuestra sociedad. Ser cristiano es ir contra corriente.

Acoger y servir a Dios implica acoger y servir al último, al necesitado, al que no cuenta, al que nadie aprecia; pero esa es la exigencia de seguir a Jesús.

Pedimos a la Santísima Virgen María que nos acompañe, que nos ayude a ver las cosas desde la luz del Evangelio y que proteja con su amor maternal. Amen.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 24 Sep 2018 13:31:38 +0000
Entrega de la medalla de oro de la ciudad de Vélez-Málaga a la imagen de Nuestra Señora de las Angustias http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46088-entrega-de-la-medalla-de-oro-de-la-ciudad-de-vélez-málaga-a-la-imagen-de-nuestra-señora-de-las-angustias.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46088-entrega-de-la-medalla-de-oro-de-la-ciudad-de-vélez-málaga-a-la-imagen-de-nuestra-señora-de-las-angustias.html Entrega de la medalla de oro de la ciudad de Vélez-Málaga a la imagen de Nuestra Señora de las Angustias

Homilía pronunciada por el Obispo, Don Jesús Catalá, en la entrega de la medalla de oro de la ciudad de Vélez-Málaga a la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, el 15 de septiembre de 2018, en la parroquia de San Juan Bautista de Vélez-Málaga.

ENTREGA DE LA MEDALLA DE ORO

DE LA CIUDAD DE VÉLEZ-MÁLAGA

A LA IMAGEN DE NªSª DE LAS ANGUSTIAS

(San Juan Bautista-Velezmálaga, 15 septiembre 2018)

Lecturas: Is 50,5-9; Sal 114,1-6.8-9; Sant 2,14-18; Mc 8,27-35. (Domingo Ordinario XXIV-B)

1.- El pueblo cristiano de Velezmálaga tiene gran devoción a la Santísima Virgen María, bajo diversos títulos marianos: Remedios y otros títulos. Hoy queréis expresar vuestro amor a Nuestra Señora de las Angustias otorgándole la Medalla de Oro de la Ciudad.

La advocación de las Angustias goza tradicionalmente de gran devoción en el antiguo Reino de Granada y se extiende por la comarca de la Axarquía, donde se han construido capillas votivas dedicadas a esta advocación y han tomado dicho título diversas hermandades y asociaciones eclesiales.

La Orden de los Siervos de María (Servitas), posibilitó desde Roma en 1752 la erección de la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias en Vélez, en su sede canónica de la parroquia de san Juan Bautista, promoviendo el culto a los Dolores de Nuestra Señora y ocupando la capilla adjunta a la del Santísimo Sacramento.

La persecución religiosa durante la Segunda República y los primeros años de la Guerra Civil del siglo pasado hicieron estragos en el patrimonio de la Iglesia católica, destruyendo prácticamente todo el patrimonio de esta Cofradía, incluidas las imágenes de los Sagrados Titulares.

A partir de la segunda mitad del siglo XX se reorganiza la Cofradía y se bendicen, en 1952, los actuales Sagrados Titulares, obra del imaginero granadino Domingo Sánchez Mesa.

2.- En el año 2014 tuve el honor y el gozo de coronar canónicamente la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, dado el profundo amor filial y la veneración a nuestra Madre María Santísima que los veleños le profesáis. El Ayuntamiento, acogiendo el deseo de sus ciudadanos cristianos, decidió concederle hace un tiempo la Medalla de Oro de la Ciudad, que hoy le será impuesta.

Esta distinción honorífica –y no os extrañe nada lo que voy a decir– no añade nada a lo que la Santísima Virgen es y representa en la Iglesia; no le enriquece en nada. Tampoco Dios necesita nada de nosotros; él no se enriquece con nuestras oraciones o sacrificios. Es al revés: lo que hacemos a Dios revierte en beneficio nuestro; los gestos filiales a la Virgen, nuestra Madre, revierten en los hijos que los hacen. ¿Quién se enriquece en el caso de la Medalla de Oro? ¿Para qué quiere la Virgen la Medalla de Oro? Os enriquecéis vosotros. Esto es importante, porque debemos saber que con Dios no hacemos comercio; Él nos ama por encima de todo. Y con la Virgen tampoco hacemos negocio; Ella nos ama gratuitamente, como suelen amar las buenas madres. ¿Quién sale ganando? Los hijos que corresponden al amor de Dios y de la Madre. La Medalla de Oro, que no enriquece a la Virgen, os enriquece a vosotros. Espero que no venga después nadie protestando para quitarle la Medalla; cosa que ya ha ocurrido en otra ocasión. Espero que no se le ocurra a ningún veleño protestar dentro de unos años por este gesto de amor filial a la Virgen de las Angustias.

3.- La Santísima Virgen engendró y dio a luz al Hijo de Dios, quien nos la entregó como Madre en la cruz (cf. Jn 19,26). Con su maternal solicitud nos cuida, nos ampara, nos protege y nos lleva de su mano hasta Dios. Gozar de la presencia de Dios es el objetivo de la vida del ser humano, como decían los catecismos de inicios del siglo XX: “El hombre ha sido creado para amar y servir a Dios en este mundo y después verle y gozarle en la vida eterna”. Nuestro objetivo, por tanto, es amar y servir a Dios y a los hermanos, para gozar de su amor eternamente. La Virgen nos acompaña para llevar a cabo esta hermosa misión.

Tanto la Coronación canónica de Nuestra Señora de las Angustias como la Medalla de Oro de la Ciudad, que hoy recibe, deben ayudar a todos los miembros de la Cofradía y a los fieles creyentes a crecer en la verdadera devoción a nuestra Madre, que, como dice el Concilio Vaticano II: “no consiste ni en un sentimiento pasajero y sin frutos ni una credulidad vacía. Al contrario, procede de la verdadera fe, que nos lleva a reconocer la grandeza de la Madre de Dios y nos anima a amar como hijos a nuestra Madre y a imitar sus virtudes” (Lumen gentium, 67).

En nuestra sociedad se valora mucho el “sentimiento”; pero para la verdadera fe y amor cristianos no cuenta tanto el “sentimiento” cuanto la vida y las obras. La gracia de Dios “no se siente”. En el amor entre personas tampoco es tan importante el sentimiento; porque el amor es darse, entregarse, donarse a sí mismo; y esto cada persona lo vive de modo distinto. El amor es hacer feliz al otro; no sentir efluvios. Bien están los sentimientos, pero “obras son amores”, dice el refranero español.

Deseo que este gesto de amor filial y de devoción mariana traiga sus mejores frutos de una verdadera conversión al Señor, un vivo anhelo de vivir el compromiso cristiano y una piedad mariana cada vez más auténtica, profunda y verdadera.

4.- Los gestos de devoción a la Santísima Virgen María que realizamos, si no van unidos a una verdadera fe y amor, carecen de valor. Nos lo recuerda el apóstol Santiago en su carta: «Así es también la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro» (Sant 2,17). La devoción a la Virgen, si no va acompañada de obras, está muera.

La vida cristiana tiene muchas implicaciones en la vida cotidiana, en la vida real de cada día. El amor a Dios va unido necesariamente al amor al prójimo; son inseparables, como las dos caras de una misma moneda. La Virgen ofreció su vida, y renunció a sus planes personales. “Obras son amores”.

El apóstol Santiago nos ha preguntado: «¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y uno de vosotros les dice: «Id en paz, abrigaos y saciaos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?» (Sant 2,14-16).

5.- En el evangelio que hemos escuchado hoy, Jesús pregunta a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» (Mc 8,27). Y ellos responden refiriéndose a lo que opinan otras personas: «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas» (Mc 8,28).

Pero Jesús insiste en lo que ellos piensan: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Pedro, como cabeza de los Doce apóstoles, responde: «Tú eres el Mesías» (Mc 8,29).

¿Qué respondemos nosotros ante la pregunta que Jesús nos hace a nosotros? ¿Qué significa en nuestra vida diaria, no semanal ni anual, la Persona de Jesucristo y su mensaje? A veces da la impresión que la fe que profesamos no está en sintonía con la vida real. Nos confesamos cristianos, cofrades y devotos de la Virgen; pero tenemos la tentación de aceptar el mismo estilo pagano de vivir de nuestros contemporáneos.

No resulta fácil en nuestros días vivir como cristiano; tampoco ha sido fácil en ningún momento de la historia, sobre todo en épocas de persecución y martirio cruento. Jesús instruía a sus discípulos que él tenía que «padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días» (Mc 8,31).

Cuando Jesús les anuncia su pasión, los apóstoles estaban preguntándose “quién sería el más importante en el Reino que Jesús iba a implantar”; estaban repartiéndose el poder y los honores. Jesús pensaría que sus discípulos no habían entendido nada. La mirada de Dios no es como la del hombre; y los criterios de Dios son muy distintos a los del hombre: «Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará» (Mc 8,35).

El seguimiento de Jesús es muy exigente: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mc 8,34). La Santísima Virgen María es Señora de las Angustias, de los sufrimientos, de los dolores; no lo tuvo fácil. Es ciertamente la Virgen de la alegría, de la paz, del gozo; pero no de la vida fácil. Su vida estuvo llena de “espadas de dolor”.

Queridos fieles, cofrades y devotos, celebrando con gozo la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad de Velezmálaga a Nuestra Señora de las Angustias, le pedimos a Ella que nos proteja y guarde siempre entre sus brazos maternales, junto a nuestro Señor Jesucristo. No se puede hablar de la madre sin la referencia al Hijo. Si somos buenos hijos de la Santísima Virgen, seremos buenos hijos de Dios y hermanos de Jesucristo. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Thu, 20 Sep 2018 13:01:45 +0000
25 aniversario de la bendición de la imagen del Santísimo Cristo de la Crucifixión http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46023-25-aniversario-de-la-bendición-de-la-imagen-del-santísimo-cristo-de-la-crucifixión.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/46023-25-aniversario-de-la-bendición-de-la-imagen-del-santísimo-cristo-de-la-crucifixión.html 25 aniversario de la bendición de la imagen del Santísimo Cristo de la Crucifixión

Homilía pronunciada por D. Jesús Catalá en el 25 aniversario de la bendición de la imagen del Santísimo Cristo de la Crucifixión, en la parroquia de El Buen Pastor, de Málaga, el 16 de septiembre de 2018.

25 ANIVERSARIO DE LA BENDICIÓN DE LA IMAGEN

DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA CRUCIFIXIÓN

(Parroquia de El Buen Pastor-Málaga, 16 septiembre 2018)

Lecturas: Is 50,5-9; Sal 114,1-6.8-9; Sant 2,14-18; Mc 8,27-35.

(Domingo Ordinario XXIV – B)

1.- Nos hemos reunido para dar gracias a Dios con motivo del 25 Aniversario de la Bendición de la imagen del Santísimo Cristo de la Crucifixión, que tiene su sede en esta parroquia de El Buen Pastor en Málaga.

La Cofradía de Crucifixión, en su denominación completa de Fervorosa Hermandad de culto y procesión del Santísimo Cristo de la Crucifixión y María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad, tiene sus orígenes a finales de los años 70 del pasado siglo.

Nació como una agrupación religiosa de vecinos del parque Victoria Eugenia, promovido por Antonia Hernández (a la que llamaban Nona), con un sentido asistencial, creando un dispensario, donde prestaba ayuda médica y farmacéutica el doctor Antonio Vargas. La dimensión caritativo-social es propia de las cofradías y está siempre en sus orígenes. La dimensión religiosa era apoyada por el Padre Jabato, su primer director espiritual.

Primero hubo una capillita en el dispensario con una imagen de la Virgen; y en 1985 se trasladó a la parroquia.

Posteriormente realizó su primera salida procesional en 1986; y una vez aprobados sus Estatutos por el Obispado (1988), Mons. Antonio Dorado bendijo esta imagen del Cristo en 1993 y la cofradía ingresó en la Agrupación de Cofradías de Málaga, realizando su primera salida procesional por el recorrido oficial en 1995.

2.- La hermosa imagen del Santísimo Cristo de Crucifixión, que tiene mucha fuerza plástica y podemos contemplar ante nuestros ojos, es obra de José-Manuel Bonilla Cornejo (1993) y su contemplación nos lleva a la escena evangélica de la crucifixión del Señor en el monte Calvario.

Allí, ante la cruz, se encontraban el discípulo amado, la Madre de Jesús y algunas mujeres. Decidme a qué madre no se le revuelven las entrañas viendo a su hijo inocente clavado en una cruz. Juan fue testigo ocular de la crucifixión y del golpe de lanza que traspasó el costado de Cristo, haciendo que saliera sangre y agua (cf. Jn 19, 31-34). La Iglesia ha interpretado este signo como el origen de la misma: el agua significa el bautismo y la sangre la eucaristía. El evangelista evoca la profecía de Zacarías: «Mirarán al que traspasaron» (Jn 19, 37).

Deseo animaros a que contemplemos al que traspasaron. Como recordaba el papa Benedicto XVI: “Este gesto de un solado anónimo romano, destinado a perderse en el olvido, se quedó impreso en los ojos y en el corazón del apóstol, quien lo volvió a narrar en su Evangelio. A través de los siglos, ¡cuántas conversiones han tenido lugar precisamente gracias al elocuente mensaje de amor que recibe aquel que dirige la mirada a Jesús crucificado!” (Angelus. Vaticano, 24.02.2007).

Os invito a contemplar a Cristo Crucificado con los mismos ojos con los que lo contemplaba Juan el evangelista. Profundicemos en el gesto de entrega total de Jesús en la Cruz. La imagen del Cristo de Crucifixión, como tantas otras imágenes de Cristo y de la Virgen de las diversas cofradías, son momentos especiales de la vida de Jesús y de la Virgen que los cofrades deben revivir y profundizar en su espiritualidad. Aquí lo contemplamos crucificado con los ojos abiertos; no está aún muerto. En ese momento es cuando Jesús le regala a Juan como madre a María y a él como hijo. Jesús nos mira desde la cruz y nos ofrece a su Madre como madre nuestra.

3.- Los gestos de religiosidad que realizamos, si no van unidos a una verdadera fe y amor, carecen de valor. Nos lo ha recordado el apóstol Santiago en su carta: «Así es también la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro» (Sant 2,17).

La vida cristiana tiene muchas implicaciones en la vida cotidiana, real. El amor a Dios va unido necesariamente al amor al prójimo; son inseparables, como las dos caras de una misma moneda.

El apóstol Santiago nos pregunta: «¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y uno de vosotros les dice: «Id en paz, abrigaos y saciaos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?» (Sant 2,14-16). Jesús crucificado nos está diciendo lo mismo: si acudimos a él, no podemos desatender las necesidades de los demás.

4.- En el evangelio, que hemos escuchado hoy, Jesús pregunta a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» (Mc 8,27). Y ellos responden refiriéndose a lo que opinan otras personas: «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas» (Mc 8,28).

Pero Jesús insiste en lo que ellos piensan: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Pedro, como cabeza de los Doce apóstoles, responde: «Tú eres el Mesías» (Mc 8,29), el Hijo de Dios.

¿Qué respondemos nosotros ante la pregunta de Jesús? ¿Qué significa en nuestra vida diaria la Persona de Jesucristo y su mensaje? A veces da la impresión que la fe que profesamos no está en sintonía con la vida real, como si estuvieran en líneas paralelas. Nos confesamos cristianos, cofrades y devotos de la Virgen; pero tenemos la tentación de aceptar el mismo estilo pagano de vivir que tienen nuestros contemporáneos.

No resulta fácil en nuestros días vivir como cristiano, como he comentado muchas veces; tampoco ha sido fácil en ningún momento de la historia, sobre todo en épocas de persecución y martirio cruento. Jesús instruía a sus discípulos que él tenía que «padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días» (Mc 8,31).

Cuando Jesús les anuncia su pasión, los apóstoles estaban preguntándose “quién sería el más importante en el Reino que Jesús iba a implantar”; estaban repartiéndose el poder y los honores. Jesús pensaría que sus discípulos no habían entendido nada.

El seguimiento de Jesús es muy exigente: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mc 8,34). Seguirle es ser discípulo suyo, imitarle, vivir como él. La mirada de Dios no es como la del hombre; y los criterios de Dios son muy distintos a los del hombre: «Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará» (Mc 8,35).

5.- Queridos cofrades y fieles todos, pongamos nuestra mirada en el Crucificado y en su costado abierto. Jesús ha muerto en la cruz por nosotros como signo extremo de amor, porque «Dios es amor» (1 Jn 4, 8.16). Desde esa mirada el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar (cf. Benedicto XVI, Deus caritas est, 12).

Contemplando a Cristo crucificado nos entendemos mejor a nosotros mismos; nuestra debilidad de pecadores, nuestras tentaciones y caídas. Pero también entendemos que somos amados; mirándole encontramos sentido a nuestra vida. ¿Sabéis cuántos mueren de accidente semanalmente? Pues los suicidios en España son tres veces más que los accidentes mortales; pero eso no suele ser noticia en los medios de comunicación.

Esa gente, ¿por qué se quita la vida? ¿En qué fundamentaban su vida? ¿Qué buscaban en la vida y no han encontrado? Por muy mal que uno esté, por muy enfermo que uno se encuentre, por mucha gravedad que le lleve a la muerte, Cristo da sentido a la vida. ¡No desaprovechemos el gran regalo de ser amados por Dios y por la Virgen!

6.- Pongámonos ante el Crucificado y contemplemos su gran gesto de amor por nosotros. Sus brazos abiertos acogen a todos los pecadores; sus heridas lavan mis pecados; sus llagas cicatrizan las mías; su rostro ensangrentado renueva mi faz desfigurada y la imagen emborronada de hijo adoptivo de Dios; su dolor transforma e ilumina mi dolor; su humillación levanta mi ánimo.

¡Cristo de Crucifixión, deja que sienta tu misericordia y tu perdón!

¡Cristo de Crucifixión, concédenos vivir tu compasión!

¡Cristo de Crucifixión, deja que participemos de tu dolor!

¡Cristo de Crucifixión, déjanos sentir tu amor!

Pedimos al Cristo de Crucifixión que al venerar su imagen nos llene de alegría por haber sido perdonados y redimidos en el madero de la Cruz. Y le pedimos también que, al contemplarlo, inunde nuestro corazón de misericordia y de paz.

¡Que María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad nos anime a compartir el dolor de su Hijo y el de nuestros hermanos sobre todo los más necesitados! Amén

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Tue, 18 Sep 2018 12:01:44 +0000
Santa María de la Victoria, patrona de la Diócesis http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45917-santa-maría-de-la-victoria-patrona-de-la-diócesis.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45917-santa-maría-de-la-victoria-patrona-de-la-diócesis.html Santa María de la Victoria, patrona de la Diócesis

Homilía pronunciada por Don Jesús Catalá en la festividad de la Natividad de María, fiesta de la Patrona de la Diócesis de Málaga, Santa María de la Victoria, en la Catedral de Málaga.

SANTA MARÍA DE LA VICTORIA, PATRONA DE LA DIÓCESIS

(Catedral-Málaga, 8 septiembre 2018)

Lecturas: Miq 5,1-4a; Rm 8,28-30; Sal 12,6; Lc 1,39-56.


María, peregrina en la fe

1.- María, la peregrina en la fe

Os invito, queridos fieles y devotos, a contemplar a nuestra Madre y Patrona como la Virgen “Peregrina en la fe”. Hemos escuchado el pasaje bíblico de la Anunciación del ángel a María. Una vez que Ella concibe al Hijo de Dios se pone en camino para visitar a su prima Isabel. Lucas lo describe así: «En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá» (Lc 1,39).

Cualquier otra mujer en sus condiciones se hubiera quedado saboreando las palabras del ángel y acariciando la nueva creatura que llevaba en su seno; y tal vez imaginando un futuro próspero para su hijo.

Pero María no se queda en su casa, sino que sale presurosa para ayudar a otra mujer encinta, más anciana que ella: su prima Isabel. Contemplamos a la Madre del Señor “como peregrina en la fe. La hija de Sión se encamina, siguiendo las huellas de Abrahán, aquél que por la fe había obedecido «y salió para el lugar que había de recibir en herencia, partiendo sin saber a dónde iba» (Hb 1 1,8)” (Juan Pablo II, Audiencia general, 21.03.2001). La Virgen es hija de Abraham, hija de la fe.

María de Nazaret, a quien honramos bajo el título de Santa María de la Victoria, asumió el compromiso de la fe; renunció a sus propios planes, para aceptar los de Dios; salió de su tierra y emigró con su Hijo a otro país, Egipto; y presenció la muerte en cruz de su Hijo inocente. ¡Qué gran ejemplo de fe, de esperanza y de amor nos ofrece nuestra Madre y Patrona!

María es la creyente por excelencia, cuya peregrinación en la fe ilumina la historia de su vida. Como sugería el Concilio Vaticano II: «La bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz» (Lumen gentium, 58). Su respuesta a la llamada de Dios es una continua peregrinación en obediencia a la fe y en la fidelidad a la voluntad del Señor. Ella nos anima a nosotros a esa misma obediencia a la fe y a la fidelidad a la voluntad de Dios.

El papa Juan Pablo II nos recordaba que: “La anunciación «es el punto de partida del itinerario de María hacia Dios» (Redemptoris Mater, 14): un itinerario de fe que conoce el presagio de la espada que traspasa el alma (cf. Lc 2,35), pasa a través de los caminos tortuosos del exilio en Egipto y de la obscuridad interior, cuando María «no comprende la actitud de Jesús a los doce años en el templo y, sin embargo, conservaba «todas estas cosas en su corazón» (Lc 2,5 l)” (Audiencia general, 1. Vaticano, 21.III.2001).

¡Cuántas veces no comprendemos lo que nos sucede en la peregrinación de nuestra vida! Pero hay una gran diferencia entre su actitud y la nuestra: Ella acogía, callaba e interiorizaba en su corazón; nosotros, en cambio, protestamos y nos rebelamos. Hemos de aprender de Ella.


2.- María, peregrina de amor

María es presentada también como “peregrina de amor”. Ser “peregrina en la fe” exige ser “peregrina de amor”. Ella va a visitar a su prima para servir, no para verificar la concepción de Juan Bautista. San Ambrosio comenta su generosa solicitud: “María fue a la montaña alegre por entregarse, piadosa por cumplir su deber, presurosa por el gozo. Llena de Dios, ¿cómo no alcanzar con prontitud las cimas más altas? Porque la gracia del Espíritu Santo ignora el mínimo retardo” (Expositio Evangelii secundum Lucam, Lib. II: PL 15).

La exigencia y el compromiso del amor no se detiene ante la dificultad; no se mece, no se espera; pide una actitud rápida, una respuesta generosa y pronta. Pensemos en nuestras respuestas ante las necesidades de nuestros hermanos. La caridad no admite demora; y el servicio debe ser realizado con prontitud y gozo. Tenemos problemas en nuestra sociedad de hermanos necesitados; y tal vez nos hacemos los remolones, pensando que ya lo resolverán los políticos o a quienes corresponda; pero zafándonos de nuestra responsabilidad y excusándonos con que no nos toca a nosotros. Pero siguen muriendo delante de nuestras narices personas sin recursos, o inmigrantes que vienen buscando una vida mejor; o tal vez ancianos solitarios en sus casas.

La Virgen María no se preocupa de sí misma, ni de su recién estrenada maternidad, sino que corre hacia las montañas de Judea para socorrer a una mujer anciana y encinta. Va impulsada por la piedad, el amor y la alegría, que hacen que sus pies, más que caminar pesada y lentamente, corran velozmente hacia su destino.

María «entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo» (Lc 1,40-41). La Visitación de María a su prima Isabel es considerado un “misterio de gozo”, que la Iglesia ha meditado desde sus albores, encontrando un ejemplo de gran solicitud maternal de la Madre de Dios.

Isabel se sorprende ante la fe de María y pronuncia sobre ella la primera bienaventuranza de los Evangelios: «Bienaventurada la que ha creído». Esta expresión es “como una clave que nos abre a la realidad íntima de María” (Redemptoris Mater, 19). La peregrina en la fe es saludada por Isabel, que exclama: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!» (Lc 1,42). ¡Ojalá se pueda decir de nosotros: ¡Bendito tú, bendita tú, por tu actitud generosa y pronta ante las necesidades de tu hermano!


3.- María, modelo de fe y signo de esperanza

“La bienaventurada Virgen María sigue «precediendo» al Pueblo de Dios. Su excepcional peregrinación de la fe representa un punto de referencia constante para la Iglesia, para los individuos y comunidades, para los pueblos y naciones, y, en cierto modo, para toda la humanidad” (Redemptoris Mater, 6). María es modelo y Madre.

Nos dirigimos a ella para que siga guiándonos con Cristo hacia el Padre en la peregrinación de este mundo, en el que atravesamos momentos de gozo, de duda, de crisis y de sufrimiento.

“María se ha convertido en signo de esperanza para la muchedumbre de los pobres, de los últimos de la tierra, que se convierten en los primeros en el Reino de Dios. Ella vive fielmente la opción de Cristo, su Hijo, que repite a todos los afligidos de la historia: «Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos, y yo os aliviaré» (Mt 11, 28). La Iglesia sigue a María y al Señor Jesús caminando en los caminos tortuosos de la historia para aliviar, promover y valorar la inmensa procesión de mujeres y hombres pobres y hambrientos, humillados y ofendidos (cf. Lc 1, 52-53)” (Juan Pablo II, Audiencia general, 5. Vaticano, 21.III.2001).

Santa María de la Victoria nos enseña el camino de la fe obediente y del amor generoso. Proclamamos con ella el cántico del Magnificat y alabamos la grandeza del Señor (cf. Lc 1,46), porque el Poderoso ha hecho obras grandes en María (cf. Lc 1,49) y en cada uno de nosotros. ¡Descubramos también las maravillas que Dios ha hecho en nosotros!

Queridos fieles y devotos de la Virgen, deseo invitaros a que realicéis gestos de amor hacia nuestra Madre y Patrona. La piedad popular ha ido creando oraciones y gestos para expresar nuestro amor filial. La Iglesia nos anima al rezo del Santo Rosario, individual y comunitariamente. Podemos también ofrecerle flores a la Virgen como signo de agradecimiento y cariño, como vemos hoy las hermosas flores que llenan el presbiterio de la Catedral. Es hermoso, asimismo, encender alguna vela que simboliza nuestra oración y nuestro deseo de quemar nuestra vida por Dios y por los demás.

Y, de modo especial, os animo a visitar el Santuario de la Patrona con motivo de algún acontecimiento personal o familiar; así como en los momentos en que la liturgia celebra alguna fiesta mariana. Decía el papa Francisco: “Ir en peregrinación a los santuarios es una de las expresiones más elocuentes de la fe del pueblo de Dios... Esta religiosidad popular es una forma auténtica de evangelización, que necesita siempre ser promovida y valorizada sin minimizar su importancia'' (Discurso a los participantes en el jubileo de los responsables de las peregrinaciones y de los rectores de santuarios. Vaticano, 21.01.2016).

Pedimos a Santa María de la Victoria, nuestra Madre y Patrona, que nos acompañe en nuestra peregrinación en la fe en este mundo y sea para nosotros signo de esperanza. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Tue, 11 Sep 2018 11:59:05 +0000
En el Octavo Centenario de la Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45671-en-el-octavo-centenario-de-la-aparición-de-la-virgen-a-san-pedro-nolasco.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45671-en-el-octavo-centenario-de-la-aparición-de-la-virgen-a-san-pedro-nolasco.html En el Octavo Centenario de la Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco

Homilía del Obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá, en el Octavo Centenario de la aparición de la Virgen a san Pedro Nolasco, celebrado el 4 de agosto en el Santuario de la Virgen de la Victoria, en Málaga.

OCTAVO CENTENARIO DE LA APARICIÓN DE LA VIRGEN A SAN PEDRO NOLASCO

(Santuario Virgen de la Victoria-Málaga, 4 agosto 2018)

Lecturas: Ex 16, 2-4.12-15; Sal 77, 3-4.23-25.54; Ef 4, 17. 20-24; Jn 6, 24-35.

(Domingo Ordinario XVIII-B)

1.- Octavo Centenario de la Orden de la Merced

En el presente año 2018 la Orden de la Merced conmemora el octavo centenario de su fundación por parte de San Pedro Nolasco, con la aparición de la Virgen que le impulsó a la liberación de cautivos cristianos en manos de los musulmanes. La espiritualidad mercedaria quedó plasmada en las Constituciones de 1272, que son la verdadera carta magna de la Merced, la plasmación del espíritu de Pedro Nolasco que dio a sus inmediatos discípulos; es una legislación nacida del mismo carisma.

La comunidad mercedaria decidió celebrar tal efeméride poniendo de relieve la misión redentora de la Orden, su papel en el mundo actual y su aportación a la defensa de los derechos y libertades de los seres humanos. Hoy queremos dar gracias a Dios por la Orden Mercedaria y por su gran aportación a lo largo de la historia.

“La Antigua Hermandad y Real Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Humildad en su Presentación al Pueblo (Ecce-Homo), Nuestra Madre y Señora de la Merced y San Juan Evangelista” fue fundada en 1694 por la comunidad de religiosos de la Real y Militar Orden de la Merced, en el desaparecido convento de la Merced.

La cofradía, radicada en su sede canónica en esta Basílica de Santa María de la Victoria y la Merced en Málaga, se ha unido a la celebración mercedaria con un programa de actos en diversas áreas, desde la espiritualidad hasta la caridad, por el que el mismo Maestro General de la Orden Mercedaria ha felicitado a la Hermandad. ¡Enhorabuena!

Se unen también a esta acción de gracias otras Hermandades de nuestra ciudad, que tuvieron su origen en la Iglesia de la Merced de Málaga, desaparecida totalmente; y que recibieron el saludable influjo del carisma mercedario.

2.- Redención de nuevos modelos de esclavitud

Queridos cofrades y fieles todos, os animo a revivir y hacer presente en nuestra sociedad el espíritu y el carisma mercedario trabajando por la liberación de las personas que actualmente viven nuevos modos de esclavitud, que no son menos importantes o menos graves que antaño.

Hay muchas personas que son objeto de comercio, de trata y de abusos, que el papa Francisco tantas veces denuncia. Y existen otras esclavitudes que las asumen los propias personas buscando una felicidad que no encuentran.

En las lecturas de hoy hemos visto que los israelitas murmuraron contra Moisés y Aarón en el desierto, anhelando la olla de carne, los ajos y cebollas de Egipto (cf. Ex 16, 2-3). No les importaba seguir viviendo en esclavitud, con tal de llenar el estómago.

Sin embargo, el Señor hizo llover en el desierto pan del cielo para su pueblo (cf. Ex 16, 4; Sal 77, 24) y les envió codornices (cf. Ex 16, 13).

En nuestros días hay gente que prefiere también satisfacer sus deseos y caprichos, aceptando la esclavitud de las ofertas de mercado, de ideologías, de consumismo y de placer, de las que no resulta fácil salir.

Pero el ser humano está llamado a metas más altas y a un destino divino, glorioso, eterno, que va más allá de la temporalidad.

3.- Jesús es el Pan de la vida

En el Evangelio Jesús respondió a quienes lo buscaban: «Me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros» (Jn 6, 26). Habían llenado sus estómagos el día anterior con la multiplicación de los panes y deseaban seguir saciando su hambre física.

Pero no habían comprendido que el pan repartido para tanta gente era la expresión del amor de Jesucristo. Ellos, equivocadamente, dieron mayor valor al pan material que a la Persona que se lo daba.

Ante esta ceguera espiritual Jesús les invita a ir más allá, a descubrir y conocer al donante: Dios mismo es el don y el donante. La gente puede descubrir en aquel gesto que es Dios quien otorga el pan. Las cosas materiales que disfrutamos nos las regala Dios con su providencia amorosa, empezando por la vida.

Jesús exhorta a una nueva prospectiva, que difiere de la simple preocupación cotidiana de comer, de vestir, de tener éxito. Jesús habla de otro alimento que no es corruptible y que lleva a la vida eterna. Jesús les anima a buscar otro alimento: «Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre» (Jn 6, 27). Es decir, nos invita a buscar la salvación y a encontrarnos con Dios. Él espera que levantemos nuestra mirada de lo material y descubramos su Persona, que nos ama, nos cuida y nos mima. Esto ocurre a veces con los niños, a quienes los padres les dais todo lo que necesitan; pero ellos no se percatan de que son más importantes los padres que las cosas materiales que reciben.

Jesús nos revela que él es el verdadero pan: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás» (Jn 6, 35).

Con esta invitación nos dice que, más allá del hambre física el ser humano tiene otra hambre más importante, que no puede ser saciada con un alimento material. Se trata de hambre de vida, de hambre de eternidad, hambre de belleza, de bondad, de verdad, de libertad, que sólo Él puede apagar, porque Cristo es «el pan de vida».

Os exhorto, queridos cofrades, a no olvidar vuestro origen y vuestras raíces mercedarias. Aunque la iglesia de la Merced fue destruida por los avatares de la persecución religiosa, conviene que conservéis la memoria de que nacisteis allí, para que los malagueños no olviden que hubo una parroquia de la Merced, junto a lo que hoy es la plaza del mismo nombre. Y sobre todo que no se pierda la sintonía con el carisma mercedario de la liberación de las esclavitudes que hoy encadenan al hombre.

Elevamos hoy nuestra oración al Santísimo Cristo de la Humildad y a la Virgen de la Merced, para que nos libren de las esclavitudes que nos atan, nos sostengan en la búsqueda del verdadero pan y en el seguimiento de su Hijo Jesús, Pan verdadero y vivo que dura hasta la vida eterna. Amén.

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no-autor@odisur.es (Delegado Odisur) Málaga Tue, 07 Aug 2018 10:43:00 +0000
«La Virgen del Carmen fue la primera y mejor discípula que tuvo Jesús» http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45547-la-virgen-del-carmen-fue-la-primera-y-mejor-discípula-que-tuvo-jesús.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45547-la-virgen-del-carmen-fue-la-primera-y-mejor-discípula-que-tuvo-jesús.html «La Virgen del Carmen fue la primera y mejor discípula que tuvo Jesús»

Homilía pronunciada por D. Jesús Catalá en la Misa estacional de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen de Málaga en la Catedral.

Virgen del Carmen

(Catedral-Málaga, 22 julio 2018)

Lecturas: Jer 23,1-6; Sal 22,1-6; Ef 2,13-18; Mc 6,30-34.

(Domingo Ordinario XVI-B)

1.- En devota peregrinación habéis venido desde la parroquia del Carmen acompañando la imagen de la Virgen con el rezo del Santo Rosario y con cánticos marianos.

Celebramos hoy su fiesta expresándole nuestro amor filial y pidiendo su protección maternal. Queremos hacer hoy una oración especial por quienes trabajan en el mar y por quienes perdieron su vida faenando en las aguas marinas; rezamos por sus familias, por los enfermos, los ancianos y los niños. Nuestro mundo está falto de amor, de solidaridad, de fraternidad y de paz; y necesita la protección de la Virgen del Carmen.

Ella ampara a sus hijos y los sostiene en su quehacer diario. Ella cuida de quienes imploran su maternal intercesión y de quienes la veneran como Patrona celebrando su fiesta. Ella es amparo en las dificultades, alivio en las penas, sostén en la flaqueza, seguridad en las tormentas, faro que ilumina la ruta, guía firme hacia el puerto y solaz en la bonanza.

2.- La devoción a la Virgen del Carmen está vinculada al monte Carmelo en Palestina. En el siglo XII un grupo de ermitaños se retiró en ese monte, naciendo así la llamada Orden de los Carmelitas, inspirados en el profeta Elías.

La nubecilla, que venía desde el mar y que el profeta Elías divisó desde el monte Carmelo (cf. 1 Re 18,43-45), trajo abundante agua a una tierra reseca en la que no había llovido en tres años.

La Virgen es como esa nubecilla que trae la lluvia a la tierra; Ella es la Madre del Salvador, que ofrece a Jesucristo a la humanidad; y Cristo es el manantial de agua viva, que fecunda la tierra, la purifica y le da vida.

Recordemos el encuentro de Jesús con la samaritana, a la que le dice: «El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna» (Jn 4,13-14). ¡Acudamos, queridos fieles, a la Virgen del Carmen, para que nos ofrezca a su Hijo, agua viva que salta hasta la vida eterna! No nos conformemos con saciar la sed física en este mundo; tengamos sed de eternidad.

Hoy necesitamos, queridos fieles y devotos de la Virgen del Carmen, la intercesión de nuestra Madre para que el agua vivificante de nuestro Bautismo haga fecunda nuestra vida; el agua bautismal es la mejor que hemos recibido. Necesitamos también la intercesión de la Virgen para acoger la Palabra de Dios como alimento espiritual; para dinamizar nuestra vida de fe y dar testimonio del Evangelio; para regar con el agua del Espíritu esta sociedad reseca por el desamor, la ignorancia religiosa y la ausencia de Dios en los corazones. Nuestra está desierta y reseca, que necesita el agua de la Palabra de Dios.

3.- En el evangelio de hoy vemos a Jesús que reúne a sus apóstoles entorno a sí y les invita a descansar con él: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco», porque eran muchos los acudían a ellos y no encontraban tiempo ni para comer (cf. Mc 6,31).

Los apóstoles con Jesús «se fueron en barca a solas a un lugar desierto» (Mc 6,32). El discípulo necesita estar con su Maestro a solas, en intimidad, para ser amaestrado y enseñado, para asimilar sus enseñanzas. También a nosotros nos invita el Señor a estar con él acompañados de la Virgen, en sosiego y en paz, para recibir sus instrucciones.

La Virgen del Carmen fue la primera y mejor discípula que tuvo Jesús. No ha habido otro discípulo que se iguale a la Virgen; y siendo Ella la Madre, fue discípula de su Hijo, porque lo acogió primero en su alma y después en su seno y en su vida.

Y nosotros hemos de aprender de ella, que es Virgen del Monte Carmelo, siendo también nosotros “carmelos”; es decir, “jardines” donde cultivamos el amor a Dios, escuchamos y acogemos su Palabra, recibimos su enseñanza y hacemos la oración personal y comunitaria.

El Maestro, al ver una multitud se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor y se puso a enseñarles (cf. Mc 6,34). De la misma manera nosotros, junto a la Virgen del Carmen, nos ponemos a la escucha de Jesús para que nos ilumine con su Palabra.

Jesús es el Buen Pastor, que nos lleva hacia verdes praderas y allí nos hace recostar; Él nos conduce hacia fuentes tranquilas para reparar nuestras fuerzas (Sal 22,2-3). Nada hemos de temer si Él está y viene con nosotros (cf. Sal 22,4).

4.- En la fiesta de la Virgen del Carmen queremos tener presente a tanta gente marinera que vive en condiciones duras de trabajo. El lema de la Jornada de las gentes del mar, que la Conferencia Episcopal ha propuesto para este año, reza así: “La gente de la mar reclama nuestra atención”.

En el XXIV Congreso Mundial del Apostolado del Mar celebrado en Kaohsiung (Taiwan) en el pasado otoño se afrontó el tema de la pesca, el tráfico de los seres humanos y el trabajo forzado con especial afectación a mujeres y niños. Junto al duro trabajo del hombre del mar, existen muchas situaciones de dificultad y de dolor: la distancia con las familias, los peligros del mar, las injusticias sociales, a veces la falta de salarios dignos y otras dificultades que atentan a la dignidad de la persona (cf. Mons. Luis Quinteiro, Mensaje para la Jornada de la gente del mar de 2018).

Y no podemos olvidar tampoco, queridos fieles, a tantas personas inmigrantes que, buscando una vida mejor, han perdido sus vidas en el mar. Todos tenemos parte de responsabilidad en la pérdida de estas vidas humanas y en la acogida de estas personas que llegan en busca de una vida mejor; no podemos mirar hacia otra parte, porque son hermanos nuestros. Tenemos que pedir por los gobernantes, para que encuentren soluciones dignas y adecuadas.

5.- La devoción a la Virgen del Carmen está muy extendida entre la gente vinculada al mar. Los marineros, la Armada Española, que tiene una noble y digna representación en esta celebración, y quienes están unidos al mar la tienen como Patrona, protectora y guía. Ella les acompaña en su duro trabajo y en las ausencias de su familia; Ella les cuida, acompañándolos al deseado puerto.

En esta fiesta de la Virgen del Carmen queremos dar gracias a Dios por el cuidado maternal que Ella ofrece a todos sus hijos, a todos y cada uno de nosotros, que le rezamos con fe y devoción; que la acogemos como Madre nuestra. Ella nos acompaña y nos lleva hasta su Hijo Jesús, que es Camino Verdad y Vida (cf. Jn 14, 6).

En esta fiesta mariana de la Virgen del Carmen le pedimos que proteja a todas las personas que trabajan en el mar, que cuide de sus familias, que les ayude a superar las dificultades y las pruebas de su trabajo.

Invitamos a todos a prestar nuestra atención y a ofrecer nuestra plegaria por todas las personas que aportan su colaboración a la sociedad desde su sacrificado trabajo en la mar.

¡Que la Virgen del Carmen nos acompañe en nuestro caminar y nos guíe a puerto seguro! ¡Que Ella nos acoja en su “Carmelo”, para contemplar las cosas de Dios y que nos permita a nosotros ser “carmelos”!

¡Virgen del Carmen, estrella de los mares, divina hermosura, Madre del Divino Amor! ¡Protégenos y ampáranos a quienes acudimos a ti con devoción filial! Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 23 Jul 2018 12:20:49 +0000
Acción de gracias por la rehabilitación del templo parroquial (Campillos) http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45479-acción-de-gracias-por-la-rehabilitación-del-templo-parroquial-campillos.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45479-acción-de-gracias-por-la-rehabilitación-del-templo-parroquial-campillos.html Acción de gracias por la rehabilitación del templo parroquial (Campillos)

Homilía pronunciada por el obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá en la Misa de Acción de Gracias por la rehabilitación del templo parroquial de Santa María del Reposo, en Campillos, el 14 de julio de 2018.

ACCIÓN DE GRACIAS

POR LA REHABILITACIÓN DEL TEMPLO PARROQUIAL

(Campillos, 14 julio 2018)

Lecturas: Am 7, 12-15; Sal 84, 9-14; Ef 1, 3-14; Mc 6, 7-13.

(Domingo Ordinario XV-B)

1.- Elegidos por Dios para ser hijos adoptivos

El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios, proclama que Dios nos ha bendecido con gracias espirituales (cf. Ef 1, 3) y «nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor» (Ef 1, 4).

Es reconfortante pensar que estamos en la mente y en el querer de Dios desde toda la eternidad; y es gozoso saber que Dios nos ama aún antes de existir. Los que desean ser padres comienzan a amar a sus futuros hijos aún antes de concebirlos. Dios es quien nos llama a la existencia, para que gocemos de su paternidad; Él nos hace «sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo» (Ef 1, 5).

La grandeza del ser humano es haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, que es Padre y Amor infinito; y que no se desdeña de adoptar como hijos a los hijos de los hombres. Pensemos que muchos “grandes hombres” no estarían de acuerdo en adoptar a gente pobre y miserable. Pero Dios-padre nos adopta como hijos, a pesar de la infinita distancia existente entre Él y nosotros. Para eso envió a su propio Hijo, Jesucristo; para hacernos partícipes de su amor, de su paternidad (cf. Ef 1, 6) y de su misericordia: «En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos» (Ef 1, 7).

Dios no abandona nunca a sus hijos adoptivos: nos llama a la existencia, nos cuida con su providencia amorosa, nos salva de la esclavitud del pecado, nos envía a su Hijo para salvarnos, nos ofrece su gracia y su misericordia y, al final de nuestra vida temporal, después de habernos cuidado durante toda nuestra vida, comparte con nosotros la felicidad plena y eterna.

¡Qué gran diferencia entre el infinito amor de padre que Dios nos ofrece y el pobre amor que a veces tiene la paternidad-maternidad humana! Dios nos ama desde antes de nacer y nos cuida hasta después de la muerte. Sin embargo, es una monstruosidad que los padres abandonen a sus propios hijos al nacer; o mucho peor aún, los asesinen antes de nacer. Conviene que llamemos a las cosas por su nombre, con serenidad y sin miedos.

Los políticos están debatiendo ahora sobre la mal llamada ley de “eutanasia”, que pretende despenalizar la eliminación de los ancianos o de quienes se encuentran en situaciones terminales.


2.- Llamados por Dios para ser santos

El Señor nos ha elegido para ser sus hijos adoptivos y, además, nos llama para ser santos. El amor de Dios nos ofrece la posibilidad de compartir la santidad divina. Estamos llamados a ser santos, es decir, a vivir la misma vida de Dios; se nos invita a ser santos, porque Dios es santo (1 Pe 1, 15); se nos invita a ser buenos, porque Dios es bueno; se nos invita a compartir la verdad y la libertad, porque Dios es libre y es la Verdad eterna.

En su designio de salvación nos da «a conocer el misterio de su voluntad para realizarlo en la plenitud de los tiempos» (Ef 1, 9-10). Jesucristo es la Cabeza de la humanidad (cf. Ef 1, 10) y el Mediador de la nueva alianza (cf. Hb 9, 15), que nos trae la herencia eterna, a la que estamos llamados.

Los cristianos hemos sido ungidos con el Espíritu Santo en el bautismo y en la confirmación; hemos recibido el “sello” de sus dones y hemos sido marcados con la figura de Cristo en nuestros corazones. El Espíritu nos ha configurado con Cristo. Nuestra respuesta agradecida debe consistir en escuchar su Palabra, vivir en la Verdad, recibir el Evangelio y anunciarlo a los demás (cf. Ef 1, 13).


3.- Acción de gracias por la rehabilitación del templo parroquial

Todas estas maravillas que Dios nos regala se realizan en la Iglesia, instituida por Jesucristo para continuar su obra en el tiempo. La Iglesia es la gran familia de los hijos de Dios; en ella recibimos las aguas bautismales, por las que somos hechos hijos adoptivos; en ella se nos perdonan los pecados y quedamos limpios; en ella recibimos los dones del Espíritu y la gracia del perdón; en ella nos alimentamos en Palabra y en la Eucaristía. Dios nos cuida, nos alimenta, nos fortalece, nos hace crecer en santidad.

En la gran familia de la Iglesia, unos hijos ya son santos en el cielo; otros todavía peregrinamos en la tierra en espera de recibir la herencia eterna.

Para vivir como comunidad de redimidos, necesitamos “lugares sagrados”, “templos”. Hoy venimos a dar gracias a Dios por la rehabilitación de este templo parroquial de Santa María del Reposo en Campillos. El Señor nos ha permitido restaurarlo con la participación de todos: los parroquianos lugareños, sea a título individual o agrupados en asociaciones, cofradías o movimientos; el Ayuntamiento de Campillos; y también feligreses de otras parroquias de la Diócesis a través del fondo común diocesano. A todos agradezco su colaboración; en especial, gracias al párroco, D. Francisco, que ha puesto todo su empeño en animar y coordinar el esfuerzo de todos.

Para vivir como cristianos necesitamos espacios sagrados donde celebrar la fe, formarnos, reunirnos y compartir como hermanos. El templo ha quedado renovado, fortalecido y hermoseado, gracias a un trabajo en colaboración.

Ahora animo a todos los fieles a renovar la comunidad parroquial con la ilusión y la participación de todos. Al igual que se ha restaurado el templo material, debe ser restaurado el templo espiritual. Todo cristiano es un templo del Espíritu desde su bautismo y toda comunidad cristiana forma un templo espiritual. Cada uno debe asumir la tarea que el Señor le encomienda, coordinados y regentados por quien ejerce el servicio de autoridad.

El párroco me ha informado que han sido renovados recientemente los consejos parroquiales de pastoral y de asuntos económicos. Agradezco la disponibilidad de quienes formáis parte de estos consejos. Sus miembros sois, con el párroco, el equipo que anima, coordina y dirige para que funcione mejor la comunidad parroquial.


4.- Enviados a evangelizar

En este domingo la Palabra de Dios se centra en la «misión». Dios escogió al profeta Amós, sacándolo de sus tareas de pastor, y lo envió a profetizar a la casa de Israel (cf. Am 7, 15), a pesar de la oposición de los falsos profetas.

También Jesús, como hemos visto en el Evangelio, envió a los Doce a predicar la conversión, «dándoles poder sobre los espíritus inmundos» (Mc 6, 7), ordenándoles que fueran ligeros de equipaje (cf. Mc 6, 8-9). Los apóstoles predicaban la conversión, expulsaban demonios y curaban enfermos (cf. Mc 6, 12-13).

Queridos fieles, el Señor os envía también hoy a vosotros a predicar la Buena Noticia de la salvación y del perdón de Dios. Hay mucha gente que no conoce aún el amor de Dios y la maravillosa acción suya de salvación. Algunos, equivocadamente, piensan que Dios coarta su libertad y les impide vivir según sus deseos y caprichos; temen a Dios porque piensan que les hace “infelices”, pero no se dan cuenta que viven esclavos de sus propias ideas y ansias de felicidad, mal encauzada.

Los propios deseos pueden llevar a un goce efímero, pero no conducen a la verdadera felicidad; ésta la encontramos en el modo de vivir de Jesús, el Salvador de la humanidad.

Dando gracias a Dios por la rehabilitación del templo parroquial, pedimos a Santa María del Reposo que nos ayude a vivir como una comunidad fraterna de hijos de Dios; y a ser testigos del Evangelio en nuestra sociedad, que necesita escuchar la buena noticia de la felicidad y de la salvación que Dios nos trae. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 16 Jul 2018 12:44:58 +0000