Málaga Oficina de Información de los Obispos del Sur de España http://odisur.es Wed, 18 Jul 2018 12:50:59 +0000 Joomla! 1.5 - Open Source Content Management es-es Acción de gracias por la rehabilitación del templo parroquial (Campillos) http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45479-acción-de-gracias-por-la-rehabilitación-del-templo-parroquial-campillos.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45479-acción-de-gracias-por-la-rehabilitación-del-templo-parroquial-campillos.html Acción de gracias por la rehabilitación del templo parroquial (Campillos)

Homilía pronunciada por el obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá en la Misa de Acción de Gracias por la rehabilitación del templo parroquial de Santa María del Reposo, en Campillos, el 14 de julio de 2018.

ACCIÓN DE GRACIAS

POR LA REHABILITACIÓN DEL TEMPLO PARROQUIAL

(Campillos, 14 julio 2018)

Lecturas: Am 7, 12-15; Sal 84, 9-14; Ef 1, 3-14; Mc 6, 7-13.

(Domingo Ordinario XV-B)

1.- Elegidos por Dios para ser hijos adoptivos

El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios, proclama que Dios nos ha bendecido con gracias espirituales (cf. Ef 1, 3) y «nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor» (Ef 1, 4).

Es reconfortante pensar que estamos en la mente y en el querer de Dios desde toda la eternidad; y es gozoso saber que Dios nos ama aún antes de existir. Los que desean ser padres comienzan a amar a sus futuros hijos aún antes de concebirlos. Dios es quien nos llama a la existencia, para que gocemos de su paternidad; Él nos hace «sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo» (Ef 1, 5).

La grandeza del ser humano es haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, que es Padre y Amor infinito; y que no se desdeña de adoptar como hijos a los hijos de los hombres. Pensemos que muchos “grandes hombres” no estarían de acuerdo en adoptar a gente pobre y miserable. Pero Dios-padre nos adopta como hijos, a pesar de la infinita distancia existente entre Él y nosotros. Para eso envió a su propio Hijo, Jesucristo; para hacernos partícipes de su amor, de su paternidad (cf. Ef 1, 6) y de su misericordia: «En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos» (Ef 1, 7).

Dios no abandona nunca a sus hijos adoptivos: nos llama a la existencia, nos cuida con su providencia amorosa, nos salva de la esclavitud del pecado, nos envía a su Hijo para salvarnos, nos ofrece su gracia y su misericordia y, al final de nuestra vida temporal, después de habernos cuidado durante toda nuestra vida, comparte con nosotros la felicidad plena y eterna.

¡Qué gran diferencia entre el infinito amor de padre que Dios nos ofrece y el pobre amor que a veces tiene la paternidad-maternidad humana! Dios nos ama desde antes de nacer y nos cuida hasta después de la muerte. Sin embargo, es una monstruosidad que los padres abandonen a sus propios hijos al nacer; o mucho peor aún, los asesinen antes de nacer. Conviene que llamemos a las cosas por su nombre, con serenidad y sin miedos.

Los políticos están debatiendo ahora sobre la mal llamada ley de “eutanasia”, que pretende despenalizar la eliminación de los ancianos o de quienes se encuentran en situaciones terminales.


2.- Llamados por Dios para ser santos

El Señor nos ha elegido para ser sus hijos adoptivos y, además, nos llama para ser santos. El amor de Dios nos ofrece la posibilidad de compartir la santidad divina. Estamos llamados a ser santos, es decir, a vivir la misma vida de Dios; se nos invita a ser santos, porque Dios es santo (1 Pe 1, 15); se nos invita a ser buenos, porque Dios es bueno; se nos invita a compartir la verdad y la libertad, porque Dios es libre y es la Verdad eterna.

En su designio de salvación nos da «a conocer el misterio de su voluntad para realizarlo en la plenitud de los tiempos» (Ef 1, 9-10). Jesucristo es la Cabeza de la humanidad (cf. Ef 1, 10) y el Mediador de la nueva alianza (cf. Hb 9, 15), que nos trae la herencia eterna, a la que estamos llamados.

Los cristianos hemos sido ungidos con el Espíritu Santo en el bautismo y en la confirmación; hemos recibido el “sello” de sus dones y hemos sido marcados con la figura de Cristo en nuestros corazones. El Espíritu nos ha configurado con Cristo. Nuestra respuesta agradecida debe consistir en escuchar su Palabra, vivir en la Verdad, recibir el Evangelio y anunciarlo a los demás (cf. Ef 1, 13).


3.- Acción de gracias por la rehabilitación del templo parroquial

Todas estas maravillas que Dios nos regala se realizan en la Iglesia, instituida por Jesucristo para continuar su obra en el tiempo. La Iglesia es la gran familia de los hijos de Dios; en ella recibimos las aguas bautismales, por las que somos hechos hijos adoptivos; en ella se nos perdonan los pecados y quedamos limpios; en ella recibimos los dones del Espíritu y la gracia del perdón; en ella nos alimentamos en Palabra y en la Eucaristía. Dios nos cuida, nos alimenta, nos fortalece, nos hace crecer en santidad.

En la gran familia de la Iglesia, unos hijos ya son santos en el cielo; otros todavía peregrinamos en la tierra en espera de recibir la herencia eterna.

Para vivir como comunidad de redimidos, necesitamos “lugares sagrados”, “templos”. Hoy venimos a dar gracias a Dios por la rehabilitación de este templo parroquial de Santa María del Reposo en Campillos. El Señor nos ha permitido restaurarlo con la participación de todos: los parroquianos lugareños, sea a título individual o agrupados en asociaciones, cofradías o movimientos; el Ayuntamiento de Campillos; y también feligreses de otras parroquias de la Diócesis a través del fondo común diocesano. A todos agradezco su colaboración; en especial, gracias al párroco, D. Francisco, que ha puesto todo su empeño en animar y coordinar el esfuerzo de todos.

Para vivir como cristianos necesitamos espacios sagrados donde celebrar la fe, formarnos, reunirnos y compartir como hermanos. El templo ha quedado renovado, fortalecido y hermoseado, gracias a un trabajo en colaboración.

Ahora animo a todos los fieles a renovar la comunidad parroquial con la ilusión y la participación de todos. Al igual que se ha restaurado el templo material, debe ser restaurado el templo espiritual. Todo cristiano es un templo del Espíritu desde su bautismo y toda comunidad cristiana forma un templo espiritual. Cada uno debe asumir la tarea que el Señor le encomienda, coordinados y regentados por quien ejerce el servicio de autoridad.

El párroco me ha informado que han sido renovados recientemente los consejos parroquiales de pastoral y de asuntos económicos. Agradezco la disponibilidad de quienes formáis parte de estos consejos. Sus miembros sois, con el párroco, el equipo que anima, coordina y dirige para que funcione mejor la comunidad parroquial.


4.- Enviados a evangelizar

En este domingo la Palabra de Dios se centra en la «misión». Dios escogió al profeta Amós, sacándolo de sus tareas de pastor, y lo envió a profetizar a la casa de Israel (cf. Am 7, 15), a pesar de la oposición de los falsos profetas.

También Jesús, como hemos visto en el Evangelio, envió a los Doce a predicar la conversión, «dándoles poder sobre los espíritus inmundos» (Mc 6, 7), ordenándoles que fueran ligeros de equipaje (cf. Mc 6, 8-9). Los apóstoles predicaban la conversión, expulsaban demonios y curaban enfermos (cf. Mc 6, 12-13).

Queridos fieles, el Señor os envía también hoy a vosotros a predicar la Buena Noticia de la salvación y del perdón de Dios. Hay mucha gente que no conoce aún el amor de Dios y la maravillosa acción suya de salvación. Algunos, equivocadamente, piensan que Dios coarta su libertad y les impide vivir según sus deseos y caprichos; temen a Dios porque piensan que les hace “infelices”, pero no se dan cuenta que viven esclavos de sus propias ideas y ansias de felicidad, mal encauzada.

Los propios deseos pueden llevar a un goce efímero, pero no conducen a la verdadera felicidad; ésta la encontramos en el modo de vivir de Jesús, el Salvador de la humanidad.

Dando gracias a Dios por la rehabilitación del templo parroquial, pedimos a Santa María del Reposo que nos ayude a vivir como una comunidad fraterna de hijos de Dios; y a ser testigos del Evangelio en nuestra sociedad, que necesita escuchar la buena noticia de la felicidad y de la salvación que Dios nos trae. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 16 Jul 2018 12:44:58 +0000
En la clausura de las XXVIII Jornadas Nacionales de Pastoral del Sordo y Ciego http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45413-en-la-clausura-de-las-xxviii-jornadas-nacionales-de-pastoral-del-sordo-y-ciego.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/45413-en-la-clausura-de-las-xxviii-jornadas-nacionales-de-pastoral-del-sordo-y-ciego.html En la clausura de las XXVIII Jornadas Nacionales de Pastoral del Sordo y Ciego

Homilía pronunciada por D. Jesús Catalá, obispo de Málaga,  en la clausura de las XXVIII Jornadas Nacionales de Pastoral del Sordo y Ciego, en la Catedral de Málaga, el 8 de julio de 2018.


CLAUSURA DE LAS XXVIII JORNADAS NACIONALES
DE PASTORAL DEL SORDO Y CIEGO
(Catedral-Málaga, 8 julio 2018)
Lecturas: Ez 2, 2-5; Sal 122, 2-4; 2 Co 12, 7b-10; Mc 6, 1-6.


1.- Ser profeta en medio de un pueblo rebelde
(La homilía ha sido simultáneamente traducida al lenguaje de los signos, para que los sordos que participaban en esta Eucaristía pudieran entenderla).
El espíritu del Señor envió al profeta Ezequiel a los israelitas para anunciarles su mensaje y asegurarles que había un profeta en Israel. El profeta describe a los israelitas como «hijos que tienen la cabeza dura y el corazón empedernido» (Ez 2, 4).
El Señor envía a su profeta para decirles: «escuchen o no escuchen, ya que son una casa de rebeldía, sabrán que hay un profeta en medio de ellos» (Ez 2, 5).
El Señor nos envía también a nosotros a la gente de nuestra generación, para decirles que su Palabra es fuente de salvación; que es una palabra viva y eficaz (cf. Heb 4, 12); que es Luz que ilumina los pasos del hombre (cf. Sal 118, 105).
El lema de las Jornadas Nacionales de Pastoral del Sordo y Sordo-ciego, que se están celebrando en Málaga tienen como lema: “Tu palabra, Señor, es luz para nuestras manos”. Su Luz ilumina nuestras manos para realizar lo que él quiere que hagamos; nuestras manos pueden ser instrumento de su amor. Si la Palabra de Dios ilumina nuestra mente, nuestro corazón y nuestras manos, podremos ser testigos de Jesucristo, que es la Luz que alumbra a todo hombre (cf. Jn 1, 9).
Aunque algunos no quieran aceptar la Luz de Cristo y rechacen la fe, no tenemos que acobardarnos ni tener miedo. El Espíritu de Dios anima al profeta a no tener miedo de la gente: «Y tú, hijo de hombre, no les tengas miedo, no tengas miedo de sus palabras si te contradicen y te desprecian y si te ves sentado sobre escorpiones» (Ez 2, 6).
2.- Esperar en la misericordia del Señor
El Salmo proclamado hoy nos anima a poner nuestros ojos en el Señor, esperando su misericordia: «Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores, como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia» (Sal 122, 2).
Queridos fieles, aunque el mundo nos desprecie (cf. Sal 122, 3-4) por nuestra fe en Jesucristo, nosotros seguimos esperando en la misericordia de Dios, en su amor, en su providencia y en la vida eterna.
3.- Presumir solo de las propias debilidades
San Pablo cuenta que el Señor le puso un “aguijón” en su vida, para que no presumiera de la sublimidad de las revelaciones que había recibido (cf. 2 Co 12, 7). No sabemos en qué consistió dicho “aguijón” o prueba; pero no debía gustarle, porque pidió por tres veces al Señor que se lo quietase (cf. 2 Co 12, 8); pero el Señor no se lo quitó.
Muchas veces le pedimos al Señor que nos quite lo que nos estorba, lo que nos molesta, lo que nos hace sufrir; pero no siempre el Señor nos hace caso. Dios quiere que su fuerza se muestre en nuestra flaqueza; pero nos concede su gracia para superar las dificultades, como le dijo a san Pablo: «Mi gracia te basta» (2 Co 12, 9).
Por tanto, conviene que nos gloriemos de nuestras flaquezas, para que habite en nosotros la fuerza de Cristo (cf. 2 Co 12, 9).
La misión del profeta Ezequiel fue difícil por la dureza y rebeldía del pueblo escogido de Israel. También san Pablo experimentó toda clase de dificultades en su predicación. Por eso nosotros debemos quedar animados por el ejemplo de estos personajes que nos precedieron y tener la valentía de afrontar los retos que hoy nos presenta la sociedad.
El mismo Jesús fue rechazado por sus paisanos, que se negaban a recibirlo como profeta y como enviado de Dios. Por eso decía: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio» (Mc 6, 4) y es rechazado.
Volviendo al lema de las Jornadas Nacionales de Pastoral del Sordo, pidamos al Señor que su Palabra sea luz para nuestras manos y para nuestra vida, para ser testigos del amor de Dios.
Le pedimos a la Santísima Virgen María que nos ayude a aceptar nuestras debilidades y a ser en medio del mundo testigos de la Luz de Cristo. Amén.

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no-autor@odisur.es (Delegado Odisur) Málaga Mon, 09 Jul 2018 14:34:29 +0000
50 aniversario de la muerte del cardenal Ángel Herrera Oria http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44934-50-aniversario-de-la-muerte-del-cardenal-ángel-herrera-oria.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44934-50-aniversario-de-la-muerte-del-cardenal-ángel-herrera-oria.html 50 aniversario de la muerte del cardenal Ángel Herrera Oria

Homilía pronunciada por D. Jesús Catalá en la Misa del cincuentenario de la muerte de D. Ángel Herrera Oria celebrada en la Catedral de Málaga el 7 de junio de 2018

(Catedral-Málaga, 7 junio 2018)

Lecturas: Os 11,1.3-4.8-9; Sal: Is 12,2-6; Ef 3,8-12.14-19; Jn 19,31-37.

(Fiesta Sagrado Corazón)

1.- Amor entrañable de Dios por su pueblo

Como se nos ha dicho en la monición de entrada estamos en las vísperas de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, donde enmarcamos esta acción de gracias a Dios por el Cincuenta Aniversario de la muerte del Card. Herrera Oria.

Las lecturas de hoy son muy ricas. La primera, del profeta Oseas, ofrece una imagen preciosa que siempre me ha encantado. Los profetas tienen una sensibilidad especial para hablar de Dios a través imágenes. Narra la acción de un padre y una madre que tienen un hijo pequeño que está en el suelo; tal vez, incluso, alejado de sus padres. Pero el padre o la madre se agacha, se acerca al niño, lo levanta a la altura de las mejillas, lo besa, lo abraza, lo cuida y le da de comer. «Con lazos humanos los atraje, con vínculos de amor. Fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas. Me incliné hacia él para darle de comer» (Os 11,4).

Esta imagen está referida al pueblo de Israel; pero se aplica también a cada uno de nosotros, a quienes Dios cuida con amor como un buen padre, tomándonos en sus brazos, aunque a veces pensemos que Dios se olvida de nosotros: «Era yo quien había criado a Efraín, tomándolo en mis brazos; y no reconocieron que yo los cuidaba» (Os 11,3).

Estoy convencido que el Cardenal Herrera Oria vivió esta imagen en su vida y experimentó el amor entrañable de Dios, quien tiene entrañas de misericordia: «Mi corazón está perturbado, se conmueven mis entrañas» (Os 11,8). A Dios se le conmueven las entrañas por cada uno de nosotros.

Demos gracias a Dios por este amor tan grande de Dios con entrañas de misericordia. La imagen de ese niño que podemos ver en muchas familias está expresando el amor de Dios hacia cada uno de nosotros.

2.- Acción de gracias por la salvación de Dios

El canto interleccional está tomado del libro de Isaías, que habla de Dios como salvador y fuente de salvación. Nos invita a la confianza en Dios que salva: «Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación» (Is 12,2).

¿En quién confiamos? ¿De dónde proviene la fuerza que nos mantiene en vida y en acción? Nuestros proyectos, ¿de dónde arrancan? ¿Cuáles son nuestras fuentes? El profeta nos invita a acudir al manantial de vida y salvación: «Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación» (Is 12,3).

D. Ángel acudió a la fuente de la salvación. A pesar de ser un hombre de gran talla y categoría humana, no pudo realizar las obras que llevó a cabo con sus propias fuerzas. El Cardenal Herrera Oria es una figura grandiosa a todos los niveles: humanamente hablando, como hombre de fe, como pastor de Iglesia y como avanzado a su tiempo en varios campos, sobre todo de la educación y de la comunicación.

Toda esa gran obra de D. Ángel no puede salir solo de sus limitadas fuerzas humanas. Él ha experimentado el amor de Dios y ha acudido a las fuentes de la salvación que le han dado fuerza. Quien está junto a las fuentes de la salvación «será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin» (Sal 1, 3). Sus raíces se acercan a las aguas del manantial de Dios.

En esta celebración hay gente de la Fundación Victoria de Enseñanza, que asume un aspecto de la obra de D. Ángel, la obra educativa. También hay alumnos de la universidad que él crea para formar cristianos en la doctrina social de la Iglesia. Algunos presentes llevaron a cabo la obra educativa y evangelizadora en pueblos pequeños, con las llamadas “Escuelas-Capilla”. A los que nos toca asumir alguna de esas tareas, que inició D. Ángel, no podemos fiarnos de nosotros mismos, ni confiar en nuestras propias fuerzas. Hemos de hacerlo como lo hizo él, acudiendo a las fuentes de la salvación.

3.- Profundidad del amor cristiano

San Pablo, en la carta a los Efesios, nos ha dicho que el amor de Cristo lo transciende todo y es como un mar de fondo. Habla de la riqueza insondable de Cristo, del misterio escondido en Dios, que él tiene el honor de anunciar: «A mí, el más insignificante de los santos, se me ha dado la gracia de anunciar a los gentiles la riqueza insondable de Cristo» (Ef 3,8). Esa riqueza insondable no terminaremos nunca de apropiárnosla; lo que significa Cristo para la humanidad y para nuestra vida es una riqueza insondable y misteriosa. Cristo es la fuente de sabiduría, de salvación, de fuerza, de creatividad, de iniciativa.

Hoy damos gracias a Dios por la persona y por la figura de D. Ángel, que tanto ha aportado a la Iglesia en España y, de modo especial, a la Iglesia particular de Málaga; a nuestra diócesis, de la que él fue pastor.

Dando gracias a Dios también le pedimos que nos ayude a nosotros a coger el testigo; cada cual donde le toque: en la enseñanza, en la economía, en la política, en los medios de comunicación…, sabiendo que, antes que nosotros, otros cristianos, como D. Ángel, han sabido dar una respuesta acertada y adecuada a los retos que la sociedad planteaba en su tiempo.

Esta es la enseñanza que D. Ángel nos da hoy: que podamos y sepamos acertar en las respuestas a los retos que nuestra sociedad nos plantea. No creo que sean mayores ni menores que los de su época; puede que sean distintos; aunque, es posible que tengan el mismo calibre.

Pidamos al Señor que sea él nuestro cimiento y que habite en nosotros: «Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento» (Ef 3,17);

4.- Corazón traspasado de Cristo

El apóstol Juan fue testigo, delante de la cruz en la fue crucificado el Señor, de que el corazón de Cristo ha sido abierto por una lanza de un soldado: «El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis» (Jn 19,35).

No le quebraron las piernas a Jesús, en cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento: «Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: No le quebrarán un hueso» (Jn 19,36). No le quebraron ni un hueso; pero su corazón fue traspasado ofreciendo hasta la última gota de sangre y agua: «Uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua» (Jn 19,34). No se reservó nada; lo ofreció todo.

El corazón insondable de Jesús es fuente de amor y manantial de gracia, que se ofrece completamente para que bebamos de Él, para que nos fortalezcamos de Él.

Es preciosa la oración de san Ignacio: “Alma de Cristo santifícame, cuerpo de Cristo sálvame, sangre de Cristo embriágame, agua del costado de Cristo lávame”. Esa es la fuente donde bebió D. Ángel y nos invita en este cincuentenario a hacer nosotros lo mismo.

Vamos a seguir dando gracias al Señor por el regalo que fue para la Iglesia de Málaga y para nosotros la figura y la obra de D. Ángel.

Pedimos a la Santísima Virgen que sepamos recoger el testigo que nos dejó D. Ángel, tomando fuerzas del manantial de Cristo. Amén

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Tue, 12 Jun 2018 10:34:01 +0000
“Corpus Christi” http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44768-“corpus-christi”.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44768-“corpus-christi”.html “Corpus Christi”

Homilía pronunciada por el obispo de Málaga, Jesús Catalá, en la solemnidad del Corpus Christi, en la Catedral de Málaga, el 3 de junio de 2018.

(Catedral-Málaga, 3 junio 2018)

Lecturas: Ex 24,3-8; Sal 115; Hb 9,11-15; Mc 14,12-16.22-26.

La Eucaristía, alimento de vida eterna

1.- Festividad del Corpus
Hoy celebramos con gran gozo la festividad del Cuerpo y Sangre del Señor, en la que adoramos este gran misterio de amor. La Iglesia tiene su centro en la Eucaristía, “fuente y cima de toda evangelización” (Presbyterorum ordinis, 5); y de ella nacen todas las demás actividades pastorales, porque la celebración eucarística es la acción más importante que realiza la Iglesia.

 

Como hemos escuchado en el Evangelio de Marcos, Jesús pide a sus discípulos que preparen la cena pascual (cf. Mc 14,14-16). Una vez en la mesa, «mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: Tomad, este es mi cuerpo» (Mc 14, 22). Jesús identifica el pan que parte y ofrece a sus discípulos con su cuerpo, que va a entregar en el altar de la cruz.

Jesús nos ofrece su Cuerpo como alimento y su Sangre como bebida: «Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella» (Mc 14, 23). Bajo las especies de pan y vino se encuentra, queridos fieles, la presencia real y sacramental del Cuerpo y de la Sangre de Jesucristo.

2.- Pan de eternidad

La Eucaristía es pan de eternidad, porque Cristo es el Pan vivo con sabor de vida eterna: Como él ha dicho: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna» (Jn 6,54). Conviene remarcar que Jesús insiste en el disfrute de la vida eterna ya aquí durante nuestra vida temporal. Cuando comemos el pan de eternidad en este mundo, ya se hace presente la vida eterna en nuestro corazón; porque el Verbo eterno, Hijo de Dios, se ha encarnada y ha entrado en la historia humana. Por tanto, en la vida temporal ya pregustamos la vida eterna en este augusto sacramento.

En la Liturgia de las Horas de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo rezamos: “Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura” (Ant. del Magnificat de las II Vísperas).

La Eucaristía es el alimento para la vida eterna, que sacia la sed de eternidad, que nutre la semilla divina de inmortalidad recibida en el bautismo y transforma al hombre. Hoy le pedimos al Señor que nos ofrezca ese Pan, porque necesitamos el alimento que perdura más allá de esta vida temporal. Estamos llamados a vivir más allá de la muerte temporal.

El hombre, durante su peregrinar en la tierra, está hambriento de alimento corporal y espiritual; en la Eucaristía puede satisfacer esa hambre. Al participar en la Eucaristía, no sólo alimentamos nuestra alma, sino que recibimos la herencia eterna prometida (cf. Hb 9, 15).

Para llegar a la eternidad, queridos fieles, no puede faltarnos el Pan de la Eucaristía, sin el cual no tendríamos fuerza para caminar ni avanzar. Dios, conociendo nuestra hambre radical y profunda, nos prepara un banquete para nuestra alma con el Cuerpo y la Sangre de su Hijo. Este Pan es remedio de inmortalidad. Como dice san Ignacio de Antioquía: “No encuentro ya deleite en el alimento material ni en los placeres de este mundo. Lo que deseo es el pan de Dios, que es la carne de Jesucristo, de la descendencia de David, y la bebida de su sangre, que es la caridad incorruptible” (Carta a los Romanos, 6,5). ¡Ojalá tengamos siempre hambre de este pan de eternidad, de este pan de inmortalidad!

3.- Día de Caridad

En la solemnidad del “Corpus” celebramos en España el “Día de Caridad”. Participar en el banquete eucarístico exige acercarse al hermano pobre y necesitado; la Eucaristía nos hace partícipes del amor de Dios y nos anima a acercarnos más a los pobres con solicitud y afecto.

El lema de este año versa sobre el compromiso social y la caridad transformadora: “Tu compromiso transforma el mundo”. Los Obispos de la Comisión episcopal de Pastoral Social nos recuerdan en su mensaje que en la plegaria eucarística hay dos momentos en los que se manifiesta la fuerza transformadora de la Eucaristía. Son las “epíclesis” o invocaciones al Espíritu Santo; en la primera pedimos al Padre que envíe su Espíritu para que el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y la sangre del Señor; os ruego que os fijéis en este gesto que haremos los sacerdotes antes de la consagración de los dones. Y en la segunda se pide la invocación del Espíritu sobre la comunidad eclesial. “En ambas epíclesis los cristianos expresamos el dinamismo transformador que encarna la celebración eucarística y descubrimos la necesidad de ser instrumentos de renovación del cosmos y de la humanidad, desde la comunión con Cristo. Pidamos, hoy, al Espíritu Santo que esta mística social y transformadora de la Eucaristía nos ayude a comprometernos en la transformación del mundo y en la promoción de una caridad transformadora en todas nuestras organizaciones caritativas y sociales”.

La colecta de hoy, como sabéis, irá destinada a “Caritas”, que es el organismo pastoral que concreta y expresa la caridad que emana de la Eucaristía. Desde el primer momento de la historia los cristianos han sacado de la Eucaristía la fuerza y el ánimo para vivir la caridad. El amor a Dios lleva al amor al hermano; esa es la caridad de siempre que brota de la Eucaristía, cuando la comunidad cristiana la celebra.

“Caritas” ha sido creada como organismo pastoral; que no es una asociación, ni una organización no-gubernamental (ONG). “Caritas” es la misma Iglesia católica; “Caritas” somos todos los católicos, que impulsados por el amor fraterno atendemos las necesidades de los más pobres.

En este año estamos celebrando el Cincuenta Aniversario de “Caritas Diocesana” de Málaga, instituida por el Obispo D. Emilio Benavent en 1968. Damos gracias a Dios por este acontecimiento de nuestra Iglesia particular. Desde “Caritas Diocesana” se coordinan las Caritas parroquiales y se asumen las necesidades más importantes de la Diócesis y también las de aquellas comunidades cristianas que no pueden afrontar las necesidades que tienen. Hay un programa de actividades, que ya se ha presentado, para celebrar este Cincuentenario de “Caritas Diocesana”.

4.- Servidores y adoradores

Deseo agradecer a todos los responsables y voluntarios de las diversas “Caritas” parroquiales y a los responsables y voluntarios de “Caritas Diocesana” su gran dedicación y generosidad en ayuda de nuestros hermanos más necesitados. También realizáis esta dimensión caritativa las asociaciones, los movimientos y las cofradías, que lo habéis asumido como una prioridad en vuestra actividad. Todo eso debe ser expresión de la caridad que brota de la Eucaristía.

Pido al Señor que os bendiga y que os ofrezca recompensa de eternidad por los servicios caritativos que hacéis en aquí en la tierra. Todos salimos ganando, puesto que una poca generosidad en la tierra es recompensada por el Señor con una eternidad en el cielo. ¡Vale la pena!

Adoremos y acompañemos al Señor sacramentado por las calles de nuestra querida ciudad de Málaga, dando testimonio público de nuestra fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

Pidamos al Señor que nos haga dignos de participar en su mesa eucarística, comprometiéndonos a acoger a todos nuestros hermanos, sobre todo a los más necesitados de nuestro amor.

Y pedimos a la Santísima Virgen María que interceda por nosotros, para que seamos verdaderos adoradores de Cristo sacramentado y solícitos de nuestros hermanos los pobres. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Tue, 05 Jun 2018 09:24:17 +0000
Jornada Pro Orantibus http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44577-jornada-pro-orantibus.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44577-jornada-pro-orantibus.html Jornada Pro Orantibus

Mensaje del Obispo de Málaga y presidente de la Comisión Episcopal de Vida Consagrada, Jesús Catalá, con motivo de la Jornada Pro Orantibus, Día de la Vida Contemplativa.

En la solemnidad litúrgica de la Santísima Trinidad, misterio central de la fe y de la vida cristiana, celebramos la Jornada Pro Orantibus, recordando a quienes Dios ha llamado a la vida contemplativa para consagrar su vida en el silencio de los monasterios. Los monjes, las monjas y las personas de vida

eremítica ofrecen su vida en alabanza continua a la Santa Trinidad e interceden por la Iglesia y por el mundo; son como velas que arden ante la presencia del Señor dándole gracias y rezando por todos.

Al coincidir con el Año Jubilar Teresiano, los obispos españoles hemos propuesto como lema de la Jornada una exhortación que santa Teresa de Ávila decía a sus monjas: «Solo quiero que le miréis
a Él». Contemplar a Cristo implica una doble peregrinación en la espiritualidad de Teresa de Jesús, expresada en uno de sus poemas que lleva el título: «Alma, buscarte has en Mí».

Esta misma invitación de la gran santa contemplativa va dirigida también a todos nosotros. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre (cf. Misericordiae vultus, 1). En esta Jornada damos gracias en primer lugar a Dios por el inmenso don de los contemplativos; y agradecemos a todas las personas que viven su consagración en los monasterios su oración, su presencia callada entre nosotros, su dedicación

a las cosas de Dios, su trabajo y su apoyo a esta sociedad, tan necesitada de transcendencia.

Pedimos por ellos, para que permanezcan fieles a la llamada del Señor en la vida contemplativa.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Fri, 25 May 2018 14:05:28 +0000
350 aniversario del Santísimo Cristo de la Salud y de las Aguas http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44477-350-aniversario-del-santísimo-cristo-de-la-salud-y-de-las-aguas.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44477-350-aniversario-del-santísimo-cristo-de-la-salud-y-de-las-aguas.html 350 aniversario del Santísimo Cristo de la Salud y de las Aguas

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, Jesús Catalá, en el 350 aniversario del Santísimo Cristo de la Salud y de las Aguas, en Antequera, el 19 de mayo de 2018.

Lecturas: Jl 3,1-5; Sal 103,1.24.29-34; Rm 8,22-27; Jn 7,37-39.

1.- Celebramos hoy el 350 Aniversario del prodigio de la abundante lluvia atribuida al Santísimo Cristo de la Salud y de las Aguas en nuestra querida Antequera. La Hermandad del mismo nombre y todos los fieles cristianos os habéis esforzado en preparar con esmero esta fiesta con diversas actividades. ¡Enhorabuena! Doy gracias a Dios por vuestra fe en Cristo y por la devoción que tributáis a su venerada imagen. Os felicito por vuestro amor y adoración al Santísimo Cristo de la Salud y de las Aguas, expresado en tantos actos litúrgicos y de piedad religiosa.

Jesucristo es el único Salvador del género humano; no hay otros salvadores. Cuando el apóstol Pedro curó a un enfermo en nombre de Cristo, los jefes del pueblo le preguntaron en nombre de quién había realizado ese prodigio; y él respondió, lleno de Espíritu Santo: «Quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante vosotros» (Hch 14,10). Cristo es la piedra angular y no hay salvación fuera de Él, «pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos» (Hch 14,12).

Queridos fieles cristianos, no pongáis vuestra confianza en otros diosecillos, que no salvan; no pongáis el corazón donde no hay verdadera felicidad; y donde no se encuentra el sentido de la vida.

Imagino que todo cristiano antequerano ha tenido experiencia de que su Patrón, el Santísimo Cristo de la Salud y de las Aguas le ha curado de diversas heridas, sobre todo de la herida del pecado. Si no habéis tenido experiencia de haber sido curados por el Cristo de la Salud, quiere decir que no habéis entendido al Cristo de la Salud y vuestra necesita madurar aún; pero espero que todos hayamos tenido la experiencia de haber sido sanado por él, de haber sido curados de nuestras heridas; éstas son muchas como los egoísmos, los rencores, el pecado que nos aparta de Dios y de los demás.

Cristo es salvación de todo ser humano; es salud del alma y del cuerpo. Él es salud de alma y cuerpo; y no debemos pedirle solo la salud del cuerpo. Hemos de pedirle la salud del cuerpo y del alma; y fundamentalmente del alma.

Este año recorre el decimocuarto Aniversario del Patronazgo sobre Antequera del “Cristo de la Salud, Señor de las Aguas y de Ánimas de San Juan”, en cuyo décimo Aniversario tuve el gozo de presidir la celebración eucarística en la iglesia de San Juan. Espero y deseo que seáis fieles a vuestro Patrón, el único Maestro y el único Salvador de la humanidad.

2.- Según narra el cronista de la parroquia antequerana de San Juan, Gregorio Muñoz Reina, y todos conocéis bien, la ciudad se vio afectada por una tremenda sequía en 1668, que comenzaba a causar graves perjuicios en los campos y provocaba una gran hambruna (cf. Archivo Histórico Municipal de Antequera. Fondo Parroquial. Libro de Matrícula de la parroquia de San Juan, n. 189).

En el mes de abril de ese año se acordó que las parroquias de la ciudad y las distintas órdenes de clérigos, bien representados aún hoy día por diversos religiosos y sacerdotes realizaran rogativas para pedir la lluvia, e hicieran novenarios, triduos, actos penitenciales y procesiones desde los distintos templos; pero estos actos no obtuvieron el resultado deseado.

En la iglesia de San Juan era venerada esta imagen del Cristo de la Salud, que contemplamos, talla anónima de Jesús crucificado de comienzos del siglo XVII. Tras celebrarse el novenario al Cristo de la Salud, ya entrado el mes de mayo, tuvo lugar la salida procesional de la imagen, cuyo destino era el emblemático Cerro de la Vera Cruz, paraje señalado para las estaciones de penitencia de las cofradías locales; y después estaba previsto entrar en las iglesias de los monasterios de Antequera, donde se rezaran cánticos y alabanzas al Señor. Entonces se desató una gran tormenta de rayos y granizo, cayendo agua abundante.

La ciudad de Antequera, agradecida por este hecho milagroso, añadió al nombre del Cristo de la Salud el título de “Señor de las Aguas”, en reconocimiento por su intercesión; y comenzó a celebrar anualmente una novena, predicando cada día un religioso de los distintos conventos, como habéis hecho también en estos años.

Años después, en 1694, la imagen quedaría instalada en la cofradía de la Vía Sacra de San Juan, quien adoptó al Santo Cristo como titular. Y posteriormente se unió, como bien sabéis, la cofradía de Ánimas, añadiéndole al Cristo el título de “Animas de San Juan”. Y finalmente, la especial devoción del pueblo de Antequera a esta hermosa Imagen del Cristo se vería culminada con su proclamación como patrón de la Ciudad, en el año 2004.

3.- Esta historia, que todos conocéis bien, es bueno recordarla 350 años después, para que no se olvide y para que la transmitáis a vuestros hijos y a las generaciones futuras; para que no se pierda la devoción al Cristo de la Salud y de las Aguas.

Esta hermosa fiesta antequerana se enmarca hoy en la solemnidad litúrgica de Pentecostés, en cuya Secuencia se pide al Espíritu Santo: “Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero”.

¡Qué bien se puede aplicar hoy esta oración ante la imagen del Cristo de la Salud y de las Aguas: Riega la tierra de mi alma en sequía, sana mi corazón enfermo, lava mis manchas, infunde calor en mi corazón! Rezad esta oración ante la imagen del Cristo de la Salud y de las Aguas.

Queridos antequeranos, el Espíritu Santo es como lluvia en la sequía, como rocío del cielo, como agua suave que penetra la tierra y la fecunda. Una vez, hace 350 años, recibisteis agua abundante que fecundó vuestros campos y sació el hambre. ¡Dejad ahora que la lluvia divina del Espíritu Santo penetre vuestras almas, ablande vuestro corazón, abra vuestros oídos a la Palabra de Dios, fecunde vuestro trabajo y os llene de alegría! ¡Que esta tarde venga una lluvia abundante, divina, del Espíritu Santo!

El Espíritu de Dios es amor divino más fecundo que el desierto y más fuerte que la muerte. El Espíritu de Dios es capaz de derretir el hielo, saciar el hambre, vestir la desnudez, perdonar el pecado. El Espíritu es dador de vida, aliento de vitalidad, fuerza vivificante, que renueva la faz de la tierra y nuestros corazones desgarrados por el pecado.

El Señor Jesús nos ha dicho en el evangelio: «El que tenga sed, que venga a mí y beba» (Jn 7,37). ¡Acudid, antequeranos, a Dios para recibir el agua de la verdadera vida! No bebáis en charcos de agua estancada y sucia; esos charcos son ciertas ideologías y modas que denigran al ser humano. El que crea en Cristo de la Salud «de sus entrañas manarán ríos de agua viva» (Jn 7,38).

Queridos fieles y devotos, el Santo Cristo de la Salud y de las Aguas os ofrece ahora un agua mucho más vivificante de la que os regaló hace 350 años. Es un agua que salta hasta la vida eterna, como le dijo el Señor a la samaritana (cf. Jn 4,14).

4.- La Iglesia en España celebra en esta solemnidad de Pentecostés el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar con el lema “Discípulos misioneros de Cristo, Iglesia en el mundo”.

El Concilio Vaticano II (cf. Apostolicam actuositatem, 1) y los papas posteriores (cf. Pablo VI, Evangelii nuntiandi, 70; Juan Pablo II, Christifideles laici, 15; Papa Francisco, Evangelii gaudium, 20) nos han recordado que la Iglesia existe para evangelizar y de modo especial han destacado el lugar que deben ocupar los seglares en esta misión.

Para llevar a cabo esta importante tarea se necesitan laicos bien preparados, cristianamente formados, animados por una fe sincera, cuya vida haya sido transformada por el encuentro personal con Jesucristo. Como nos recordaba el papa Francisco: “Necesitamos laicos que se arriesguen (…), laicos con visión de futuro, no cerrados en las pequeñeces de la vida (…), laicos con el sabor de la experiencia de la vida, que se atrevan a soñar” (Asamblea del Pontificio Consejo para los Laicos. Roma, 17.06.2016).

Para realizar la misión que la Iglesia nos encomienda es necesario estar abiertos a la acción del Espíritu Santo en este Pentecostés de hoy. Necesitamos pedir al Señor que nos enseñe y nos ilumine en la tarea encomendada, como nos ha recordado san Pablo: «Nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8,26). El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad. ¡Dejémonos conducir por el Espíritu! ¡Dejémonos transformar por él! ¡Dejémonos inundar por sus aguas torrenciales, que nos ofrece hoy el Espíritu, para que nuestra tarea en la Iglesia y en el mundo sea fecunda!

5.- Damos gracias a Dios por la fe y la devoción en Antequera al “Santísimo Cristo de la Salud, de las Aguas y de Ánimas de San Juan”. Le pedimos que cure las heridas de nuestra alma; que nos haga valientes testigos del Evangelio; que nos conceda participar en la Eucaristía, para alimentarnos de su cuerpo; y un día podamos participar en el banquete del reino de los cielos.

Pedimos a la Santísima Virgen María, que estuvo unida en oración a los Apóstoles en el día de Pentecostés, que interceda por todos los fieles de Antequera, para que promuevan en nuestra Iglesia un nuevo y fecundo Pentecostés. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 21 May 2018 12:31:44 +0000
Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar Asociado http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44476-pentecostés-día-de-la-acción-católica-y-del-apostolado-seglar-asociado.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/44476-pentecostés-día-de-la-acción-católica-y-del-apostolado-seglar-asociado.html Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar Asociado

Homilía pronunciada por el obispo de Málaga, Jesús Catalá, en la celebración de Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar Asociado, en la Catedral de Málaga, el 20 de mayo de 2018.

Lecturas: Jl 3,1-5; Sal 103,1.24.29-34; Rm 8,22-27; Jn 7,37-39.

Discípulos misioneros en el mundo

1.- En esta solemnidad litúrgica de Pentecostés la Iglesia en España celebra el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar con el lema “Discípulos misioneros de Cristo, Iglesia en el mundo”.

El Concilio Vaticano II situaba como una urgencia de nuestros tiempos la participación de los fieles laicos en la misión de la Iglesia: “Las circunstancias actuales les piden un apostolado mucho más intenso y más amplio (…). Y este apostolado se hace más urgente porque ha crecido muchísimo, como es justo, la autonomía de muchos sectores de la vida humana, y a veces con cierta separación del orden ético y religioso y con gran peligro de la vida cristiana” (Apostolicam actuositatem, 1).

El papa Pablo VI nos recordaba que la Iglesia existe para evangelizar y de un modo especial destacaba el lugar que deben ocupar los seglares en esta misión, afirmando que “su vocación específica los coloca en el corazón del mundo y a la guía de las más variadas tareas temporales” (Evangelii nuntiandi, 70).

A los veinte años del Concilio Vaticano II, el papa Juan Pablo II expresó con claridad la dimensión secular como propio de los laicos: “Ciertamente, todos los miembros de la Iglesia son partícipes de su dimensión secular; pero lo son de formas diversas. En particular, la participación de los fieles laicos tiene una modalidad propia de actuación y de función, que, según el Concilio, “es propia y peculiar” de ellos.

Tal modalidad se designa con la expresión “índole secular” [Lumen gentium, 31]” (Christifideles laici, 15).

Y en la actualidad el papa Francisco ha instado a todos los miembros de la Iglesia a salir de su propia comodidad y acercarse a las periferias que necesitan la luz del Evangelio (cf. Evangelii gaudium, 20); y en esa tarea ocupan un lugar privilegiado los fieles laicos.

Como veis, el Concilio Vaticano II y los papas posteriores instan al laicado a que asuma su misión propia de transformar el mundo y la sociedad a la luz del Evangelio.

2.- Para llevar a cabo esta importante misión se necesitan laicos bien formados cristianamente, animados por una fe sincera, cuya vida haya sido transformada por el encuentro personal con Jesucristo; quien no reúna estas condiciones, no puede ser “discípulo misionero”.

Necesitamos un laicado maduro, con buena formación cristiana (cf. J.Catalá, Carta pastoral, Remando juntos, 6), capaz de dar razón de su fe (cf. 1 Pe 3,15) y vivir con coherencia su vida cristiana, dando testimonio gozoso de su encuentro con Cristo.

Os animo a una buena formación. La Diócesis dispone de instituciones formativas adecuadas para ello: escuelas de Teología, Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Centro Agregado a la Facultad de Teología de Granada con la especialidad en Teología Fundamental, aprobado recientemente por la Santa Sede. Ahora los laicos podréis cursar los estudios de teología en Málaga hasta esos altos niveles. ¡Ojalá hubiera muchos laicos que os comprometierais a hacer unos estudios serios de teología! De ese modo, levantaríamos el nivel de nuestras comunidades, de los movimientos y asociaciones; y, naturalmente, de nuestra Diócesis. Al menos os pido que hagáis el nivel de las Escuelas de Teología.

3.- El papa Francisco nos recordaba: “Necesitamos laicos que se arriesguen (…), laicos con visión de futuro, no cerrados en las pequeñeces de la vida (…), laicos con el sabor de la experiencia de la vida, que se atrevan a soñar” (Asamblea del Pontificio Consejo para los Laicos. Roma, 17.06.2016).

El profeta Joel predijo que el Señor enviaría el Espíritu Santo: «Derramaré mi espíritu sobre toda carne, vuestros hijos e hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños y vuestros jóvenes verán visiones» (Jl 3,1). ¡Hay que soñar y tener visiones desde el Espíritu!

El Señor envía su Espíritu para llenar el corazón de sus fieles, para animarlos a la misión, para confortarlos en el combate cristiano, para transformar la realidad temporal a la luz del Evangelio y con los sueños del Espíritu; no con sueños de vuelo bajo y raso, sino con sueños de alto vuelo que otorga el Espíritu. ¡Queridos fieles laicos, soñad con imaginación hermosos proyectos de evangelización! ¡Salid al mundo con la fuerza del Espíritu, para limpiarlo de la suciedad del pecado y configurarlo cada vez más a imagen de Jesucristo!

4.- Los obispos españoles de la Comisión episcopal de Apostolado Seglar, en su mensaje para este día titulado “Discípulos misioneros de Cristo, Iglesia en el mundo”, nos recuerdan que, en la Iglesia, nacida bajo el impulso del Espíritu Santo, “el laicado juega un papel fundamental para esta nueva etapa de la evangelización, a la que hemos sido convocados reiteradamente por los últimos pontífices”.

Los laicos estáis llamados a ser Iglesia en el mundo, porque vuestro apostolado tiene su origen en el sacramento del bautismo, en el que cada fiel laico se convierte en discípulo misionero de Cristo, en sal de la tierra y luz del mundo (cf. Evangelii gaudium, 120).

Ser discípulos misioneros significa poner a Cristo en el centro de la propia existencia; nutrirse de la oración y de la escucha de la Palabra; celebrar con gozo los sacramentos, especialmente la Eucaristía; vivir en amor y fidelidad a la Iglesia, instituida por el mismo Cristo como instrumento de comunión y de salvación en el mundo (cf. Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 1).

Remarco la importancia de la fidelidad y el amor a la Iglesia. No es buena una crítica despiadada, ni desafección, ni alejamiento de la Iglesia. No hay ni debe haber dicotomía entre la jerarquía y los fieles laicos.

Ser discípulos misioneros de Cristo consiste en estar atentos a las necesidades de nuestros hermanos, especialmente de los pobres y excluidos, siendo para ellos oasis de misericordia y de ayuda; ser discípulos misioneros significa encarnar la vocación al Amor a la que estamos llamados; implica vivir con alegría y esperanza.

5.- Esta llamada a ser discípulos misioneros de Cristo va dirigida a todo fiel cristiano y a los miembros de Acción Católica, de Apostolado Seglar, de Asociaciones y Movimientos de fieles laicos.

Las diferentes realidades eclesiales, a las que pertenecéis, no hablan lenguajes diversos. Hay estilos, métodos, aspectos y expresiones distintas, pero fundamentalmente se hable el mismo lenguaje de la fe, la misma esperanza y el mismo amor; se trata del mismo Señor Jesucristo. Debemos hablar todos el mismo lenguaje eclesial, con las pequeñas diferencias de método o estilo. Hemos de buscar lo que nos une. El Espíritu ofrece la comunión entre los fieles de diferentes estilos; pertenecemos a la misma y única Iglesia de Cristo.

6.- En octubre de este año se celebrará una Asamblea sinodal de Obispos de todo el mundo para tratar sobre los jóvenes. Queridos fieles, estamos llamados, como nos pide el Papa, a escuchar a los jóvenes y ayudarles a que asuman su protagonismo en la tarea de la evangelización, en comunión con los adultos.

Quiero haceros una llamada. A veces, a los adultos les cuesta dejar sus cargos; da la impresión de que algunos adultos son los dueños de la agrupación eclesial, sea hermandad, comunidad, movimiento o asociación. No solamente hay que escuchar a los jóvenes; hay que incorporarles a las tareas de responsabilidad y de dirección. También los mayores fueron un día jóvenes.

A veces escucho las quejas de algunos jóvenes, a quienes no se les permite participar en las decisiones de los organismos a los que pertenecen. Me duele escuchar esto; y os invito a que les escuchéis y les incorporéis incluso en las responsabilidades de decisión; ayudadles a madurar; y podéis enriqueceros con su entusiasmo, sus sueños, sus proyectos que renovarán vuestras asociaciones.

7.- Para llevar a cabo la misión que la Iglesia nos encomienda, es necesario estar abiertos a la acción del Espíritu. Nosotros no sabemos muchas veces cómo actuar, ni cómo afrontar los grandes retos que se nos presentan y que incluso nos abruman. Necesitamos pedir al Señor que nos enseñe y nos ilumine para hacer bien la tarea encomendada. Como nos ha recordado san Pablo: «Nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8,26). El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad. ¡Dejémonos conducir por el Espíritu! ¡Dejémonos transformar por él! ¡Dejémonos inundar por sus aguas torrenciales, para que nuestro trabajo sea fecundo!

Es necesario vivir en comunión con la Iglesia, dada la diversidad de carismas que el Espíritu regala a la misma. Existen muchas formas diferentes de afrontar el apasionante reto de la evangelización. Como os recordaba en mi carta pastoral “Remando juntos” hemos de apostar por una “pastoral de conjunto” (n.21), trabajando en comunión y coordinados.

8.- Esta actitud debe inspirar a las parroquias, los arciprestazgos, las delegaciones diocesanas, los institutos religiosos, las asociaciones, las cofradías, los movimientos, las instituciones educativas de inspiración católica. Todas estas realidades eclesiales deben tener como punto de referencia pastoral la Diócesis y vivir en comunión con ella; eso es vivir en comunión con la Iglesia.

Hoy damos gracias a Dios por la gran riqueza de grupos, instituciones e iniciativas evangelizadoras y pastorales de nuestra Diócesis.

Doy gracias a Dios por vuestra presencia y por la misión que el Señor os ha encomendado a cada uno.

Y pedimos a la Virgen María, bajo el título de Santa María de la Victoria, patrona de toda la Diócesis, que estuvo unida en oración a los Apóstoles en el día de Pentecostés, que interceda por nuestro laicado, para que promueva en nuestra Iglesia un nuevo y fecundo Pentecostés. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 21 May 2018 12:28:15 +0000
En el Encuentro Diocesano de Juventud http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/43862-en-el-encuentro-diocesano-de-juventud.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/43862-en-el-encuentro-diocesano-de-juventud.html En el Encuentro Diocesano de Juventud

Homilía del Obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá, en el Encuentro Diocesano de Juventud en Vélez-Málaga

(Vélez-Málaga, 14 abril 2018)

Lecturas: Hch 6,1-7; Sal 32,1-2.4-5.18-19; Jn 6,16-21.

Dejar las propias redes y seguir a Jesús

1.- Cambiar el mundo

Nuestro Encuentro diocesano de Jóvenes, en su edición treinta y una, se enmarca este año mirando la Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos en Roma que se celebrará en octubre próximo sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Este tema os implica en primera persona a todos los jóvenes. Esta Asamblea se presenta como una oportunidad providencial para involucrar a los jóvenes en la responsabilidad misionera, que necesita de su rica imaginación y creatividad.

Nuestro Encuentro diocesano pretende celebrar una jornada de convivencia, reflexión y oración en el tiempo de la Pascua, donde los jóvenes se sientan llamados por el Señor a seguirlo y a transformar nuestro mundo. Como dice la camiseta que lleváis: “Y tú, ¿te atreves a ser protagonista del cambio?

El Señor nos invita a seguirlo; si no vamos detrás de él no cambiaremos el mundo. Si queremos cambiarlo a nuestro modo, lo empeoraremos -como está sucediendo por desgracia-. Cuando tengáis responsabilidades en nuestra sociedad y ocupéis cargos de gobierno, de dirección de empresas, de profesorado, de padres de familia, poned entusiasmo para cambiar nuestra sociedad a mejor; no para empeorarla. Por tanto, dejad vuestros esquemas y proyectos; porque el mejor plan es el que nos propone Jesús, que nos invita a seguirle.

2.- Seguir a Cristo

Recientemente ha habido en Roma un pre-sínodo, en preparación a la asamblea sinodal. La segunda parte del lema la lleváis escrita en la espalda de la camiseta y podéis leerla (los jóvenes leen el lema): “Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron” (Mt 4,20). De este lema parte nuestra reflexión de hoy. Jesús les llamó y les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres» (Mt 4,19).

En el discurso reciente del papa Francisco a los jóvenes en Chile, a primeros de este año, les hacía esta pregunta: “¿Qué haría Cristo en mi lugar? En la escuela, en la universidad, en la calle, en casa, entre amigos, en el trabajo; frente al que le hacen bullying: ¿Qué haría Cristo en mi lugar? Cuando salen a bailar, cuando están haciendo deportes o van al estadio: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?” (Papa Francisco, Discurso a los jóvenes. Santuario de Maipu-Chile, 17.01.2018). Preguntadle a Cristo cuando tengáis que hacer esas cosas.

El Papa pedía a los jóvenes tener “ojos chispeantes”. Hay que vivir “la chispa de la vida” (que no se refiere a la Coca-Cola). Tener “ojos chispeantes porque descubrimos que Jesús es fuente de vida y alegría. Protagonistas de la historia, porque queremos contagiar esa chispa en tantos corazones apagados, opacos que se olvidaron de lo que es esperar” (Ibid.).

 

¿Cuántos jóvenes tristes, apagados, vacíos, sin alegría y sin esperanza encontráis en vuestra vida? Levantad la mano los que conozcáis a jóvenes con estas actitudes. (Los jóvenes levantan sus manos). Veo que todos habéis levantado vuestra mano. Si esos jóvenes estuvieran aquí, les preguntaría si conocen algún joven que viva con alegría, que tiene esperanza y “chispa”; y seguramente responderían que os conocen a vosotros.

El Señor, pues, nos invita a seguirle con alegría y con chispa. Vamos a expresar este deseo con un gesto: Primero damos tres chasquidos con los dedos y después decimos: “Queremos seguir al Señor”, acompañando las palabras con tres chasquidos y terminando con otros tres sin decir nada. (Los jóvenes realizan este gesto).

3.- Servir a Cristo y a los hermanos

En la primitiva comunidad cristiana, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas (cf. Hch 6,1).

Los Apóstoles dijeron: «Nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra» (Hch 6,4). Ellos explicaron que no les parecía bien descuidar la palabra de Dios para ocuparse del servicio de las mesas (cf. Hch 6,2).

Existen varios tipos de servicio a los hermanos: primero, atender a las necesidades básicas (dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, visitar al enfermo, …); después, como hemos escuchado, están el servicio de la oración y el de la palabra. Si solo hacemos el primer servicio, no hacemos nada especial, porque también otras personas incluso no creyentes lo hacen.

Pero el servicio de la oración y de la palabra no lo hace tanta gente. En la oración pedimos perdón, damos gracias, alabamos a Dios, escuchamos su palabra. Este momento de celebración eucarística es el más importante de nuestro Encuentro de hoy. ¿Cuántos de vosotros hacéis ya el primer servicio (atención al necesitado, visita al enfermo, …)? (Los jóvenes levantan las manos). ¿Cuántos de vosotros hacéis el servicio de la oración personal, además de la eucaristía y otras celebraciones? ¿Y cuántos realizáis el servicio de la Palabra, anunciándola a los demás? ¿Cuántos dais testimonio de la resurrección del Señor en vuestros ambientes: familia, universidad, amigos? (Todos los jóvenes levantan las manos). ¡Enhorabuena por realizar ese servicio! Merecéis un aplauso. (Los jóvenes aplauden largamente).

Vamos a realizar ahora otro gesto diciendo: “Queremos servir al Señor”. Lo hacemos dando tres palmas; después decimos esta frase acompañada de palmas; y finalmente, damos tres palmas sin decir nada. (Los jóvenes realizan este gesto).

4.- No tener miedo

Cuando el Señor resucitado se aparece a sus discípulos les regala un don ¿Qué les regala? Les ofrece la Paz (cf. Jn 20,19). Y les concede otro don, aunque no se lo dice expresamente. Cuando el Señor se les aparece los discípulos quedan llenos de alegría (cf. Jn 20,20). La Paz y la Alegría son dones pascuales, que tenéis que vivir. Hoy debéis estar hoy llenos de la paz y de la alegría de Cristo resucitado.

Los discípulos tenían miedo, porque habían crucificado a su Maestro y ellos podían correr la misma suerte. El Señor les dice en diversas apariciones que no tengan miedo: «Soy yo, no temáis» (Jn 6,20).

Hoy nos lo dice a nosotros: “No tengáis miedo”. Aunque no os comprendan, aunque os insulten, aunque os vituperen… no tengáis miedo. Porque tenemos la fuerza del Señor. ¡Queridos jóvenes, no tengáis miedo de seguir al Maestro!

¿Cuántas redes habéis dejado ya por el Señor? Una red puede ser un proyecto personal, una carrera, una renuncia a algo por otra persona, un tiempo dedicado a otro, una renuncia a un capricho. Levantad la mano los que hayáis renunciado al menos a una red. (Todos los jóvenes levantan la mano). ¿Cuántos estarías dispuestos a renunciar a vuestro proyecto personal, si el Señor os llama a consagraros a él? (Algunos jóvenes levantan la mano). Vais a ser más felices, si renunciáis a vuestro proyecto personal y seguís al Señor que si os guardáis vuestra red; porque de ese modo no pescaréis nada. ¿Habéis entendido? El que quiera pescar con su red, se quedará sin pesca; pero el que sea capaz de fiarse del Señor, recogerá una pesca abundantísima.

Os invito a poneros delante del Señor y a decirle: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Cuando recibáis a Cristo en la eucaristía, decídselo. Vamos a expresarlo con un gesto: Ponemos nuestras manos cruzadas en nuestro pecho y decimos: “Aquí estoy”; luego abrimos los brazos diciendo: “Señor”; y finalmente, levantamos las manos hacia arriba mientras decimos: “Para hacer tu voluntad”. (Los jóvenes realizan este gesto).

Pedimos a la Santísima Virgen María que nos ayude a vivir como desea el Señor; a seguirlo, dejando nuestras propias redes; y a servirlo como él quiere. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 16 Apr 2018 11:48:02 +0000
A los miembros de las Congregaciones y Hermandades de Gloria http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/43740-a-los-miembros-de-las-congregaciones-y-hermandades-de-gloria.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/43740-a-los-miembros-de-las-congregaciones-y-hermandades-de-gloria.html A los miembros de las Congregaciones y Hermandades de Gloria

Saludo del Obispo de Málaga, Jesús Catalá, a los miembros de las Congregaciones y Hermandades de Gloria en Málaga.

(Málaga, abril 2018)

¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!

Éste debería ser el grito y el saludo de todas las Hermandades de Gloria, celebrando la Pascua de Resurrección con alegría desbordante.

Cristo, el Señor de la Vida, venciendo la muerte ha resucitado del sepulcro y ha iluminado el mundo y lo ha transformado, dando un nuevo rumbo a la historia humana.

Los apóstoles y discípulos del Señor fueron testigos de la vida y obras que Jesús hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. Y aunque murió en la cruz, ellos confiesan que Dios lo resucitó de entre los muertos.

Los discípulos recibieron del Señor el mandato misionero de anunciar la buena noticia de la resurrección: «Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos» (Hch 10,42). También nosotros estamos llamados a anunciar con gozo la resurrección del Señor.

Creer en Cristo resucitado conlleva los buenos frutos de recibir el perdón de los pecados y la herencia eterna. San Pablo nos exhorta a vivir como “personas resucitadas”, buscando los bienes de arriba, donde está Cristo (cf. Col 3, 1-2).

¡Queridos fieles y miembros de las Hermandades de Gloria, anunciad esta buena nueva a todas las gentes, como hicieron los apóstoles y discípulos del Señor resucitado! ¡Proclamad que Jesucristo ha vencido el pecado y la muerte! ¡Vivid con alegría como “resucitados”, porque hemos sido salvados por Cristo Jesús, Señor nuestro!

Pedimos al Señor resucitado que nos conceda vivir la alegría de la Pascua; que nos otorgue la luz iluminadora de su resurrección y la fuerza para anunciar con valentía a nuestros contemporáneos que la vida terrena y temporal es solo la antesala de la vida eterna, a la que todos estamos llamados.

¡Que la Santísima Virgen María, bajo las diversas advocaciones que profesáis, nos acompañe siempre y nos ayude a vivir con la alegría y la paz del Resucitado!

Con mi bendición.

+ Jesús Catalá

Obispo de Málaga

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 09 Apr 2018 12:06:35 +0000
Celebración de la Pasión del Señor del Viernes Santo http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/43647-celebración-de-la-pasión-del-señor-del-viernes-santo.html http://odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/43647-celebración-de-la-pasión-del-señor-del-viernes-santo.html Celebración de la Pasión del Señor del Viernes Santo

Homilía del Obispo de Málaga en la celebración de la Pasión del Señor del Viernes Santo en la Catedral de Málaga.

(Catedral-Málaga, 30 marzo 2018)

Lecturas: Is 52,13 – 53,12; Sal 30,2.6.12-17.25; Hb 4,14-16; 5,7-9; Jn 18,1 – 19,42.

La misericordia entrañable de nuestro Dios

1.- La liturgia del Viernes Santo nos propone la contemplación de la Cruz, en la que murió nuestro Salvador; y nos invita a dar gracias a Dios por la redención del género humano. Todos hemos sido salvados por Cristo Jesús, quien derramó su sangre como expiación por nuestros pecados.

Jesucristo, el Cordero inocente, con la entrega de su sangre nos mereció la vida. Dios nos reconcilió consigo y con nosotros y nos libró de la esclavitud del diablo y del pecado; por eso todos podemos decir con san Pablo: «El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gal 2,20).

La cruz es el sacrificio de Cristo «único mediador entre Dios y los hombres» (1 Tm 2,5), quien, en su Persona divina encarnada, “se ha unido en cierto modo con todo hombre” (Gaudium et spes, 22) y “ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida se asocien a este misterio pascual” (Ibid.).

En esta tarde queremos dar gracias a Dios por este misterio inefable de amor y de entrega; queremos asociarnos a la oblación de Cristo; queremos ser lavados de nuestros pecados con su gracia.

2.- Santo Tomás de Aquino nos recuerda que “es propio de Dios usar misericordia y especialmente en esto se manifiesta su omnipotencia” (Summa Theologiae, II-II, q. 30, a. 4.). La misericordia divina no es signo de debilidad, sino más bien expresión del poder y de la omnipotencia de Dios y de su amor. Así lo rezamos en la oración colecta del domingo XXVI del tiempo ordinario: «Oh Dios que revelas tu omnipotencia sobre todo en la misericordia y el perdón». ¡Acudamos a esta fuente de misericordia y de amor!

Dios es para la humanidad Aquel que está siempre presente, cercano, providente, santo y misericordioso (cf. Papa Francisco, Misericordiae vultus, 6).

Los Salmos destacan la grandeza del proceder divino y su gran misericordia. Dios es «compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia» (Sal 102,8). Su misericordia y su paciencia se constatan en muchas acciones de la historia de la salvación, donde su bondad prevalece por encima del castigo y la destrucción.

Dios perdona y cura: «Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; Él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura» (102,3-4). El Señor «sana los corazones afligidos, venda sus heridas» (147,3).

Signos concretos de su misericordia son la liberación y el cuidado amoroso: «El Señor liberta a los cautivos, el Señor abre los ojos al ciego; el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos» (145,7-8). Nos ama a todos y cada uno de nosotros; a toda la humanidad.

3.- La misericordia de Dios, como dice el papa Francisco: “no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor, que es como el de un padre o una madre, que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo. Vale decir que se trata realmente de un amor “visceral”. Proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón” (Misericordiae vultus, 6).

«Eterna es su misericordia» es el estribillo que acompaña cada verso del Salmo 135, mientras se narra la historia de salvación del pueblo de Israel. «Porque es eterna su misericordia». Podemos repetir este estribillo interiormente, como oración personal, por cada una de las acciones amorosas y misericordiosas que Dios realiza en nuestra vida, convirtiéndola en historia de salvación. «Porque es eterna su misericordia».

El mismo Jesús, antes su Pasión, rezó con este Salmo de la misericordia, como lo atestigua el evangelista Mateo (cf. 26,30). “En este mismo horizonte de la misericordia, Jesús vivió su pasión y muerte, consciente del gran misterio del amor de Dios que se habría de cumplir en la cruz” (Misericordiae vultus, 7).

4.- Cristo llama a sus discípulos a «tomar su cruz y a seguirle» (Mt 16,24), porque Él «sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas» (1 P 2,21). Él quiere asociarnos a su sacrificio redentor para que seamos sus beneficiarios.

Tenemos el ejemplo especial de la Virgen María, quien se asoció de forma admirable y singular al misterio del sufrimiento redentor de su Hijo Jesús, tal como lo narran los evangelios.

En esta tarde el Viernes Santo, queridos fieles, adoremos a Jesús, que se entrega por toda la humanidad y por nosotros en la cruz y nos invita a seguirle, tomando cada uno su propia cruz. Amén.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Thu, 29 Mar 2018 10:30:34 +0000