Corpus Christi, Día de la Caridad

Carta Pastoral del Obispo de Jaén, Mons. Ramón del Hoyo López.

Queridos fieles diocesanos:

1. El próximo Domingo, día 7 de junio, coincidiendo con la solemnidad del CORPUS CHRISTI, celebramos en la Diócesis, Catedral, parroquias, santuarios y otras comunidades cristianas, el DÍA DE LA CARIDAD.

Eucaristía y Caridad están, como sabemos, íntimamente unidas. Si Jesús nos revela el amor de Dios Padre a favor de cada ser humano, si llegó hasta entregar su vida en la cruz por amor a la humanidad, quien se alimenta del Sacramento eucarístico entra en comunión con ese amor de Jesucristo. Es Él quien transforma y eleva nuestro amor humano a una dimensión, podríamos decir, superior.

Escribe san Agustín que tuvo una especie de visión en la que le pareció oír la voz del Señor que le decía: "Manjar soy de grandes... no me transformarás en ti como al manjar de tu carne, sino que tú te transformarás en mí" . En efecto, cuando recibimos a Cristo en la Eucaristía, su amor se expande a lo más íntimo de nuestro ser, nos enriquece y hace capaces de gestos de amor que pueden transformar la vida de nuestros hermanos. El amor de Dios tiene esa fuerza difusiva en nosotros, para otros.

2. La Campaña de Cáritas de este año nos plantea esta pregunta muy directa: ¿Qué haces con tu hermano? Nuestra respuesta no puede ser la de Caín: "¿Soy yo acaso guardián de mi hermano? (Gen 4,9). Tampoco puede quedar nuestra respuesta en unos meros servicios de beneficencia, en un reparto de alimentos, pago de unos medicamentos, de recibos, entrega de ropa o calzado. Hemos de llegar hasta el acompañamiento y a la promoción de la persona, como proponen los Obispos españoles recientemente .

Es necesario, leemos en este documento: "estar con los pobres, hacer el camino con ellos y no limitarnos a dar a los pobres recursos..." Sólo: "la cercanía es auténtica cuando nos afectan las penas del otro, cuando su desvalimiento y su congoja remueven nuestras entrañas y sufrimos con él... cuando participamos en sus problemas y tratamos de solucionarlos desde dentro" (n. 47).

3. No podemos quedar indiferentes ante la Eucaristía con los hermanos que sufren en Nepal, ni ante las constantes noticias sobre historias reales de sufrimiento y de muerte por alcanzar Europa para tener un trabajo, personas perseguidas y con hambre, hijos de Dios como los demás que son objeto de trata, la nueva esclavitud del siglo XXI, personas sin un techo y privadas de su vivienda, tantos jóvenes y otros hermanos y hermanas sin trabajo, muertes violentas de cristianos por confesar a Jesucristo... ¡Cuántas lacras humanas!

Quien entra en comunión con los sentimientos de Cristo, descubre que el gesto de compartir desde un mismo amor, es el camino adecuado para superar nuestra indiferencia. Una celebración eucarística que no nos lleve a mirar de igual a igual a hermanos que sufren, con hechos y no sólo buenos deseos, es que no manifiesta la fuerza de amor que encierra.

Celebrar la Eucaristía implica salir de nuestra indiferencia y vivir "con" y "para" nuestros prójimos. El Señor nos pregunta como a Caín: ¿dónde esta tu hermano? (Gen 4,9).

4. El servicio a la caridad es dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia y expresión irrenunciable de su propia esencia (cf. Deus caritas est, 25). Todos los bautizados tenemos el derecho y el deber de implicarnos en la respuesta al nuevo mandamiento del amor cristiano (Cf. Jn 15, 12).

El ejercicio coordinado de este servicio de amor precisa de una "organización" para su eficacia y su sentido eclesial. Por eso, desde Cáritas internacional, hasta las Cáritas nacionales, pasando por las diocesanas, interparroquiales y parroquiales, siempre gozarán de nuestra confianza y apoyo.

Además de expresarles, con ocasión de esta jornada, nuestro agradecimiento por su testimonio ejemplar de verdadero amor cristiano, hemos de agradecer también la generosidad de tantos fieles, como de otras personas e instituciones, que hacen posible milagros de amor en rostros anónimos y escondidos para nosotros, pero no para Dios.

Apoyemos a Cáritas en la fiesta eucarística del Corpus Christi.

Con mi saludo agradecido en el Señor.

+ Ramón del Hoyo López

Obispo de Jaén