Feliz Pascua 2008

Felicitación pascual del Obispo de Jaén, D. Ramón del Hoyo.
Muy queridos fieles:

Somos miles de personas las que hemos participado durante estos días pasados en los actos religiosos que actualizan cada año la pasión y muerte de Jesucristo. Su preparación cuaresmal ha culminado en la celebración pascual de la Resurrección. Ahora nos corresponde vivir la alegría de este anuncio pascual: «¡Cristo ha resucitado y vive!». Los cristianos tenemos sobrados motivos para felicitarnos y atestiguar, con nuestra vida renovada, que Jesús, con su resurrección, ha abierto un camino que tiene su inicio en esta vida y desemboca en la inagotable eternidad con Dios.

Vivimos y hacemos nuestro este anuncio sin jactancia, porque tanto la fe en la resurrección, como la esperanza de que ella brota para nuestras vidas, son pura gracia del amor de Dios. Quisiéramos que muchos más participaran de esta fe y esperanza fundadas, pero que nadie tema que busquemos imponer nada. Sabemos muy bien que Dios quiere y busca respuestas libres, pero ¿por qué callar lo que para muchos es nueva vida y resurrección? ¿Por qué no ha de sonar la voz del que anuncia la alegre y esperanzada resurrección del hombre, una renovada vida y amor inmortales, que brotan desde el Resucitado Hijo del Dios vivo?

Los primeros cristianos dieron mucha más importancia a la Resurrección que a la muerte de Cristo, aun reconociendo que ésta fue el trámite necesario para aquella. Los mismos Evangelios, dentro de su parquedad, dedican más espacio a narrar las apariciones del Resucitado que a la Muerte. Tenía que ser así, porque Cristo no es un vencido sino un Vencedor. «Muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando nos dio la vida.»

Esta afirmación es escandalosa para los que no tuenen fe. Ya se rieron de San Pablo los Atenienses del Areópago y se reirían también los alejandrinos de los que habla Orígenes. Tertuliano formuló con impresionante energía esta verdad de fe y San Agustín, asimismo, se hace eco de burlas y ataques contra la confesión de esta verdad tan consoladora. De ello sacaron fuerza para la entrega de su vida por Cristo incontables mártires de todos los siglos. Tampoco los teólogos cristianos dejaron de explicarla y exponerla en todas las épocas.

Los cristianos de hoy tenemos la misma seguridad y confianza, la misma alegría y fortaleza de los primeros cristianos testigos directos de hecho. Creemos y anunciamos que Jesucristo ha resucitado y que nosotros, un día, resucitaremos con Él.

«Creo que... al tercer día resucitó de entre los muertos»
«Creo... en la resurrección de la carne y en la vida eterna»
(Símbolo de los Apóstoles)

¡Feliz Pascua de Resurrección a todos especialmente para los enfermos y encarcelados!

¡La paz esté con vosotros!

+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén