Felicitación Navideña 2007

Felicitación navideña del Obispo de Jaén a los fieles diocesanos.
Cristo llama a nuestra puerta en estas fiestas. ¡Feliz Navidad! repetimos durante estos días, a veces de forma casi automática, auque sea verdad. En el fondo, todos nos deseamos algo bueno y positivo.

Es lo que deseo para todos. Desde el último núcleo y cortijo, hasta cada una de nuestras queridas ciudades y pueblos de toda la geografía de Jaén. Para los enfermos y personas mayores, para quienes los atienden, para los niños, sus padres y familias, para nuestras autoridades e instituciones, para los inmigrantes y jienenses lejos de su tierra, para los privados de libertad, sin techo, de otras confesiones cristianas, y religiones, no creyentes, para los profesionales de los medios de comunicación y de otros servicios públicos necesarios... sin exclusión de nadie ¡Feliz Navidad!

Queridos amigos todos:

¿Dónde está Dios? se pregunta el que busca razones a su vida y quien experimenta la necesidad de encontrar respuesta válidas a las cosas que pasan y ve en su entorno.

Es el grito de la humanidad herida en su ser y el clamor del hombre cuando en el vacío de su vida no sabe para qué y porqué vive. ¿Dónde está Dios?

José y María no encontraron sitio en la posada de Belén, nos dice el evangelista San Lucas (Lc 2, 7) y San Juan dramatiza aún más el hecho cuando escribe «vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron» (Jn 1,11).

Sin embargo, la persona experimenta en lo más profundo de su ser «como tierra reseca, agostada y sin agua», razones fuertes, y anhela conocer la Verdad.

Dice el salmista «todo el día me preguntan ¿dónde está tu Dios?». También los magos de oriente preguntaron al llegar a Jerusalén «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?»

Una vez más, un año más, el mensaje de un ángel responde a nuestras inquietudes: «os doy una gran noticia. En la ciudad de Judá os ha nacido el Salvador».

Es el sol que ilumina tinieblas. Así lo anunció el profeta muchos siglos antes de este nacimiento: «El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande... porque un hijo se nos ha dado» (Cf. Is 9, 1ss)

El cortejo de los sencillos, como los pastores de Belén en aquella primera Navidad, hacen suyo este anuncio y cantan con los ángeles de nuevo: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor»

¡Feliz Navidad!

+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén