Poner en común nuestra vida y nuestros bienes

Carta del obispo de huelva, Mons. José Vilaplana

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando estamos a las puertas de la Cuaresma, como en otros años, celebramos la Campaña contra el Hambre, la número 59 que organiza Manos Unidas, una organización nacida de la Acción Católica y que busca el desarrollo de los pueblos como una concreción de la siembra de las semillas del Reino. A veces puede parecernos estéril lo que podemos hacer ante un problema de características tan complejas como es el del hambre en el mundo, pero debemos recordar que lo nuestro es sembrar, y quien siembra recoge. Mejor dicho, nuestra siembra la recogerán otros, y, por lo tanto no debemos desfallecer en la tarea que nos propone con su campaña anual Manos Unidas.

Nuestra vida transcurre en un espacio concreto, y está llena de preocupaciones concretas, que a veces pueden distraernos de la universalidad que exige nuestra vocación cristiana. La Campaña contra el Hambre es una oportunidad para ensanchar nuestro corazón, para abrirnos a los problemas del prójimo, también de los prójimos que no conocemos pero son protagonistas, como nosotros, del cuidado de nuestra casa común, que“clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra”(Laudato Sí, 2).

El lema de este año es“Comparte lo que importa”. Y lo que importa es esta casa común que hemos recibido de Dios, que la creó y vio lo bueno de su creación (Cf. Gen 1, 31). Como nos recuerda el papa Francisco, los peores impactos del cambio climático“probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo. Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales”(Laudato Sí, 25). Por eso, en esta ocasión, Manos Unidas de Huelva es responsable de un proyecto en Padek (Camboya), en un lugar marcado por la sequía, en gran parte provocada por el cambio climático. Es una zona arrocera, de pequeños agricultores, en la que hay elevadas tasas de pobreza. Este proyecto concreto de Manos Unidas onubense pretende potenciar la productividad agrícola. Su ejecución hará frente a los gastos de reparación y construcción de infraestructuras de riego y saneamiento, así como a la adquisición de equipos y materiales, etc. De este citado proyecto 2.167 personas serán las beneficiadas directamente y 19.000 personas de forma indirecta.

¿Nos importa la Creación? ¿Nos importan los habitantes de esta casa común? ¿Nos importan nuestros hermanos? La Campaña de Manos Unidas nos da la posibilidad de poner en común nuestra vida y nuestros bienes. Contribuyamos con nuestra preocupación por los hermanos lejanos, puesto que, como nos recuerda el Papa:“necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia”(Laudato Sí,52). Y contribuyamos, en la medida de nuestras posibilidades, con nuestros bienes, que harán posible concretar nuestro amor a Dios en nuestros hermanos.

Con mi afecto y bendición.

✠ José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva