Jesucristo, Rey del Universo

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes

Este domingo celebramos la Solemnidad de Cristo Rey. Con esta fiesta damos por concluido un año litúrgico y la Iglesia nos invita a contemplar a Nuestro Salvador y Redentor. Jesús es Rey clavado en la Cruz, su corona es de espinas y su cetro es insignificante. Jesús es Rey y no tiene armas, ni ejércitos preparados para defenderle… no los necesita. Su fuerza es el amor, un amor entregado, un amor redentor y samaritano, así es la realeza de Jesucristo. La grandeza del Reinado de Jesús está en su amor misericordioso y, además, en cómo ha hecho las cosas, sale a nuestro encuentro y nos llama de mil maneras para que le sigamos como discípulos que han entendido su mensaje. Jesús ha emprendido un camino único con la marca del amor; un camino que le ha llevado hasta la Cruz; sus discípulos necesitan imitarle, incluso aceptando la cruz y necesitan escuchar con mucha atención sus palabras y seguir su ejemplo… Dios nos quiere en salida, con las lámparas encendidas y ofreciendo a todos los hermanos que se encuentran en el camino la posibilidad de participar en su banquete, en el Reino.

Jesucristo ha tenido siempre conciencia de su condición divina y de la tarea que estaba llevando adelante, algo tan esencial de su ser, que los mismos discípulos lo aprendieron pronto. Repasemos algunos textos del Nuevo Testamento para ver el testimonio de ello: el Evangelio de San Lucas describe cómo fue el anuncio a los pastores: “Os ha nacido un Salvador, que es el Cristo, el Señor” (Lc 2,11); en la carta a los filipenses nos presenta el apóstol a Cristo como Señor que, humillado hasta la muerte, ha sido también exaltado para que al “nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos y toda lengua confiese que Jesús es el Señor para gloria de Dios Padre” (Flp 2,10.11). Los Apóstoles tenían claro que no se habían equivocado al seguir al Señor y que no podían callarse, especialmente cuando recibieron la fuerza del Espíritu Santo, no podían guardar para ellos solos este enorme regalo, esta fuerte experiencia de vida y de salvación que les había sido regalada. Por eso, hoy más que nunca, entendemos el grito del apóstol Pablo sobre el compromiso misionero de cada bautizado: “Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1 Co 9,16).

Proclamamos a Jesús como Rey, pero si hay algo que le caracteriza es la humildad, la sencillez de vida y el testimonio de vida que nos ha regalado para que aprendamos. San Juan Pablo II decía que “el Reino de Dios ha sido preparado eficazmente por las personas que desempeñan seria y honestamente su actividad, que no aspiran a cosas demasiado elevadas, sino que se pliegan con fidelidad cotidiana en las humildes”. Piensa hoy que Cristo ha salido a tu encuentro y te quiere en su grupo de discípulos para que puedas llevar a los otros este impresionante mensaje: La alegría, la caridad, la limpieza de corazón; te quiere lejos de toda clase de corrupción del pecado; nos quiere unidos, solidarios, justos, honrados, honestos y cercanos a los más débiles. No temas, da el paso para seguir a Jesús, Rey del Universo y háblale a tus amigos de tu decisión, de seguir a Jesús, de tu felicidad y paz interior.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

Panel de Noticias

Noticias relacionadas