I Jornada Mundial de los Pobres

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca, con motivo de la I Jornada Mundial de los Pobres

Junto al gozo de celebrar el Día del Señor en este domingo, se añade otro motivo para acercarlo al corazón: La primera Jornada Mundial de los Pobres establecida por el Papa Francisco para hacernos caer en la cuenta de lo que nos dice el evangelista Juan, que “no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” (1Jn 3,18). La experiencia del encuentro con Jesús, de escuchar su Palabra y dejar que entre a lo hondo de nuestro ser, nos empuja a imitar a Cristo, a “acoger en nuestro corazón la gracia de Dios, su caridad misericordiosa, de tal manera que mueva nuestra voluntad e incluso nuestros afectos a amar a Dios mismo y al prójimo”, nos dice el Papa. Este es el estilo que debemos vivir los cristianos y que está registrado en los Hechos de los Apóstoles, como la experiencia primera de la Iglesia. Para atender a los pobres eligieron los apóstoles a los siete varones, “llenos de espíritu y sabiduría” (Hch 6,3), para que practicaran la misericordia, tal como lo hizo Jesús.

El Santo Padre nos anima a seguir los pasos de Nuestro Señor con generosidad, a salir de la indiferencia, de pasar de largo, y quiere, como buenos samaritanos, que nos acerquemos a los que nos gritan en los cruces de los caminos para atenderles como se merecen. Cristo sigue enviándonos a abrir las puertas de nuestra vida y de la Iglesia para salir a ayudar, a practicar el poder transformador de la caridad y a tender nuestras manos y, para ello, nos da la fuerza del Espíritu Santo. Es el Espíritu de Dios el que “ha suscitado, en efecto, hombres y mujeres que de muchas maneras han dado su vida en servicio de los pobres. Cuántas páginas de la historia, en estos dos mil años, han sido escritas por cristianos que con toda sencillez y humildad, y con el generoso ingenio de la caridad, han servido a sus hermanos más pobres”, dice el Papa. Que esta nueva Jornada Mundial se convierta para nuestra conciencia creyente en “un fuerte llamamiento, de modo que estemos cada vez más convencidos de que compartir con los pobres nos permite entender el Evangelio en su verdad más profunda. Los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para acoger y vivir la esencia del Evangelio”.

Por mi parte, tengo que decir en voz alta que sois muchos los voluntarios, en la Diócesis de Cartagena, unos 3.000 inscritos en Cáritas, amén de los otros grupos que abrieron ya sus puertas y están en salida. Tengo que seguir dando gracias a Dios por el testimonio de tantos cristianos que estáis viviendo la dimensión de la caridad gastando y desgastando vuestra vida a favor de los necesitados en tantísimas tareas. Tengo que dar también gracias por el gran corazón de los diocesanos que responden siempre cuando se les llama con un amor samaritano.

Las lecturas de este domingo son un canto al trabajo, a la actividad, a saber aprovechar el tiempo, porque nunca sabemos cuándo se nos acaba. En el Evangelio utiliza Jesús un ejemplo muy práctico, que hay que poner a trabajar los dones recibidos y multiplicar sus frutos. No importa cuántos nos dio el Señor a cada uno, sino si los hemos empleado bien, si los hemos puesto a producir. La pregunta que debemos hacernos es: Cuando sea llamado por el Señor ¿me voy a presentar con las manos vacías?

Que tengáis un feliz domingo.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena