Cartagena Oficina de Información de los Obispos del Sur de España http://odisur.es Mon, 24 Sep 2018 02:09:34 +0000 Joomla! 1.5 - Open Source Content Management es-es Caminaré en presencia del Señor http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45989-caminaré-en-presencia-del-señor.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45989-caminaré-en-presencia-del-señor.html Caminaré en presencia del Señor

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

Las lecturas de la Palabra de Dios comienzan esta semana con el tercer canto del Siervo de Yahveh del profeta Isaías. Es uno de los textos más bellos de la Sagrada Escritura, porque ilumina la vida de un creyente a la luz del modelo perfecto, el del Siervo, que adelanta la imagen de Jesucristo. Este cántico comienza diciendo que el Señor le ha abierto el oído y que él no se ha rebelado, ni se ha echado atrás. He aquí la primera nota importante que todo discípulo debe tener en cuenta, dejar siempre actuar a Dios en la vida, sabiendo que hay que favorecerle el camino y, para ello, se tienen que mantener los oídos abiertos para escuchar y aprender. Este detalle comienza a tener sentido tal como lo decía Jesús y se recoge en los evangelios: “el que tenga oídos para oír, que oiga”. Las conclusiones a las que llegamos son evidentes: que a nosotros, mediante la gracia, el Señor no sólo nos ha dotado de los oídos de la carne, sino también de los de la mente, aquellos que nos permiten tener la capacidad para entender las cosas de Dios. En la vida cristiana es necesario tener espabilados nuestros oídos, los del cuerpo y los de la mente, ambos son un regalo para escuchar con docilidad el proyecto de Dios y para fiarte de Él. Con la fortaleza que le da el Señor, el discípulo puede enfrentarse a las adversidades con confianza.

Cuando escuchemos el Evangelio veremos que tiene un especial encanto, porque el relato tiene movimiento y logra que entres en la escena, te hace protagonista de las preguntas y de las respuestas que se plantean. El que lleva la iniciativa es Jesús, que pregunta a sus discípulos eso de, “¿quién dice la gente que soy yo?”, las respuestas son esquivas, pero nada comprometedoras, cosa que obliga al Señor a seguir preguntando directamente: pero, “vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Mientras los discípulos andan desconcertados porque les señala directamente a ellos, la reacción de Pedro fue inmediata: “Tú eres el Mesías”. Pedro estuvo rápido, resuelto, convencido y responde con una confesión de fe impresionante, que reconoce a Jesús como el Mesías esperado, el Salvador, el Señor. Pedro es una persona humana, su carácter es vehemente y le ha demostrado a Jesús que le sigue porque le quiere, aunque no tiene todavía muy claras las cosas de cómo se plantea Dios la Historia de la Salvación. Pedro no quiere ver a Jesús sufrir y lo defiende, eso sí, desde un planteamiento humano, una manera de hacer las cosas, que no es el modo de hacerlas de Dios, y Jesús se lo explica con claridad: si quieres ser discípulo mío, debes renegar de ti mismo, debes cargar con tu cruz diariamente y debes seguirme “con el ánimo de quien se encuentra siempre en peligro de muerte”. Esta fue la lección que Jesús les dio a todos, saber perder la vida por Dios y por el Evangelio. Cristo les dio a entender lo que significa amar de verdad a los demás con un amor de entrega, de donación total y lo que esto exige.

Ya hemos visto lo que significa seguir a Jesús por un camino diferente al que se había imaginado Pedro y los demás discípulos, ellos pensaron que se trataba de una vida de triunfos y éxitos fáciles, pero Jesús les muestra el verdadero camino, el del servicio en la humildad, el de la renuncia y hasta de muerte. Naturalmente que ni Pedro, ni los demás entendían esto, pero ahora ya lo saben. A partir de este momento todos reconocemos la importancia de caminar en su presencia.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Cartagena Fri, 14 Sep 2018 10:55:31 +0000
Les pondré pastores http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45536-les-pondré-pastores.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45536-les-pondré-pastores.html Les pondré pastores

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

“Les pondré pastores que les pastoreen”, escuchamos en la primera lectura del profeta Jeremías de este domingo. La situación que se venía observando, de la vida de los fieles hacia Señor en su época, era bastante especial y el profeta no pudo resistir más, sabía que tenía que hablar, aunque le costara. Jeremías es consciente de que es un profeta, llamado por Dios para una misión arriesgada, pero en la confianza en Dios, su vida está cimentada en una constante aventura de seguir a Dios, sabe que es un elegido para hablarle al pueblo de las cosas de Dios y a Dios, de las necesidades de su pueblo: “Os pondré pastores según mi corazón que os den pasto de conocimiento y prudencia” (Jer 3, 15). El verdadero protagonista de esta historia es Dios, que está siempre atento y nos pide confianza y que nos lancemos a la aventura de ser sembradores de paz. El profeta sabe lo que se va a encontrar en su ministerio: a muchos que rechazarán sus palabras por la dureza del corazón de los destinatarios, de la gente a la que ha sido enviado; también la rebeldía de unos hijos que han cerrado el corazón y los oídos y no quieren escuchar.

Estas cosas le llevarán al profeta a pasar por la experiencia de la soledad, de estar señalado con el dedo, como un signo de contradicción, como una piedra de tropiezo para la gente. Pero es reconfortante para el elegido saber que lo es directamente por Dios “según su corazón” y que es Él quien le envía y sostiene, aunque sepa también que un profeta es siempre rechazado.

La lectura del salmo es muy reconfortante, porque abre las puertas al verdadero sentido de la misión con palabras de consuelo para cuantos se puedan sentir desorientados en la vida y para el mismo predicador, que se siente fortalecido y apoyado por el Buen Pastor para la misión. El salmo 22 es una palabra alegre y confiada para todos: “El Señor es mi pastor, nada me falta”. Hemos sido llamados para llevar esperanza a todos, para decirle a todo el mundo –a corazón abierto y con la libertad del que se ha entregado al proyecto salvador de Dios– que no estamos condenados, porque el Creador del cielo y de la tierra abre las puertas de su corazón para perdonar e inundarnos con su misericordia, porque nos ama de corazón. Ved la dulzura que derrama Jesús con sus discípulos, después del duro trabajo de la misión: “venid a descansar”. Habrá que añadir a los que anuncian la esperanza, a los que son heraldos que gritan el amanecer sin desanimarse, lo que les dice también Jesús con voz clara y nítida es: “no temas”.

Nosotros, por el Bautismo, estamos llamados a evangelizar, por eso os propongo las palabras de San Pablo a Timoteo: “Guarda el depósito de la fe con la ayuda del Espíritu Santo; soporta las fatigas como buen soldado de Cristo; acuérdate de Cristo Resucitado de entre los muertos que si sufrimos con Él, reinaremos con Él; evita las discusiones tontas y la palabrería vana… practica la justicia, la fe, el amor y la paz con todos. Debes ser amable, saber enseñar y soportar los sufrimientos con paciencia, corregir con dulzura; permanece fiel en lo que has aprendido; predica la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo… que la Palabra no está encadenada”. Anímate a escuchar la voz de Cristo, que te llama a continuar con su misión. Él se entregó totalmente al anuncio del Reino, lo acabamos de escuchar en el Evangelio, tanto, que no tenía tiempo ni para comer.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Cartagena Fri, 20 Jul 2018 11:43:41 +0000
El rechazo de Jesús http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45388-el-rechazo-de-jesús.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45388-el-rechazo-de-jesús.html El rechazo de Jesús

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

El rechazo de Jesús

XIV Domingo. Ordinario. B. 2018

En la primera lectura de este domingo tenemos unas claves esenciales que han venido a ser una constante en la tarea profética y que no podemos pasar por alto, porque las encontramos hoy en el enviado a evangelizar. El profeta Ezequiel parte de la vocación profética, cuyo origen está en Dios, que es el que llama. Eso sí, está claro que llama a una persona frágil, a “un hijo de hombre”, a un “hecho de tierra”. Sobre esta persona Dios derrama el Espíritu Santo para que proclame la Palabra de una manera eficaz. Otro aspecto necesario en la relación del elegido con Dios es que se mantenga a la escucha. Hasta aquí las cosas van bien, pero hay una seria dificultad con la que se encuentra el profeta elegido: la dureza del corazón de los destinatarios, de la gente a la que ha sido enviado. Como la rebeldía de unos hijos que le han cerrado el corazón al Padre y le han cerrado los oídos a sus palabras. El profeta se encuentra en una situación de soledad, señalado con el dedo y viene a ser un signo de contradicción, como una piedra de tropiezo para la gente. El profeta es rechazado.

Si uno va recorriendo la secuencia de la experiencia del profeta, va viéndose identificado con él, pues no ha perdido actualidad esa misión. Por aquí pasó el mismo Jesús en la sinagoga de Nazaret, cómo la gente rechazaba la revelación de Dios en Jesús y, lo que es más doloroso para Jesús, los que lo rechazaban eran los más íntimos, los de su tierra, los de su casa. El caso es que estos quedan admirados de las palabras de gracia que salen de sus labios, pero lo que no podían entender era que uno “al que habían visto nacer” les hablara en el nombre de Dios, esto les impedía reconocerlo como enviado de Dios. Jesús estaba sorprendido por el rechazo de la gente, extrañado por la falta de fe, de tal manera que no pudo hacer allí ningún milagro.

La dureza del corazón es un elemento a tener en cuenta, porque te incapacita para ver y escuchar a Dios; si tú te empeñas en rechazar a Dios estás negando que Él te pueda salvar, dar la Vida, fortalecerte en tu debilidad. En el fondo, parece que el rechazo viene provocado por la manifestación del poder de Dios, que no usa fenómenos extraordinarios, sino que se hace presente de una forma frágil, humilde y utiliza mediaciones sencillas, un simple hombre o mujer, “pecadores vueltos a levantar”, como nos decía el Papa Francisco. Pero Dios sigue adelante en su Plan de Salvación, sigue saliendo a nuestro encuentro, porque está decidido a salvarnos, a salvar a todos los hombres.

Vistas estas cosas, en el contexto de la misa, “el relato del rechazo de Jesús en Nazaret subraya la presencia del Rechazado que resucitó, justificando así la validez de este camino de revelación querido por Dios”. Que en esta Eucaristía aprendamos a abrir los oídos para Dios, escuchar su Palabra y ver a Cristo perdonando nuestros pecados y como el médico que sana nuestros dolores y sufrimientos. Debemos pedir el don de la fe y la humildad para ver a Dios cerca de nosotros.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Delegado Odisur) Cartagena Fri, 06 Jul 2018 13:27:49 +0000
Solemnidad de San Pedro y San Pablo http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45253-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45253-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo.html Solemnidad de San Pedro y San Pablo

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

En este domingo celebramos el día del Papa, la solemnidad de San Pedro y San Pablo. Ha sido Nuestro Señor el que ha puesto a Pedro para apacentar su rebaño con estas palabras tan graves, solemnes y contundentes: “Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18). Jesús nombra a Pedro como máximo responsable de su Iglesia y le da el poder de interpretar auténticamente la ley divina, es la cabeza de los Apóstoles. El Papa es el Vicario de Cristo y tenemos que quererlo y escucharlo, porque en su voz estamos escuchando al “dulce Cristo en la tierra”, como llamaba Santa Catalina de Siena al Papa.

Os pido a todos vosotros, queridos diocesanos, que elevéis hoy una oración especial por nuestro Papa Francisco, sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, rogad al Señor para que le siga dando la fortaleza para animarnos a mantener la unidad de la Iglesia, la sabiduría para que nos enseñe a conocer y amar más al Señor y la santidad para que aprendamos de su testimonio. El Papa Francisco siempre nos habla de la alegría y belleza de la fe, pero la fuerza la pone en el amor a los más necesitados, “en los pobres, donde se manifiesta la presencia de Jesús, que siendo rico se hizo pobre… Y si los pobres a los ojos del mundo tienen poco valor, son ellos los que nos abren el camino hacia el cielo, son nuestro pasaporte para el paraíso”. Donde está el Papa, allí está la Iglesia, y su misión fundamental es trabajar por mantener las notas que la caracterizan: una, santa, católica y apostólica. Los cristianos debemos valorar esto y unirnos con todas las fuerzas para que brille siempre la voluntad de Dios.

¡Cuántas veces nos ha ayudado el Papa a valorar la belleza de la fe! La fidelidad al Papa nos obliga a escuchar sus palabras, leer sus escritos y documentos, comentarlos con los demás, ofrecerlos a los amigos y conocidos, que lleguen a todos los rincones de la tierra, sin deformarlos, para que muchos desorientados puedan ver la luz, el camino que les lleve al Señor. Debemos ayudar a la gente para que pueda encontrar la esperanza y la Verdad, que es Cristo.

Os recuerdo que hasta en las celebraciones más solemnes no podemos dejar de acordarnos de los pobres y tienen sentido las colectas de las iglesias destinadas al Óbolo de San Pedro. Nuestra ayuda económica la ofrecemos al Santo Padre como expresión de apoyo a su solicitud por las múltiples necesidades de la Iglesia universal y para las obras de caridad a favor de los más necesitados. Con la ofrenda del óbolo se ayuda a las obras misioneras, iniciativas humanitarias y de promoción social, así como también para sostener las actividades de la Santa Sede.

Recemos por el Papa Francisco, que nos lo pide siempre; recemos por sus intenciones, para que Jesús le libre de sus enemigos y para que sepamos escuchar sus palabras de Maestro, que nos apremian a salir y anunciar a Cristo, su misericordia y su perdón.

¡Muchas felicidades, Santo Padre, esta Iglesia de Cartagena está en comunión con el Sucesor de Pedro y le queremos!

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Cartagena Thu, 28 Jun 2018 13:50:10 +0000
Nacimiento de San Juan Bautista http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45137-nacimiento-de-san-juan-bautista.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/45137-nacimiento-de-san-juan-bautista.html Nacimiento de San Juan Bautista

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

Celebramos en este domingo la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, el hombre que Dios había designado como el precursor de Jesús. Este día es muy popular, mucha gente lleva el nombre del que es el último profeta del Antiguo Testamento y precursor del Mesías. Juan, el Bautista, cumplió un papel importante preparando los corazones de todo el pueblo para que pudieran acoger al que de verdad venía con palabras de Vida, él invitaba a abrir los oídos y a escuchar a Dios con confianza, porque la Palabra es fuente de vida. “La Palabra de Dios es como un canto a varias voces, en cuanto Dios la pronuncia de muchas formas y de diversos modos (cf. Hb 1, 1), dentro de una larga historia y con diversidad de anunciadores, pero donde aparece una jerarquía de significados y de funciones”, con estas palabras definió el documento de preparación del Sínodo de Obispos a la Palabra de Dios.

San Juan Bautista fue el hombre que predicó en el desierto, el valiente que anunciaba sin complejos las grandezas y misericordias de Dios, el que abrió el camino a la esperanza más bella: Cristo. Su pedagogía fue la palabra, hablar de Dios sin cansarse. El pueblo de Israel tenía práctica en la escucha de Dios, por eso se insiste tanto a los oyentes que formaran el nuevo pueblo de Dios, que espabilaran el oído. En la espiritualidad cristiana se nos dice que la Palabra de Dios es alimento para nuestra vida cuando nos acercamos a ella, que uno se alimenta de la Palabra cuando la escucha y cuando la pone en práctica. Conviene repasar la enseñanza del autor de la Carta a los Hebreos: “La Palabra de Dios es eficaz y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón” (Hb 4, 12). La Palabra acompaña al hombre desde la creación hasta el fin de su peregrinación en la tierra.

Aprovechemos que estamos celebrando esta fiesta solemne para abrir la Sagrada Escritura y entrar dentro del Misterio de Dios Amor, de Dios Entrega, de Dios Santificador y hagamos familiar este encuentro. ¿No os parece que llevan razón los maestros de espiritualidad cristiana cuando nos invitan a conocer a Dios para amarle? Pues, de qué mejor manera que de la propia Palabra que “ilumina la vida del hombre, indicándole el camino a seguir especialmente a través del Decálogo, que Jesús ha sintetizado en el mandamiento del amor a Dios y al prójimo (cf. Mt 22,37-40). Las Bienaventuranzas (cf. Lc 6, 20-26) constituyen el ideal de la vida cristiana vivida en la escucha de la Palabra de Dios, que escruta los sentimientos de los corazones, inclinándolos hacia el bien y purificándolos de aquello que es pecaminoso”.

Haced silencio interior para escuchar a Dios, buscad un lugar apropiado para sumergirnos en la lectura pausada, lejos de los ruidos habituales, fuera de las urgencias que impone la vida: ¡hay que darse tiempo y un corazón con ganas de escuchar a Dios!”. Nuestra actitud es de respuesta a Dios, de dejar que la Palabra empape todo nuestro ser, dejándola fructificar (Is. 55,10) con frutos de fe, esperanza, caridad y perseverancia.

¡Feliz domingo!

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Cartagena Fri, 22 Jun 2018 13:16:43 +0000
Necesitamos escuchar a Dios http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44878-necesitamos-escuchar-a-dios.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44878-necesitamos-escuchar-a-dios.html Necesitamos escuchar a Dios

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

Las lecturas de la Palabra de Dios de esta semana nos proponen una serie de temas de mucha fuerza, a los que tenemos que prestar atención, porque nos llevan a hacer silencio y revisar nuestra manera de proceder, a gritarle a Dios desde lo hondo, para que escuche nuestra voz. Lo que nos hace gritar a Dios es la necesidad que tenemos de Él, la gracia de haber descubierto que está presente en nuestra vida y que no se ha desentendido de nosotros. Dios está aquí, con nosotros, otra vez más, el Señor que nos perdona, que nos escucha, el Dios de la misericordia y de la redención copiosa. En definitiva, la Palabra nos propone la fortaleza de la fe, fiarte de Dios en todo momento, para lo cual, la segunda lectura de San Pablo nos está dando pistas para la confianza. Nos dice San Pablo que no nos fiemos de lo que se ve, sino de lo que no se ve; que lo que se ve es transitorio, mientras que lo que no se ve es eterno. Creo que llevaba razón Antonie de Saint-Exupéry, cuando decía que “lo esencial es invisible a los ojos”. Dios es el fundamento de nuestra vida, por eso, no debemos poner la atención en nada que muera, sino en el que da la Vida eterna…

Nuestra condición humana es transitoria, a veces muy mezquina, leemos en la primera lectura de este domingo, señalando al yo como responsable, porque pone la mirada sólo en nosotros mismos. El texto narra el proceso de un desagradecido. Veamos la secuencia de esta historia, que puede ser la tuya o la mía: Adán, después de desobedecer a Dios, oyó que el Señor le llamó, pero no contestó, no dijo nada, y huyó. Aparece con excusas: “oí tu voz, tuve miedo porque estaba desnudo y me escondí…”. En un segundo momento, le echa la culpa a Eva: “la mujer que me diste como compañera me dio a comer de la fruta prohibida”; también la mujer hace lo mismo, “fue la serpiente…”. Siempre es la misma historia, lo tienes todo, pero te alejas, cierras los oídos, desobedeces a Dios, huyes y cuando te enfrentas al Señor, comienzan las excusas… La respuesta a esta situación es clara, el problema no está en los otros, sino en uno mismo, las excusas no valen, porque tú no has sido capaz de permanecer en fidelidad a la palabra dada, en el amor de Dios, que te ha colmado de todo lo necesario y te has permitido el lujo de tirarlo, de rechazarlo, hundiéndote en la miseria y alejándote de la fuente del agua viva… Oyes a Dios, pero cuando pecas cierras los oídos y no escuchas, te escondes, te alejas. Ya ves, el problema no es Dios, sino uno mismo. Afortunadamente, Dios da muchas oportunidades para volver la mirada a Él: “Desde lo hondo a ti grito, Señor, que de ti procede el perdón”. Después de todo, aún recuerdas que Dios es misericordioso y perdona, que puedes volver, porque Dios sabe esperar.

Busca un momento de tiempo para ti y haz silencio, lo necesitas cada día. Háblale a Dios, que te escucha y pídele la valentía de saber hacer su voluntad. Este es el lazo que te une a Nuestro Señor, la confianza para hablarle, la fe para fiarte y entrar en la intimidad de su corazón misericordioso. Ten el empeño en poner siempre la voluntad de Dios en el centro de tu corazón. Esta es la lección que nos da Jesús, la que hemos visto que ha practicado Él, porque siempre ha hecho la voluntad del Padre, ese ha sido su alimento.

Escucha la voz de Dios e imita a Jesús.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Cartagena Fri, 08 Jun 2018 11:33:52 +0000
Solemnidad del Corpus Christi http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44725-solemnidad-del-corpus-christi.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44725-solemnidad-del-corpus-christi.html Solemnidad del Corpus Christi

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

Comencemos a deshojar los más bellos pétalos de los claveles y rosas para el Amor de nuestros amores, esencial ejercicio para primorosas manos enamoradas, a las que invito a elevar oraciones al Altísimo por todos los que van a contemplar a Nuestro Señor por las calles del pueblo o de la ciudad. Niños y mayores, al paso de la custodia, siembran de color la vida. La procesión del Corpus es una catequesis sin palabras, es el mismo Jesús sacramentado al que vemos. Todos debemos salir a la calle y participar en la procesión, no tengáis vergüenza, que la Eucaristía es la fuente de la vida cristiana, pues quien participa de ella recibe el impulso y la fuerza necesaria para vivir como auténtico cristiano. La ofrenda de Cristo en la cruz, hecha presente en el sacrificio eucarístico, comunica al creyente su dinamismo de amor generoso; el banquete eucarístico nutre a los fieles con el Cuerpo y la Sangre del Cordero divino, inmolado por nosotros y les da la fuerza para 'seguir sus huellas' (Cfr. 1 Pe 2, 21 ). En los Hechos de los Apóstoles se destaca cómo los que habían acogido la fe, «partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón» (Hch 2, 46). Es muy importante destacar que la Eucaristía impulsa a la comunidad de los discípulos hacia ese horizonte fraterno al que estamos llamados, a vivir como don y tarea permanente el amor samaritano.

La participación en la Eucaristía lleva a los convidados a la caridad de Cristo, que vino a buscar lo que estaba perdido, a reunir a los hijos de Dios dispersos y a dar un puesto de honor a los más vulnerables e indefensos. Jesús es el modelo perfecto de amor, por eso nos puede pedir que seamos generosos, entregados, de corazón grande… La solemnidad del Corpus actualiza nuestra identidad, la vida en caridad. Abrid los ojos y veréis que es posible esta forma de vivir, asomaos a las actividades de Cáritas y comprobaréis que la gente que trabaja por los más necesitados son tus vecinos, tus amigos, gente normal que se ha creído la fuerza que tiene la caridad y, sencillamente, se fía de Dios ofreciéndose a sí mismo en tareas de servicio.

La Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los Sacramentos y la Palabra. La razón de esta realidad y de este estilo de vida la encontramos en el evangelista San Juan: “Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros” (1Jn 4,11). Esto lo entendieron perfectamente las primitivas comunidades cristianas que se tomaron muy en serio la comunicación cristiana de bienes y también la necesidad de la conversión personal y comunitaria… “todo lo tenían en común”, eran un “solo corazón y una sola alma”.

Espero que cuantos celebramos este domingo el sacramento de la Eucaristía tengamos los ojos abiertos para ver la aflicción de los que sufren, oídos atentos para escuchar su clamor y un corazón sensible para compartir en el amor sus sufrimientos y esperanzas. La Iglesia debe cuidar la gran responsabilidad de ser en el mundo signo vivo del amor de Dios por medio de la caridad. Hoy es importante que apoyemos a Cáritas y que colaboremos en todo, porque así defendemos la causa del hombre y su dignidad.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Cartagena Fri, 01 Jun 2018 15:15:25 +0000
Solemnidad de la Santísima Trinidad http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44590-solemnidad-de-la-santísima-trinidad.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44590-solemnidad-de-la-santísima-trinidad.html Solemnidad de la Santísima Trinidad

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

En este solemne día, la Iglesia conmemora en su liturgia el misterio más profundo de nuestra fe, el Misterio de Dios. “Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia… la misericordia de Dios no tiene fin. Es tan insondable, es la profundidad del misterio que encierra, tan inagotable la riqueza que de ella proviene” (cf. Bula Misericordiae vultus, 25). Misericordia es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad, es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro, es la vía que une a Dios y al hombre. Desde el amor misericordioso que nos ha enseñado Jesucristo con sus palabras y obras podemos ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios. ¡Esta es la fiesta del amor supremo de Dios a los hombres!

Al contemplar la obra de la creación, que ha salido de las manos del Señor, no podemos sino bendecirle y saltar de gozo, porque ha estado grande. El Padre Dios ha montado, por pura misericordia, una Historia de Salvación en la que los beneficiarios somos nosotros. El Padre se revela en su Hijo Jesucristo y, por medio de Él, nos reconcilia consigo perdonándonos los pecados y haciéndonos hijos también (2Co 5). La belleza de la Historia de la Salvación se percibe en el amor derrochado, porque le hemos costado muy caro a Dios, que ha permitido la muerte de su Hijo Jesús, que acampó en medio de nosotros, haciéndose uno de tantos y enseñándonos a amar de verdad.

En el texto del Evangelio de este domingo, Jesucristo nos promete el Espíritu Santo a todos los que crean en Él (Jn 7,39; 20,22; Ac 2,33) con una tarea muy concreta, pero intensa y rica en matices: se trata del Espíritu que nos guiará a la Verdad plena; nos comunicará lo que pertenece al corazón de Dios; Cristo mismo envía el Espíritu para que permanezca en los discípulos y así den testimonio (Jn 14,16-17); el Espíritu glorificará a Jesús, que lo comunica para que a los evangelizadores no nos falte ni la fortaleza, ni el coraje.

En este día muchas órdenes religiosas renuevan su consagración total y definitiva a Dios, le vuelven a decir al Señor que les siga dando la fuerza necesaria para no decaer en su voluntad de ofrecerse, de entregarse para siempre. Felicidades hermanas y hermanos, felicidades por vuestra vida llamada a la santidad en la oblación y muchas gracias por vuestras oraciones y sacrificios por la Iglesia, por nuestra Iglesia. Los contemplativos habéis sabido elegir, aunque el mundo no entienda vuestro estilo de vida, porque el mundo no conoce el amor, el mundo duda si el amor es posible, más cuando tantos fracasos soporta por la cantidad de rupturas afectivas, desilusiones, sentimientos quebrados y traicionados… Pero el amor sí es posible, por eso os valoramos y os queremos, hermanas, tened por seguro que hoy seremos nosotros los que rezaremos por todas vosotras y pediremos que Dios abra los ojos a cuantas chicas mejor para que descubran la fuente del verdadero amor, que descubran a Dios y no tengan miedo de decirle un ‘sí’ muy grande que les dé sentido a sus vidas.

Feliz domingo.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Cartagena Fri, 25 May 2018 14:19:43 +0000
Espíritu Santo, Padre amoroso del pobre http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44434-espíritu-santo-padre-amoroso-del-pobre.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44434-espíritu-santo-padre-amoroso-del-pobre.html Espíritu Santo, Padre amoroso del pobre

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes

Jesús cumple su palabra y envía el don del Espíritu Santo a sus discípulos, para que les conceda el don de la sabiduría y puedan conocer mejor a Dios y sus planes de salvación. El Espíritu alentará e infundirá vigor a los discípulos en las circunstancias difíciles para que puedan dar testimonio de Cristo en el mundo, incluso en medio de las persecuciones. El Espíritu será el guía para el camino de todo discípulo, porque nos llevará a la verdad completa (cf. Jn 16,12-13b) con una comprensión amplia y transparente de los tiempos nuevos a la luz de Cristo.

Se utilizan en el texto de la primera lectura, la de los Hechos de los Apóstoles, una serie de imágenes, “viento impetuoso y lenguas como de fuego”, que nos están hablando de una fuerza irresistible, de universalidad. Nos está hablando la Palabra de Dios como de una segunda creación, de un derramamiento grande de la presencia e intervención de Dios en el mundo, que nos abre posibilidades enormes, con capacidad de instaurar un mundo nuevo, en comunión y en paz. Nosotros estamos llamados a construir ese mundo nuevo, a colaborar con la gracia de Dios. Para esto se ha hecho presente Jesús Resucitado, el Espíritu Santo y la voz de Dios. Dios mismo nos ofrece este Plan de Salvación, este mundo nuevo y esta nueva creación. La preparación de esta historia bella ha sido larga, estaba implicado el Altísimo, Jesús Resucitado se ha manifestado siempre ofreciendo la paz, valorando la dignidad de la humanidad a quien quiere ofrecer la salvación. Dios se ha comprometido con la causa del hombre y nos hace ver la importancia de convertirnos en misioneros del Evangelio. Cuenta el Señor con criaturas débiles, pero nos asegura que la fuerza que nos acompaña es grande, es la fuerza del amor.

Hay trabajo para todos en este mundo complejo y difícil. Os animo a un serio trabajo evangelizador, como apóstoles laicos, a promover la dignidad de la persona, para devolverle la alegría de conocer a su creador; en este campo tenemos mucho trabajo que hacer, pensad en los inmigrantes que se juegan la vida en el mar, sin contar las numerosas víctimas habidas; el alcohol haciendo estragos entre los niños y jóvenes; las drogas de diseño; la violencia, que se cobra cada vez más víctimas; las personas o grupos humanos que se sienten descalificados por los nuevos ritmos de la vida y complejidades de nuestra sociedad... Otro tema que llevamos mal es la indiferencia y el pasar de los otros, especialmente de los más débiles y pobres, por eso hay que trabajar en respetar el derecho inviolable a la vida, que somos imagen y semejanza de Dios. Posiblemente la tarea más difícil que tenemos es la defensa de la libertad para invocar el nombre del Señor, porque en países de tradición católica, como el nuestro, también cuesta entender la necesidad de respeto a tu condición de creyente, como persona religiosa. En cuarto lugar, debemos cuidar de la familia, sometida a tantas presiones, especialmente se debe respetar el derecho de los padres a educar a sus hijos, sin que se vean presionados por imposiciones de tipo totalitario y que afectan al crecimiento de la personalidad de sus hijos en etapas muy tempranas.

Si Dios nos habla de amor, nos está pidiendo la solidaridad que se sostiene en la caridad… Atendamos este domingo a las lecturas de la Palabra con corazón abierto.

¡Feliz Pentecostés!

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Cartagena Fri, 18 May 2018 11:52:33 +0000
El Señor ascendió a lo más alto del cielo http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44328-el-señor-ascendió-a-lo-más-alto-del-cielo.html http://odisur.es/diocesis/cartagena/documentos/item/44328-el-señor-ascendió-a-lo-más-alto-del-cielo.html El Señor ascendió a lo más alto del cielo

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

Este domingo celebramos la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, cuando cuarenta días después de la Resurrección fue elevado al cielo en presencia de los discípulos, sentándose a la derecha del Padre, hasta que venga en su gloria a juzgar a vivos y a muertos. Lo más grande de la fe es que nos asegura la certeza de saber que Dios permanece con nosotros, porque es fiel. A esto mismo nos urge San Agustín cuando dice: “Nuestro Señor Jesucristo ascendió al cielo tal día como hoy; que nuestro corazón ascienda también con Él (…). No se alejó del cielo, cuando descendió hasta nosotros; ni de nosotros, cuando regresó hasta el cielo”. No temáis, no estamos solos: Jesucristo nos prometió el Espíritu Santo a todos los que crean en Él (Jn 7,39; 20,22; Ac 2,33). En los santos evangelios estamos leyendo en estos días la promesa de Dios de que no nos quedaremos solos, de que el amor del Padre abarca toda nuestra realidad y nos cuida hasta en los mínimos detalles y Jesús mismo nos dice que si permanecemos con Él, Él permanecerá con nosotros. Los evangelistas nos hablan en este tono. San Juan nos dice que Cristo mismo enviará al Espíritu para que permanezca en los discípulos y así den testimonio (Jn 14,16-17); San Lucas sitúa el don del Espíritu en la perspectiva de la Historia de la Salvación (Lc 24,49); en los Hechos de los Apóstoles Jesús comunica el Espíritu Santo para el testimonio (Ac 1,8); y la promesa se hace realidad a partir de la Resurrección.

San Pablo, en la carta a los Gálatas, invita a los creyentes a seguir bajo la acción del Espíritu para verse libres de las apetencias de la carne, de la ley y vivir con los criterios de Dios (Gal 5, 16.18.25). Pablo tiene muy claro que antes de ser prisionero de sus enemigos, lo es del Espíritu, prefiriendo serle dócil aunque tenga que perder su libertad de acción. Ni la pérdida de libertad, ni el sacrificio de la propia vida es comparable con la fidelidad a los planes de Dios. En las epístolas se nos permite penetrar más hondamente en el alma del apóstol. La unidad de Pablo con Cristo es más fuerte que el aprecio a la propia vida, por eso reacciona así ante el hecho posible de la muerte y puede llegar a decir que no soy yo, sino que es Cristo quién vive en mí (Gal 2,19-20). En el pensamiento de Pablo el vivir o el morir no importa, lo que importa es la gloria de Cristo. Para esta reacción le ha preparado el Espíritu de Jesús.

Al igual que los discípulos y testigos del Señor, nosotros somos herederos de esta promesa que se cumple, por eso, nuestro ánimo tiene que estar centrado en la misión, en ser un verdadero apóstol de Jesús, confiando en el Espíritu Santo. Los creyentes debemos experimentar en nuestro ser que Cristo está vivo y operante. Sí, que su presencia viva, operante y salvífica continúa en la Iglesia siempre. La Ascensión no está marcándonos un final, las puertas cerradas a la vida, sino todo lo contrario, las ha dejado el Señor abiertas y muestran un nuevo inicio con una comunión mucho más profunda con el Señor, una comunión que será plena al final de los tiempos.

¡Venga! Mira a lo alto, eleva tu corazón y dirige tus ojos al cielo, donde está Cristo a la derecha del Padre. Nuestro corazón está más ligado que nunca al Señor. Ahora, a hacer las cosas como Jesús, hasta dar la vida por amor.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Cartagena Fri, 11 May 2018 11:31:56 +0000