¡Feliz Navidad!

Mensaje de Mons. Francisco Cases Andreu, Obispo de Canarias.

Con estas dos palabras, queridos amigos, nos saludamos cuando nos cruzamos por la calle, o cuando escribimos un email, un SMS, o una tarjeta de felicitación. Nos saludamos en realidad mandándonos un mensaje de Navidad, porque queremos expresar nuestro deseo de que en estos días, de un modo especial, seamos felices. Sabemos que no es fácil, y especialmente para algunas o muchas personas, pero no queremos dejar de expresar ese deseo.

Al contactar ahora con ustedes deseo llevar sus miradas y sus oídos, las miradas y los oídos del corazón, al mensaje, al deseo que nos expresa el Niño Dios en Belén. En la tarjeta que envío estos días a muchas personas, he mandado imprimir unas palabras de Benedicto XVI: "La Palabra eterna se ha hecho pequeña, tan pequeña como para estar en un pesebre. Se ha hecho Niño para que la Palabra esté a nuestro alcance". Y como prolongando esta sencilla reflexión del Santo Padre, añado, y éste es mi deseo: "Los niños pequeños no hablan, pero ¡cuántas cosas grandes nos dice Dios haciéndose pequeño!. Que acertemos a escucharlas".

Desde el pesebre de Belén, este Niño nos habla sin palabras, con su presencia muda y menuda. Nos habla de que Dios se acerca, se pone a nuestro alcance, porque nos quiere, y mucho. Nos habla de que, si se acerca como Niño pequeño, es para que no tengamos miedo de dejar sitio a Dios en nuestra vida. Y nos habla desde ese margen de la vida de los hombres que es la pobreza y la exclusión; para que sepamos acogerlo a Él con nuestra generosidad en los márgenes, en los pobres y excluidos de hoy.

En el Pregón Pascual de 2009 invité a que los que tenemos posibilidades viviéramos esta generosidad concretamente. De entonces a ahora la crisis ha arreciado, afecta a más personas y más duramente; también los servicios de Cáritas se sienten impotentes. Por eso, con esperanza, vuelvo a enviar mi mensaje de entonces y con las mismas palabras: Si tienes seguridad económica, porque tienes un sueldo, una nómina, unos ingresos estables, pequeños o grandes, ofrece parte de lo que tienes, y no ocasionalmente, sino de modo sistemático, con la misma estabilidad mensual de tus ingresos por ejemplo. Varios Obispos en distintas Diócesis de nuestra geografía han sugerido a sus Sacerdotes y a sus Fieles la ofrenda de la décima parte de los ingresos para compartir con los que sufren las consecuencias de la crisis... Entreguen su aportación a Cáritas, parroquial o diocesana... Tendremos que acostumbrarnos a un modo de entender la vida que incluye el compartir lo que tenemos como criterio permanente, no sólo como disciplina de un momento o unas semanas. La respuesta, entonces, fue muy importante y esperanzadora. La crisis no se vencerá solamente con medidas de técnica económica, sino también con la fraternidad y la gratuidad generosa.

No hay Navidad sin acoger al Niño Dios. No hay Navidad sin acoger a los que se tienen que refugiar en los establos marginales de hoy ¡Feliz Navidad, para todos!

+ Francisco, Obispo