Vencer el hambre dignificando a las mujeres del mundo

Carta del obispo de Cádiz-Ceuta, Mons. Rafael Zornoza, con motivo de la campaña de Manos Unidas 2019.

Manos Unidas celebra su 60 aniversario reforzando su empeño y trabajo en la protección y la defensa de los derechos de todas las personas, y, sobre todo, de las más vulnerables y excluidas. Hace 60 años que un grupo de mujeres de Acción Católica, conscientes de su compromiso cristiano y amor a Jesucristo, hizo de la lucha contra el hambre un gran proyecto colectivo trabajando por la dignidad de las personas. Desde entonces siguen llamándonos año tras año para que, urgidos por el amor a Cristo, también nosotros nos comprometamos en erradicar el hambre y para defender los derechos de las personas necesitadas.

Su guerra al hambre a través del apoyo a las comunidades pobres ha sido parte de su ingente misión, lo que conlleva la promoción de los derechos humanos que continúan siendo vulnerados y son causa principal de la falta de acceso a los recursos para obtener una vida digna.

Su lucha por la vida digna es una llamada a nuestro compromiso para colaborar con sus proyectos donde, defendiendo los derechos humanos, se promueven acciones que conducen al cambio de estructuras, valores y actitudes que favorecen la construcción de un mundo más justo y una sociedad más solidaria.

La campaña de este año pone su foco en la mujer del siglo XXI, para trabajar por la igualdad de los derechos y reconocer que las diferencias lógicas y complementarias entre el hombre y la mujer no han de ser elementos para la exclusión, sino para buscar la integración de todos, haciendo una sociedad más justa. En Manos Unidas conocen perfectamente el valor de la mujer, pues ellas han sido las promotoras de esta corriente inmensa de ayuda a los necesitados para erradicar el hambre en el mundo. Como cristianos creemos en la dignidad de las personas y en la igualdad de sus derechos, evitando toda discriminación y marginación en el ámbito laboral. Es necesario apoyar la igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer y garantizar una igualdad objetiva ante la ley. La mujer de hoy ha de ser motor de desarrollo y promotora de derechos, especialmente donde –inexplicablemente en nuestro siglo—, aún ni tienen voz ni son independientes. El genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social. Las mujeres ocupan, además, un lugar destacado en el sustento de las familias y son imprescindibles en el desarrollo humano. Sin embargo, un tercio de las mujeres del siglo XXI no son independientes, ni seguras, ni con voz.

Invito a todos a colaborar con Manos Unidas en esta campaña que despierta de nuevo nuestra sensibilidad y nos invita a actuar para que multitudes puedan cambiar su vida con nuestro apoyo decidido y acompañamiento, para hacer una sociedad más justa y equitativa. La caridad nos hace corresponsables en el bien común.