Ordenación de un nuevo sacerdote en Jaén

El pasado sábado, 2 de julio, el diácono Germán García Aguilera, alumno del Seminario Diocesano de Jaén, recibía el sacramento del orden sacerdotal.

La ceremonia se celebró en la Santa Iglesia Catedral de Jaén, que se llenó de familiares, amigos y fieles procedentes de su pueblo natal, Andújar, y de la Parroquia de la Asunción de Villacarrillo, donde ha estado desarrollando su etapa como diácono.

El Obispo de Jaén, D. Ramón del Hoyo López, presidió la Eucaristía, que estuvo concelebrada, además, por el Vicario General, los Vicarios Episcopales, el Rector  y los formadores del Seminario Mayor Diocesano de la Inmaculada y San Eufrasio así como  numerosos sacerdotes que quisieron acompañar a Germán  en su consagración al Señor.

Durante su homilía D. Ramón del Hoyo quiso felicitar al nuevo sacerdote y animarlo en su ofrecimiento a Dios: “si todo en la vida de la Iglesia es un don, lo es de manera especial el sacramento del orden, que configura a quien ha sido llamado. Dios Padre te ha llamado en Cristo para ser Pastor, en su Nombre, y según su corazón. Te envía como signo de cercanía, de su amor y misericordia, como dispensador de los misterios y de la gracia de Dios”.

Asimismo, el Obispo también quiso poner en sus manos dos encargos: “procura pasar muchas horas de tu ministerio atendiendo al ministerio del perdón de los pecados y dedica siempre una atención especial, junto a los niños, adolescentes y jóvenes, a la pastoral vocacional. Iníciales en la oración; ayúdales para que conozcan e intimen con Jesucristo. En contacto con sus familias y observando sus inclinaciones, no dudes en plantearles su posible llamada para ser sacerdotes o entregarse al Señor desde su consagración. No dejes, sobre todo, de orar con tus fieles con esta súplica, a la que nos invita Jesucristo: Danos Señor muchos y santos sacerdotes”.

“Pidamos juntos ante el Señor que te acompañe su gracia en todo momento; que te conceda el don de una fidelidad siempre humilde y que seas de verdad imagen del Buen Pastor”, finalizaba Monseñor del Hoyo.

Continuando con la celebración, Germán hizo sus promesas y se postró durante la proclamación de  las letanías de los santos. Asimismo, el Obispo impuso las manos al nuevo presbítero, como signo de transmisión del Espíritu Santo, y dicho gesto fue imitado por todos los sacerdotes presentes. Tras revestirle con la estola y la casulla, se hizo la unción de las manos y se le entregó el cáliz y la patena. Finalmente, el prelado le dio el saludo de la paz al nuevo sacerdote. Y todos los hermanos sacerdotes igualmente abrazaron al nuevo presbítero. Tras la oración de poscomunión, el Vicario General dio lectura de la Bendición Papal al nuevo sacerdote. La Eucaristía contó con la participación de un numeroso coro de jóvenes y niños de Mengíbar. A la conclusión de la Misa, en la Sacristía de la Catedral, los sacerdotes recibieron con un aplauso a Germán. El Obispo, como suele acostumbrar, fue el primero en besar las manos ungidas del nuevo presbítero.  

Germán celebró su primera Misa al día siguiente en su comunidad parroquial de Cristo Rey de Andújar, la parroquia que lo ha visto nacer y crecer en la fe, acompañado de los sacerdotes y de familiares y amigos que llenaron este templo iliturgitano que acaba de cumplir el cincuenta aniversario de su creación.  

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