Vigilias de la Inmaculada

Los feligreses de Santo Domingo y del Arciprestazgo Filabres-Nacimiento se vuelcan con la fiesta de la Inmaculada.
El pasado lunes 8 de diciembre, la parroquia de Santo Domingo de Guzmán de El Ejido celebró el día de la Inmaculada Concepción con una solemne Eucaristía a las 12:00 horas, a la que siguió una procesión con la preciosa imagen de la Purísima que se venera en esta parroquia. La Eucaristía contó con una numerosa asistencia de feligreses. Al finalizar, los niños de primera comunión hicieron un ofrecimiento ante la imagen de la Virgen. A pesar de que amaneció el día con una intensa lluvia, hubo una tregua para que los fieles pudiesen tributar la procesión en honor a la Inmaculada. Esta celebración puso final a los actos celebrados en esta parroquia de Santo Domingo durante la novena ofrecida a la Virgen Inmaculada.

El Arciprestazgo  Filabres-Nacimiento también celebró el fin de semana pasado la Vigilia de la Inmaculada Concepción. Debido a la considerable extensión que configura esta zona de la diócesis almeriense, la convocatoria se estructuró en dos poblaciones: Abla y Tabernas.

La primera albergó a los 150 feligreses procedentes desde Fiñana hasta Nacimiento. Los actos comenzaron con una procesión desde la Ermita de las Maravillas de Abla hasta el templo parroquial, con el cuadro de la Inmaculada Concepción. Fue custodiado por las antorchas que portaban los asistentes. Al llegar a la Iglesia, se procedió a la lectura del pasaje de la Anunciación y, acto seguido, se expuso al Santísimo Sacramento del Altar. Durante la meditación, se leyeron varias reflexiones para facilitar el clima de oración y recogimiento. A la conclusión de la Vigilia, los feligreses del lugar invitaron a todos los asistentes a un chocolate con buñuelos. Desafortunadamente, la procesión con la imagen de la Inmaculada, programada para el día siguiente, se suspendió a causa de la lluvia.

Comenzando a la misma hora, Tabernas acogió a los fieles restantes del Arciprestazgo en la parroquia de la Encarnación. Las casi 200 almas que se citaron, procesionaron la imagen de la Inmaculada desde la Casa Hermandad del Paso Morao hasta la Iglesia. Los cantos y las velas de los allí presentes arroparon la Virgen durante el trayecto. El párroco, D. Juan Carlos Morales Morells, explicó previamente el significado de la Vigilia, y D. Juan José Martínez Tur, párroco de Lubrín, hizo una reflexión sobre la importancia de la Virgen en la vida del cristiano.

Una vez que se llegó al templo, los asistentes fueron dejando las velas a los pies de la imagen de la Madre de Dios. A reglón seguido, los niños y jóvenes de la parroquia de Sorbas escenificaron dos actos del musical “Miriam, madre de la vida”. Concretamente fueron los actos de La Anunciación y la adoración de la Virgen al Niño Dios. Al igual que en el primer caso, hubo una exposición del Santísimo, acompañado de cantos eucarísticos y rezo de Salmos, y al finalizar se invitó a todos los asistentes a unos churros con chocolate en la Plaza de Abastos del pueblo.

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