Misa Joven

Porque no es una fe de fantasmas.
El Secretariado de Pastoral Juvenil, dentro del estilo de su nuevo proyecto para este curso que, integra la apertura y puesta en marcha del Centro Diocesano Juvenil Siloé, se quiere seguir presentando desde una estética cercana y juvenil.

Muestra de ello es su último cartel anunciador de la Misa Joven. Sobre un fondo negro, evoca aquel clásico video juego de los salones recreativos para jóvenes llamado Comecocos. Quien haya jugado alguna vez recordará que el jugador tenía que alimentarse con una especie de cruces repartidas por todo un laberinto mientras era perseguido por unos fantasmillas de colores.

Con este cartel tan elocuente, el Equipo de Responsables de la Pastoral Juvenil no sólo quiere invitar a la Celebración de la Eucaristía que dará comienzo, a partir del 19 de octubre todos los domingos a las 20 h. en la Parroquia de San Sebastián, sino que además intenta trasmitir un mensaje al joven que, a menudo, se encuentra perdido, sin salida, forzado a engullir sin juicio crítico para escapar de los miedos que le impone una sociedad en donde si no pasas de nivel te quedas “GAME OVER”, fuera de la partida.

La celebración Eucaristía es mucho más que un juego, pero el entonces profesor Joseph Ratzinger, explica en su libro El Espíritu de la Liturgia, que la liturgia puede ser entendida como un “juego” en una propuesta de comprensión tomada de la teología de principios del siglo XX. Según explica la comparación se basaba en que, tanto la liturgia como el juego, tienen sus propias reglas, construyen su propio mundo, vigente en la medida en que nos involucramos en él, un mundo que, naturalmente, vuelve a ser cuando acaba el “juego”.

Todo esto tiene algo de verdad, pero una explicación así no es suficiente, porque, en ese caso, lo importante no sería a qué jugamos, sigue exponiendo el autor, haciendo notar que el juego carece de finalidad y, precisamente por eso, se vuelve liberador por un instante, pudiendo  dejar fluir libremente la existencia.

“¿A qué juegas?” es la frase que, en el argot juvenil, suele ser sinónimo de un estilo de vida que se sale de lo normalizado. Para el joven de hoy no deja de ser contracultural moverse según otros esquemas que no responden a un modelo “comercial” sino a un deseo de vivir más allá de los límites impuestos a cambio de una “pseudolibertad de ficción”.

El Papa destaca en su obra, sin embargo, que, a pesar del aspecto liberador que le confiere al juego su falta de finalidad, la liturgia es el despertar dentro de nosotros de la verdadera existencia, imprimiendo a la vida cotidiana, aparentemente real, el signo de la libertad,  rompiendo las ligaduras y haciendo irrumpir el cielo en la tierra.

Ojalá que este nuevo impulso que quiere hacer de la Parroquia de San Sebastián un centro de referencia para los jóvenes onubenses, sirva para hacer real la virtualidad que se esconde tras su diseño y conduzca a éstos a liberarlos de los fantasmas y comecocos que con frecuencia se apoderan de la intrepidez y la aventura que supone la fe del joven.

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