Virgen de El Socorro

Coronada ante miles de devotos.
La plaza de San Pedro en Güímar congregó a más de dos mil devotos y fieles de la Virgen de El Socorro para asistir al acto de Coronación Canónica, que comenzó desde primeras horas de la mañana con un repique de campanas de la parroquia matriz de San Pedro.

Posteriormente, la celebración de la Eucaristía tuvo lugar a mediodía, una vez llegó la imagen de Nuestra Señora de El Socorro en procesión de la zona de Santo Domingo y portada por la cofradía de Los Guanches.

Durante la homilía, el Obispo de la Diócesis Nivariense, D. Bernardo Álvarez explicó el sentido y la importancia que tienen actos de este tipo para la comunidad cristiana. En este sentido, puso de relieve que “la Virgen María se adelantó a los conquistadores al darse a conocer al pueblo guanche, que la refugió a su manera”. El prelado añadió que la coronación de la imagen de Nuestra Señora del Socorro es el culmen de la devoción de un pueblo a la madre de Dios, que quiere profesarle su fe y su amor.

Asimismo, D. Bernardo Álvarez ha expresado su deseo de que este acto haya estimulado la caridad y la fe de los güimareros y ha añadido que “todos los cristianos coronamos a la Virgen con nuestras obras, ya que ese es el mayor orgullo que una madre puede tener de sus hijos”.

Una vez coronada, la imagen recorrió el casco histórico deteniéndose en una calle que recibió el nombre de La coronación de la Virgen. Finalmente, la imagen realizó la entrada solemne en la parroquia matriz.

El arcipreste y párroco de la parroquia de San Pedro Apóstol, Rubén José Fagundo ha valorado el trabajo y el esfuerzo de todo el pueblo güimarero “que es capaz de sacar lo mejor de sí para ponerlo al servicio de los demás.” Asimismo, Fagundo ha destacado que el dinero que sobró de lo recaudado para la coronación ha sido destinado a una residencia de ancianos del municipio. “Este hecho demuestra la nobleza de los habitantes de Güímar y su compromiso con las buenas obras” –indicó el párroco.

Por otro lado, cabe resaltar que durante la jornada se entregaron dos distinciones a los obispos eméritos, D. Damián Iguacen y D. Felipe Fernández.

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