Peregrinación Diocesana por la Ruta de San Pablo

Más de 130 cordobeses han participado en la peregrinaron diocesana a Turquía, presidida por el Obispo, tras las huellas de San Pablo con motivo del 2000 aniversario de su nacimiento.
La peregrinación comenzó el día 20 de septiembre con el traslado de los peregrinos a Madrid  y posteriormente en vuelo hacia Estambul y Ankara. El día 21 visitaron el Mausoleo de Atatürk (que no es propiamente la ruta de san Pablo) y después de comer celebraron la Santa Misa presidida por el Obispo en la Nunciatura. El Nuncio acogió a los peregrinos y les invitó a considerar cómo aquella tierra había sido tan cristiana en otros tiempos y ahora no quedaba nada. Asimismo, les animó a que trabajasen para que eso no ocurriese en los países de tradición cristiana. Por la tarde marcharon hacia la Capadocia, donde San Basilio Magno, San Gregorio Nacianceno y San Gregorio de Nisa ejercieron su tarea episcopal. Al día siguiente, celebraron la Misa por la mañana recordando a estos santos; D. Juan José les invitó a imitar a los miles de personas que se retiraron en aquellas áridas tierras a una vida de soledad y austeridad destacando cómo supieron poner su corazón en el Señor y son un estímulo para todos.

El día 22 se trasladaron hacia Kenya, antigua Iconio, donde san Pablo fundó una comunidad cristiana y visitó dicha comunidad. Celebraron la Eucaristía en la única iglesia de la ciudad, la Iglesia de San Pablo, actualmente custodiada por 2 religiosas que sólo pueden oír Misa una vez al mes o cuando las visitan grupos de peregrinaciones. En esta Eucaristía el Sr. Obispo recordó el testimonio de san Pablo e invitó a los presentes a encender su corazón en su ardor misionero.

Al día siguiente visitaron las ruinas de Hierápolis, ciudad evangelizada por el equipo misionero de san Pablo. Al concluir la visita se acercaron a las ruinas de Laodicea, a cuya comunidad se dirige san Juan en el Apocalipsis. Por la tarde visitaron Mileto, recordando la despedida de san Pablo de los presbíteros de Éfeso. Un lugar muy significativo para san Pablo. Al día siguiente celebraron la Santa Misa en la casa de La Virgen en Éfeso, un lugar en el que se sentía y palpaba la presencia de la Madre de Dios. Allí vivió con san Juan hasta el día de su Asunción a los cielos. El  Sr. Obispo recordó el carácter indispensable de esta devoción para los cristianos. A continuación visitaron las ruinas de la ciudad de Éfeso, también santificada por la presencia del Apóstol de los Gentiles y las ruinas de basílica de Santa María, sede del III concilio ecuménico, el concilio de Éfeso, donde se definió como dogma la maternidad divina de María. Por la tarde, los peregrinos se dirigieron a las ruinas de la Basílica de san Juan apóstol y evangelista donde estuvo sepultado. Por la noche se desplazaron desde Esmirna hasta Estambul donde visitaron la Mezquita Azul y la Basílica de Santa. La peregrinación concluyó, al día siguiente, con un mini crucero por el Bósforo y la visita al monasterio de San Salvador in Chora.

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