Medios de comunicación: apostar por el futuro

Carta del Obispo de Málaga, D. Antonio Dorado Soto, con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
Si analizamos las noticias sobre la Iglesia que aparecen en los diversos medios de comunicación, advertiremos que predominan las de carácter negativo. En algunos medios, tanto escritos como hablados o visuales, son las únicas.

Esto tiene como consecuencia que la imagen de la Iglesia que tienen los ciudadanos que se nutren de información religiosa en dichos medios es necesariamente negativa. Lejos de conocer a la Iglesia real que somos, únicamente conocen determinados pecados o escándalos cometidos por los cristianos. Es lo que ha sucedido con el reciente viaje de Benedicto XVI a Estados Unidos. Cuanto ha dicho en las Naciones Unidas, o en el encuentro con los jóvenes, o en su homilía de San Patricio, ha quedado oscurecido por los casos de pederastia cometidos por algunos sacerdotes hace cincuenta años y denunciados, con razón, hace varios años también. El Papa lo ha abordado con sinceridad y dolor, pero algunos medios apenas se han hecho eco de otras cuestiones graves que ha planteado.

No pretendo negar que los medios de comunicación sean un elemento muy valioso y necesario, pues como dice el mismo Benedicto XVI, en su mensaje para esta jornada, “han contribuido de manera decisiva a la alfabetización y a la socialización, así como al desarrollo de la democracia y al diálogo entre los pueblos. Sin su aportación, sería realmente difícil favorecer y mejorar la comprensión entre las naciones, dar alcance universal a los diálogos de paz, garantizar al hombre el bien primario de la información, asegurando a la vez la libre circulación del pensamiento, sobre todo en orden a los ideales de solidaridad y justicia social” (Mensaje 2008, n.2). Los medios de comunicación, entre los que hay que tomar muy en serio los que son fruto de la revolución técnica en curso, suponen un avance prodigioso, pero su uso no siempre se atiene a los principios éticos por parte de quienes emiten, ni a un discernimiento inteligente por parte de los receptores.

Los grupos mediáticos actuales anteponen su ideología y sus intereses económicos a la veracidad de la información, que por otra parte nunca es objetiva. De ahí la necesidad de que las comunidades informen sobre sus actividades y su vida y los miembros de nuestras comunidades se tomen en serio el uso de los medios de comunicación, sabiendo quién está detrás de cada uno y a qué intereses sirve. Pienso que nos falta iniciativa para aprovechar mejor los medios de que disponemos o podemos disponer: difusión de nuestro Semanario DIÓCESIS, presencia en los canales locales de televisión y en las emisoras de radio, creación de páginas web en internet, como hace alguna parroquia de las nuestras. Así mismo es muy importante facilitar información veraz y completa a los medios que la soliciten (Jesús proclamó el Evangelio con palabras y con hechos), y acudir a posibles mesas redondas en la televisión y en la radio.

Al celebrar esta Jornada sobre los medios de comunicación, tenemos que alentar el consumo crítico de cuanto nos ofrecen los medios de comunicación. Pero también hay que mejorar nuestra presencia en los medios y las nuevas posibilidades que tenemos para llegar a personas que no frecuentan el templo. Si una parroquia informa semanalmente a los suyos sobre los diversos acontecimientos, sobre el evangelio del domingo, sobre algún punto del Catecismo y sobre el santo del día, y se abre a que los usuarios puedan aportar preguntas y comentarios, descubre posibilidades insospechadas de búsqueda, de información y de diálogo. Aunque aún tienen su puesto los boletines escritos, no podemos olvidar que hemos entrado en una nueva etapa de la historia, y hay que apostar por el futuro sin descuidar el pasado.

+ Antonio Dorado Soto
Obispo de Málaga

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