Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio

Carta Pastoral del Obispo de Cádiz y Ceuta, D. Antonio Ceballos Atienza, con motivo de la Jornada Mundial de las comunicaciones sociales el 4 de mayo.
Mis queridos diocesanos:

Me es grato recordaros que el día 4 de mayo celebra la Iglesia la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Es tan importante que la Iglesia la celebra en toda la tierra. Con razón es una Jornada Mundial. En estos Medios (radio, prensa, televisión), nos jugamos mucho, nos jugamos el futuro del hombre y de la sociedad.

1. Cambiar la faz de la tierra

No podemos ni siquiera imaginarnos cómo serán y qué podrán alcanzar esos medios el día de mañana, un día no muy lejano. Si tanto avance sirviese para difundir informaciones verdaderas, unir a los pueblos y a las gentes, y fomentar lo que es justo y sano, verdaderamente cambiaría la cara de la tierra. Por eso, os ruego encarecidamente que toméis en serio estos medios y pidáis al Padre misericordioso la inestimable gracia de hacer un buen uso de estos medios.

2. Objetivos de la Jornada

Considero que es bueno recordar lo que el Concilio Vaticano II en su Decreto Inter mirifica ha dejado muy claro en el nº 18, y que son objetivos de esta Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales:

En primer lugar, se trata de la formación de las conciencias ante las responsabilidades que incumben a cada individuo, grupo o sociedad en la formación de la opinión pública y en el uso y desarrollo de los medios de comunicación.

En segundo lugar, se nos hace una invitación a la oración para ofrecer el testimonio de que el hombre depende en todo de su creador y para dar a los “medios” el carácter religioso, que como dones maravillosos de Dios les es debido. También para que a todos se nos conceda el tomar conciencia de nuestro deber ante la variada problemática de estos medios y sus grandes responsabilidades.

Y en tercer lugar, nos exhorta a la generosa colaboración económica que es signo de solidaridad para “sostener y fomentar (...) las instituciones e iniciativas promovidas por la Iglesia en este campo”.
 
3. Buscar la verdad para compartirla

El lema de este año es muy atrayente y reza así: “Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la verdad para compartirla”. Como podéis apreciar este año la Iglesia nos quiere indicar la importancia del papel que los medios desempeñan en la vida de las personas y de la sociedad.

Estos medios tienen una fuerza inmensa, que puede conducir a la salvación o a la ruina de los individuos y de los pueblos. De ahí lo mucho que importa no tragarse sin juicio y discernimiento propios, lo que nos echan y, sobre todo, en materia de vital importancia, como el valor de la vida, la estabilidad y fecundidad de la familia, la paz y la guerra, los derechos humanos, la religión y la moral.

4. Posible manipulación

Estos medios dirigen y aun determinan el pensamiento, los sentimientos y la conducta de la mayor parte de la población de la tierra. Si estos medios están al servicio de la verdad y la solidaridad, contribuirán decididamente al progreso y a la paz de todos los hombres, pero si como sucede, hartas veces, manejan a los hombres y explotan sus debilidades, nada existe tan destructor como ellos.

El Papa nos dice: “Los medios, en su conjunto no solamente son medios para la difusión de la ideas, sino que pueden y deben ser también instrumentos al servicio de un mundo más justo y solidario” (Benedicto XVI, Mensaje de la XLII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2008,  n. 2), y a continuación: “Es necesario preguntarse si es sensato dejar que los medios de comunicación social se subordinen a un protagonismo indiscriminado o que acaben en manos de quien se vale de ellos para manipular las conciencias”(Ibíd., n. 3).

5. Los medios han logrado potencialidades extraordinarias

Al cristianismo y al cualquier hombre de bien ha de preocuparle que estos medios sirvan para la concienciación  y paz entre los hombres y los pueblos, y para la verdadera liberación de unos y otros. En ellos está en juego, en buena medida, el futuro del hombre, ya que “estos medios han logrado potencialidades extraordinarias (...). Han contribuido de manera decisiva, por ejemplo, a la alfabetización y a la socialización, como también al desarrollo de la democracia y al diálogo entre los pueblos” (Ibíd.,  n. 2).

6. El hombre tiene sed de verdad

Estos medios estropean y falsean bastantes veces la comunicación de los hombres y los pueblos, en lugar de ser verdaderos medios de comunicación. Aquí nos encontramos con caminos y obstáculos que interesan no sólo a la Iglesia, sino a cualquier hombre y mujer, porque se juega aquí el futuro de todos.


No creo que el poco interés por la verdad o por la fidelidad hayan nacido del todo espontáneamente del corazón de nuestros contemporáneos; en una buena medida les ha llegado la renuncia por principio a la verdad y a la fidelidad, por el camino de los medios de comunicación de masas. Y sin voluntad de verdad y fidelidad  perecen el hombre y la mujer, como dice el Papa Benedicto XVI: “El hombre tiene sed de verdad, busca la verdad; así lo demuestran también la atención y el éxito que tienen tantos productos editoriales y programas de ficción de calidad en los que se reconocen y son adecuadamente representadas la verdad, la belleza y la grandeza de la persona, incluyendo su dimensión religiosa. Jesús dijo: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8,32). La verdad que nos hace libres es Cristo, porque sólo Él puede responder plenamente a la sed de vida y de amor que existe en el corazón humano” (Ibíd.,  n. 6).

Es, pues, muy justificado que la Iglesia nos llame la atención, para que nos detengamos en esta decisiva encrucijada, los medios de comunicación social para la bendición o para la perdición del hombre y la sociedad.

7. Comunicadores valientes y testigos auténticos de la verdad

Para terminar hago mías las palabras del Papa Benedicto XVI en esta Jornada: “Invoquemos al Espíritu Santo para que no falten comunicadores valerosos y testigos auténticos de la verdad que, fieles al mandato de Cristo y apasionados por el mensaje de la fe, se hagan intérpretes de las actuales exigencias culturales comprometiéndose a vivir esta época de la comunicación no como tiempo de alienación y extravío, sino como un tiempo oportuno para la búsqueda de la verdad y el desarrollo de la comunión entre las personas y los pueblos” (Ibíd., n. 6).

Hoy en nuestra sociedad, existen comunidades valientes y testigos auténticos de la verdad. Estas comunidades están entre nosotros.

En nuestra Diócesis existe y trabaja el Secretariado Diocesano de Medios de Comunicación Social, con los medios de que disponemos actualmente. Existen planes ambiciosos para el futuro.

Agradezco, una vez más, en este medio y en esta Jornada a todos los comunicadores, a todos los periodistas, medios de comunicación de radio y televisión por sus preciosos y maravillosos servicios, y elevo una oración agradecida por todos ellos. Os invito a la colaboración generosa y oración ferviente.

Reza por vosotros, os quiere y bendice,


+ Antonio Ceballos Atienza
   Obispo de Cádiz y Ceuta

Cádiz, 22 de abril de 2008.

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